La cajita

El Rey absoluto del Reino de Alkiatán es un Rey con corona. Lleva su pesada corona puesta en la cabeza en todos los actos oficiales. La lleva puesta en sus reuniones con los ministros. La lleva puesta cuando yace en su alcoba con la Reina y también cuando se duerme después.

El Rey no puede quitarse la corona, pues se le soldó a su cráneo cuando subió al trono. Pero eso no es lo más peculiar.

La corona tiene dos electrodos, en ambas sienes, que pueden producir unos cinco mil voltios. Pueden activarse en cualquier momento. Pero no sin motivo.

Todos los ciudadanos de Alkiatán poseen una cajita con un botón. Algunos guardan su cajita en el trastero de su casa, bajo cajas llenas de objetos olvidados. Otros la ponen sobre su mesilla de noche, junto al reloj despertador. Otros la llevan siempre en el bolsillo.

Cualquier ciudadano puede, cuando quiera, pulsar el botón de aquella cajita para activar los electrodos de la corona del Rey.

Cuando esto sucede, el difunto Rey es enterrado en solemnes funerales de Estado y una comitiva real conduce a palacio al ciudadano que pulsó el botón. Tras limpiar la corona del difunto Rey, se le colocan nuevos electrodos y se suelda al cráneo de dicho ciudadano, que queda proclamado nuevo Rey.

A veces, un ciudadano descontento escucha por la radio una medida política que le desagrada especialmente. Entonces, ese ciudadano se lleva la mano al bolsillo y acaricia con su dedo el botón de su cajita.

Casi nunca pulsan.

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13 respuestas a La cajita

  1. Pablo Molano dijo:

    A mi se me ocurre un rey al que pondría esa corona… y no se llama Baltasar precisamente jejej

    • Isma dijo:

      Y ya puestos, podríamos buscar una corona con “sidecar”, o sea, con un hueco adicional para poner otra cabeza al lado… para que pudiera unirse el yerno… 😉

  2. Yohana dijo:

    A mí me gustaría saber quién de los dos apretaría el botón

  3. javirl dijo:

    Yo estoy seguro de que nunca lo apretaría. De todas formas, ¿os habéis dado cuenta de las componentes pro-establishment de este cuento? 😉 Es como si dijeras a la ciudadanía: “No os creáis tan listos, gobernar es mucho más difícil de lo que pensáis”… 😉 😉 Sé que no es la intención del autor… creo que es una interpretación imprevista del texto.

  4. trstcronopia dijo:

    pero, como se consiguió el primer rey?

    • Isma dijo:

      Ummm… Buena pregunta, trstcronopia. Es es lo que los matemáticos llamarían “inducción sin caso base”. ¿Quizás se consiguió en un campeonato de “corona rusa” (versión monárquica de la ruleta rusa, con mucho más glamour)?

  5. Isma dijo:

    Bueno, lo que más me atraía de la idea era mostrar un régimen político que, por un lado, es una dictadura totalitaria (el Rey tiene el poder absoluto), y por otro, es un régimen extrañamente democrático (en cierto sentido, mucho más que los conocidos: ¿quieres mandar tú? ¡puedes!). En general, las sociedades alternativas que sirven para mostrar paradojas o plantear dilemas morales me gustan mucho. Dan que pensar. Lo que luego piense cada uno puede diferir, pero hacer pensar es interesante.

    javirl: tengo otras historias de política-ficción, así como algunas ideas no escritas todavía, que probablemente permitirían extraer una conclusión anti-establishment contraria a la de este cuento. Ya irán apareciendo. En la misma línea, he escrito historias que parecen criticar a la religión o algunas de sus costumbres, y otras que parecen defenderlas. También aparecerán.

    Yohana: si el rey y su yerno fueran co-reyes y ambos tuvieran su cabeza incrustada en una corona biplaza, no sé si sería buena idea que cada uno pulsase su botón para pasar a ser rey único. Suponiendo que la corona fuera de oro, morirían los dos, dado que el oro conduce la electricidad. Supongo que tener que vivir siempre unidos, como el monstruo con dos cabezas de Barrio Sésamo, crea ciertas tensiones, pero no sé si llegarían tan lejos.

  6. Yohana dijo:

    Me refería a cuál de los dos, Isma o Pablo, apretaría el botón.

  7. Flexo dijo:

    Genial relato.
    Encima corto, lo bueno si es breve…
    A mi me da sensación de corredor de la muerte, es como si el que aprieta el botón que genera la descarga, es el siguiente en sentarse en la silla. También da que pensar en este sentido.
    No pulsaría nunca, bueno, quizá antes de mi último suspiro.

    • Isma dijo:

      Lo que dices de las condenas a muerte sucesivas sería cierto en un país donde la ley dijera “Todo aquél que mate, morirá ejecutado”. Imagina la siguiente secuencia: Un asesino es ejecutado por su verdugo. Como su verdugo ha matado a alguien, también debe ser ejecutado, y después deberá morir también el verdugo de éste, y así sin fin. Un país que cumpliera una ley así perdería su población hasta que finalmente sólo quedase un solo habitante. En ese momento, habría que ver si ese último habitante es capaz de ejecutarse a sí mismo por haber ejecutado al penúltimo ciudadano del país. Si fuera capaz, entonces su suicidio acabaría finalmente con toda la población del país. Sin llegar a un extremo tan estúpido, lo cierto es que una combinación de leyes idiotas pueden llevar a la ruina a un país. Mira España…

      Tienes razón, una conclusión perversa sobre el país del cuento es el caso de los moribundos: si estoy postrado en una cama esperando mi final, entonces si pulso al menos podré darme el gustazo de llevarme por delante al inútil del Rey anterior, y de paso yo mismo podré ser Rey durante algunas horas… hasta que algún otro moribundo llegue a la misma conclusión que yo. 😉

      • Flexo dijo:

        Si el país tiene una tasa de natalidad enorme por dia, superior a la de mortalidad + ejecuciones nunca llegaría a quedar un habitante. Un dia escuché que si los Chinos salieran por una frontera de uno en uno, nunca dejaría de salir gente.

        Lo del corredor de la muerte también lo decía por lo que has detallado de la corona, los electrodos y la descarga, no se si lo has hecho a drede, pero nada más leerlo me vino la idea de un rey sentado en la silla electrica, coronado con el símbolo de su propia muerte y ejecutado “no sin motivo”, y ahí entra tu premisa “Todo aquél que mate, morirá ejecutado”. Cuanto más lo leo más lo asocio a esto, je,je..

      • Isma dijo:

        Buena observación lo de la natalidad y las muertes. De hecho, las ejecuciones o sus variantes han sido utilizadas muchas veces en la Historia como método “peculiar” de control de natalidad cuando no había comida para todos: el infanticidio (normalmente femenino, pues la tasa de natalidad de una sociedad lo marca el número de mujeres, no el de hombres), el sacrificio de vírgenes a algún dios salido y necrófilo, la guerra, etc.

        Lo de los chinos es muy bueno. Eso requiere que la tasa de crecimiento de la población de China (nacimientos – muertes) sea mayor que el número de personas que pueden cruzar una puerta yendo un fila durante las 24 horas del día. Una única fila de personas marcando el paso podría tener un flujo de una persona por segundo o quizás más, pongamos al menos 3600 personas a la hora, es decir 86400 personas al día, es decir 31.536.000 al año. ¿Es esa la tasa actual de crecimiento de población en China? Quizás ya no, desde que sólo se puede tener un hijo… Pero, claro, permitir que una persona cruce la frontera cada segundo, yendo en fila india, puede ser excesivo: en un control de pasaportes, se tiran unos segundos mirándote y poniéndote sellitos antes de dejarte pasar. Así que esa afirmación podría ser cierta. 😉

        Bueno, la idea de vengarse de los tiranos tiene su gracia simbólica, claro, como aquellas pintadas de los 80 que decían “Franco, resucita, se nos olvidó ahorcarte”. Tenía un cuento sobre el tema, algún día te lo enseñaré.

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