Variando La Cajita: Experiencia con alumnos de 1º de la ESO

Estimados lectores,

Me congratula saber que he colaborado indirectamente para que unos alumnos de instituto mejoren su capacidad de redacción. Sonia, lectora del blog, puso a sus alumnos de 1º de la ESO del instituto IIT Satafi de Getafe a leer el cuento La Cajita. Entonces lo debatió con ellos y les propuso plantear posibles variaciones. Finalmente les pidió que las escribieran. Este tipo de actividades, en las que se parte de un texto determinado para variarlo, ayudan a que los alumnos se vayan preparando poco a poco a enfrentarse a un folio en blanco al final del curso.

A veces los folios en blanco aterrorizan a los adultos tanto como los monstruos debajo de la cama a los niños, así que aprovecho para destacar lo importantísimo que me parece que los chavales aprendan a escribir con claridad lo antes posible. Saber redactar ordenadamente requiere saber pensar ordenadamente, y quizás también viceversa. Como decía el premio Nobel de Física Richard Feynman, uno no entiende realmente un asunto hasta que se lo tiene que explicar a otro. Muchos oficios dependen, en mayor o menor medida, de la capacidad para exponer con precisión, claridad y brillantez una idea (¿recordáis lo maravillosamente bien que Jorge Valdano explicaba cada derrota del Real Madrid cuando lo entrenaba? ¡Pocos empleos dependieron tanto de la habilidad con una lengua!). Algunos oficios, como el de publicista, consisten exactamente en expresar ciertas ideas con gracia. Se me ocurren muchos más oficios que también consisten exactamente en expresar ciertas ideas con gracia, pero los que trabajan en esos gremios se enfadarían conmigo si dijera tal cosa aquí.

A continuación os muestro la versión de La Cajita (¿quizás su precuela?) que escribió Melina García, de 1º ESO, IIT Satafi, Getafe.

La cajita

Hace mucho tiempo, un hombre vivía con su mujer y sus hijos en un pueblecito llamado Alkiatán a merced de un rey. El rey ponía cada día una ley nueva y los ciudadanos estaban hartos.

Un día el hombre se encerró en su habitación y salió al anochecer. Su mujer le preguntó que qué había estado haciendo durante todo el día y el hombre le respondió que un proyecto.

A la mañana siguiente el hombre fue al castillo del rey con una extraña corona que tenía unos cables alrededor. Repartió una cajita con un botón a todos los vecinos del pueblo y les explicó que si no estaban de acuerdo con las órdenes que ponía el rey, podían pulsar el botón y éste recibiría un calambrazo y moriría. El que pulsase el botón sería el nuevo rey.

El primero en pulsarlo fue el hombre y así poco a poco fueron cambiando de rey.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en artista invitado/a, ciencia ficción suave, microrrelato, otras cosas. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s