Los pacientes mirokianos

Los mirokianos son una especie inteligente y vermiforme conocida por su proverbial paciencia. Habitan el legendario planeta Mirok-4276, poblado por diversísimas formas de vida no inteligentes y repleto de asombrosas y antiquísimas construcciones de variadísimos estilos. Se sabe que los mirokianos no las construyeron, aunque las cuidan con esmero.

El aciago día que los askut aterrizaron en su planeta, estos se autoproclamaron nuevos gobernantes y anunciaron que aplastarían cualquier disidencia mirokiana con su bota de hierro palmípeda.

Conocedores de la célebre paciencia mirokiana, los askut se prepararon para una larga resistencia. Los mirokianos atacaron a los invasores durante varios años. No obstante, tras el último y demoledor contraataque askut, no volvió a verse ningún mirokiano. Los askut celebraron haber acabado por fin con la legendaria especie.

Setecientos mil años después, los cien mirokianos que se habían enterrado varios kilómetros bajo tierra durante aquella guerra despertaron de su letargo al notar la falta de vibraciones masivas en el subsuelo y su equilibrio térmico.

Los mirokianos salieron a la superficie y contemplaron las ruinas de las antiguas ciudades askut. Tal y como habían observado miles de veces antes, la superficie de su planeta había quedado despoblada de invasores. Descubrieron los motivos de la decadencia askut, similares a los de las miles de especies invasoras que habían desaparecido antes. Aprendieron muchas cosas de las nuevas ruinas y de las formas de vida no inteligente supervivientes que los invasores habían traído con ellos.

Los pacientes mirokianos cuidaron con esmero sus nuevas adquisiciones. Complacidos, rebautizaron su planeta como Mirok-4277.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en ciencia ficción suave, microrrelato. Guarda el enlace permanente.

15 respuestas a Los pacientes mirokianos

  1. Yohana dijo:

    Mola. Una forma poco elegante, pero muy éficaz de sobrevivir. Una táctica más para vencer a un enermigo que es supuestamente superior. (en realidad solo son más grandes). ¿te has basado en alguna civilización?¿en Asterix?
    Me gusta

    • Isma dijo:

      En general, quería hacer un homenaje a la paciencia y a actuar de manera pragmática pensando en el largo plazo. Y en particular, yendo ya a la interpretación biológica, creo que cualquier especie que viva deprisa desaparecerá deprisa. Es de esperar que, viendo nuestra progresión, dentro de setecientos mil años los humanos hayamos desaparecido o bien nos hayamos transformado en otra cosa que no pueda ser llamada ni de lejos humana. Es posible que, cuando antes o después obtengamos el control de nuestros propios deseos por vías artificiales, anulemos esos mismos deseos para no ser infelices, y entonces simplemente desaparezcamos (lo cual nos dará completamente igual, pues ya no desearemos no desaparecer). Pero una especie que se hubiera paralizado en el tiempo y que no evolucionase sí seguiría siendo ella misma indefinidamente.

      Por cierto, vi que alguno que leyó el cuento antes de colgarlo aquí no se dio cuenta que el planeta inicialmente se llama Mirok-4276, y al final Mirok-4277. Sólo viendo ese detalle te das cuenta de cuántas veces han utilizado los mirokianos esa misma táctica con éxito, y lo verdaderamente pacientes (y antiguos) que son. No sé si se ve fácilmente…

  2. Yohana dijo:

    Bueno, pero los humanos son seres muy adaptables, y no estamos, por cierto, diseñados para ser felices.
    Lo de actúar de manera pragmática pensando a largo plazo, no es algo que yo pueda criticar precisamente. Pero a veces me pregunto hasta que punto es eso bueno;
    Yo opino que, si conseguimos mantener nuestro habitat vital, no desapareceremos simplemente, sino que evolucionaremos a otra especie. Y lo de la incapacidad para ser felices, no es otra cosa sino una artimaña adaptativa para mantenernos en escena, porque cuando conseguimos (si lo conseguimos) lo que deseamos, esos deseos no desaparecen sino que también se transforman en otros. Ya sabes, todo es transformación.

    • Isma dijo:

      Efectivamente, la infelicidad es la que nos hace movernos, pues sólo nos movemos para satisfacer necesidades no satisfechas (comer, descansar, dormir, tener sexo, entretenernos, rascarnos, etc, o ganar dinero para facilitarnos todos los objetivos anteriores). Así que puede que sólo las cosas que no se mueven sean felices. Quizás las piedras no se muevan simplemente porque han alcanzado la plenitud y ya no necesitan hacerlo. Por el mismo argumento, quizás un Dios creador sólo tenga sentido si estaba insatisfecho. Si estaba en plenitud, ¿para qué iba a crear? ¿para qué iba a hacer algo, como por ejemplo crear, si no necesitaba nada? ¿No podría haberse dedicado únicamente a nada de nada? Así que estoy de acuerdo contigo, la insatisfacción es el motor de toda acción.

  3. Yohana dijo:

    Y una pregunta: ¿Lo tenían todo pensado los mirokianos?. Porque me pregunto como es posible que en los nosecuantosmiles y miles de generaciones no tuvieran ningún percance. Pensar a largo plazo requiere tener absolutamente todos los cabos atados o confiar en que el azar te será totalmente favorable (improbable). ¿Y si un tremendo terremoto les hubiera obligado a salir de su sopor antes de tiempo? ¿y si un meteorito hubiera terminado con las condiciones que a ellos les permite la vida (atmosfera, agua, concentración de elementos) y a ellos no les ha dado tiempo a evolucionar? ¿y si algún askut listillo (o de otra raza) los hubiera descubierto y hubieran tomado la decisión de eliminarlos?

  4. javirl dijo:

    Lo mejor es la “bota de hierro palmípeda” 🙂 🙂

    Y quizá no haga falta que pasen centenares de miles de años… quizás toda civilización inteligente se autodestruya en unos pocos cientos… 😉

  5. Isma dijo:

    Ummm… Has hilado fino, Yohana 🙂 Efectivamente, es un plan arriesgado que podría fallar alguna vez. Tendría que haber motivado en detalle por qué cada civilización que les invade acaba sucumbiendo, y hasta qué punto saber lo que acaba pasando con todas las civilizaciones da a los mirokianos una razonable seguridad de que su plan volverá a funcionar. Quizás el formato de 256 palabras era en este caso algo escaso.

    Javirl: imaginaba a los mirokianos como gusanos (“vermiformes”) y a los askut como una especie de patos (“bota de hierro palmípeda”)… que son uno de los depredadores de los gusanos… 😉 Cuesta imaginar un ejército formado por crueles pero adorables patitos 🙂

    Sí, puede que cualquier especie inteligente tenga que desaparecer muy deprisa, no me parece disparatado decir cientos de años. Se me ocurría, como motivo, el control y desactivación de los instintos, incluido el de desear perdurar, pero también podría deberse a un crecimiento exponencial en el uso de los recursos, etc. Si toda especie estuviera condenada a desaparecer apenas poco después de haberse hecho inteligente (e.g. sólo decenas de miles de años después), entonces esto explicaría elegantemente por qué no hemos encontrado a otras especies inteligentes en el espacio (e.g. proyecto SETI). Se me ocurre la siguiente metáfora: en el tiempo total de existencia de una estrella, ¿qué porcentaje de él está en forma de supernova? Uno ridículamente pequeño. Por tanto, ¿cuál es la probabilidad de que dos estrellas relativamente cercanas estén en supernova a la vez? Ridículamente pequeña. Si para un planeta tener vida inteligente fuera como para una estrella entrar en supernova, entonces la probabilidad de que dos especies inteligentes coincidieran en el tiempo sería ridícula, y su encuentro sería casi imposible.

    Quizás desarrolle esa idea en otro cuento… 🙂

  6. Yohana dijo:

    ¿por qué 256 palabras?.Es solo un cuento, Desarrollarlo más sería arduo y demasiado abstracto para una historia donde unos adorables pero crueles patitos desean someter a unos gusanos..Las historias largas de patitos y gusanos podría resultar demasiado bizarro.

    Y con respecto a lo de dos formas de vida inteligente que se encuentran, pues depende de lo que se entienda por inteligencia. Una planta tiene inteligencia, aunque sea incapaz de resolver un simple crucigrama.

    • Isma dijo:

      Cogí la costumbre de las 256 palabras para las historias cortas por el concurso de microrrelatos que organizamos el año pasado en la revista Sci-FdI (por cierto, con gran éxito, recibimos 175). Lo de 256 es un sencillo guiño a nuestra facultad: en un byte hay 256 números posibles. Cuando hicimos la convocatoria, los editores de la revista escribimos algunos cuentos en ese formato para promocionar el concurso escribiendo posts en foros de escritores y colgando posters en la facultad. El formato me gustó, y desde entonces escribo mis microrrelatos en 256 palabras.

      Plantas inteligentes: reaccionar químicamente a cambios del entorno y hacerlo siempre exactamente igual, tal y como les dicen sus genes, no parece inteligencia… Ya sé que así lo llaman los botánicos, pero me parece abusar un poco del término, igual que cuando decimos “smartphone”. Girar hacia el sol no requiere aprender nada. Un girasol lo hará siempre que haya sol y tenga recursos para hacerlo. De hecho, probablemente un girasol sería capaz de girar hacia un lanzallamas, y seguiría haciéndolo a pesar de que así se quema más (no creo que nadie haya probado el experimento, ¿quizás sea un rito de iniciación para sádicos?). Si los números de pétalos de las margaritas son números de Fibonacci, no es porque sepan contar. Si los ángulos entre ramas consecutivas de un árbol siguen la sección áurea, no es porque sepan calcular. A no ser que llamemos “chantaje emocional” a ponerse mustias cuando no las riegas, no acabo de ver racionalidad en que una planta se marchite… 😉 Pero tampoco es necesario que piensen mucho, dado lo poco que se mueven y que sus pocos movimientos son automáticos. Imagínate a una planta, mirando cómo un herrero forja, y pensando “maldita sea, yo podría hacer eso, llevo tanto tiempo mirándolo que ya sé hacerlo, pero la vida es cruel conmigo, porque no tengo manos, así que dicho conocimiento será para siempre inútil para mí”. Creo que las plantas serían infelices si pudieran aprender. 😉

      Corrección: Acabo de poner Telecinco. Vale. Tú ganas. Las plantas piensan.

  7. Yohana dijo:

    En todas las reacciones humanas también hay un componente genético. Ante una misma situación, no necesariamente dos individuos con la misma educación y similares genes, se comportaran de la misma manera. De la misma forma, dos plantas de la misma especie no tienen porque reaccionar igual ante la misma situacion de stress. Que evolucionen a la par que los insectos, que desarrollen estructuras para su protección o su supervivencia, que hayan aprendido a “digerir” proteinas, etc denosta adaptabilidad, capacidad para resolver problemas (aunque sea a largo plazo) y por ende, inteligencia. Que no sea como la nuestra, no significa que no sea.

    • Isma dijo:

      Bueno, pero si la capacidad de adaptabilidad reside en los genes y no en un sistema nervioso, entonces lo que es adaptable (inteligente) es la especie de plantas como un todo, no cada planta individualmente. Los genes juegan al ensayo y error entre generación y generación, así que el mérito de la adaptabilidad es en realidad suyo y de la evolución. Pero en los humanos, y en muchos animales en mayor o menor medida, son los propios individuos los que son adaptables (inteligentes) individualmente. (Y también la especie completa en el mismo sentido que las plantas, claro.)

      Por cierto, hay un cuento muy bueno de Asimov que trata sobre esta cuestión: Todos exploradores.

  8. Yohana dijo:

    Por eso decía antes que depende de lo que se entienda por inteligencia. Ya ha salido dos tipos de intelegencia: una evolutiva y otra individual. Seguro que hay alguna más. Y con tus conocimientos de informática, creo que no te queda más remedio que admitirme una más Mira que buena idea para otra novela: la evolución de las máquinas a un sistema trinario..

    • Isma dijo:

      O para un artículo de investigación, ya puestos. 🙂 Hace mucho escribí con unos compis un artículo sobre unos bichitos computacionales que aprendían de su entorno para conseguir alimentos y evitar los peligros de su entorno. Además, su capacidad para aprender se iba refinando a lo largo de las generaciones con la evolución de sus genes. Los experimentos fueron bastante divertidos. Al cabo de unas generaciones, eran capaces de aprender a colaborar para cazar juntos, cosa que no podían hacer las primeras generaciones porque no eran tan listas. Quedó una cosa curiosa. 🙂

  9. Yohana dijo:

    Ostras.. ¡Que interesante!
    Dime la referencia, que la quiero buscar para leermelo!(en mi facultad tenemos acceso a mogollón de revistas electrónicas)¿No lo habeis llevado a ningún congreso?

    • Isma dijo:

      Sí, antes lo presentamos en un congreso. La publicación de revista fue ésta:

      Natalia López, Ismael Rodríguez, and Fernando Rubio. Defining and Testing Metaadaptable Agents, IEEE Transactions on Systems, Man, and Cybernetics-Part C: Applications and reviews, Vol. 36, No. 2, March 2006.

      Tras echar un rápido vistazo al artículo, he comprobado lo mucho que ha cambiado nuestro inglés desde 2005… 🙂 Bueno, lo importante es que se entiende.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s