La librería

El librero decía a sus clientes que unos duendes leían por la noche sus libros y los alimentaban. Algo de verdad había.

Un día el librero encontró, entre un Quijote y una Divina Comedia, un pequeño libro infantil que desconocía. Enseñaba a contar molinos en el infierno.

Al día siguiente, ese libro era más gordo y sugerentemente más complejo.

Luego encontró, entre un libro de hotelitos con encanto y uno de póker, un libro infantil en el que pica y trébol viajan por el mundo. Al día siguiente había crecido y trataba sobre hoteles de Las Vegas.

La librería se estaba llenando de libros mezcla de otros dos. Incluso los ISBN eran mezcla. Parecía que los nuevos libros serían sólo mezclas de sus padres, pero surgían algunas mutaciones. En la mezcla de La Fundación y El Señor de los Anillos, al llegar a Mordor (sospechosa de ser la Segunda Fundación), viajan en el tiempo y… ¡sorprendentemente, el final era glorioso!

Las mezclas de libros de autoayuda con novelas de asesinos en serie descuartizadores eran poco recomendables. Tampoco las de estos últimos con libros de cocina. Las de libros religiosos con libros de crucigramas eran sublimes, surrealistas.

Los originales desaparecieron y proliferaron los libros cruzados, algunos varias veces. Era estremecedora aquella Introducción a la Economía Financiera, ilustrada con modelos de Playboy, que al final enseñaba a construir un explosivo casero. Se vendió bien.

Un día llegó un señor de la Sociedad General de nosequé y todos los libros acabaron en una hoguera.

Los duendes todavía lloran.

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8 respuestas a La librería

  1. javirl dijo:

    Jaja, la mejor parte, el cruce de los libros religiosos con los de crucigramas!!! 🙂 🙂

    • Isma dijo:

      Sí, es lo que le faltaba a los cabalistas… que fuera posible escribir los textos sagrados bidimensionalmente, en forma de crucigrama… 🙂

      Esto me recuerda a hace algunos años, cuando una sociedad de “estudios matemáticos del Corán” me contactó para ver si quería unirme a ellos, quizás porque vieron que era informático teórico y porque me llamo Ismael (nombre quizás infrecuente fuera del mundo musulmán; hasta donde sé, fuera de él sólo se usa en español). No me vi capacitado para semejante titánica tarea, pero siempre tuve curiosidad por saber qué buscaban exactamente…

      Quizás esa experiencia motivó un microrrelato que escribí sobre matemáticas y libros sagrados, que colgaré en algún momento aquí.

  2. slv dijo:

    Y cuando el librero creía que ya todos sus libros estaban mezclados una y varias veces, un día rebuscando entre ellos encontró Rayuela.

    😛

  3. Yohana dijo:

    ¿Alguien se ha leído los capítulos opcionales de Rayuela?
    A mí este cuento me recuerda a un capítulo de futurama, en donde Fry va saltando de libro en libro, y al final están todos mezclados.

  4. Yohana dijo:

    Vale, no llego a tanto. Ese no me lo leído, pero ya lo haré.

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