Única

Ella, preciosa, grandes ojos verdes, estilizada, largas piernas, mística, me ha escogido.

Dada su devota y ferviente fe, creíamos que ninguno lo conseguiría. Pero me ha escogido a mí. ¡Mañana perderé por fin la virginidad! ¡Nada menos que con ella!

Temo la llegada del momento. Todos mis amigos son vírgenes también, así que no puedo preguntarles nada, no tienen nada interesante que enseñarme. Hubo algún amigo que perdió la virginidad antes pero, cuando lo logró, se le dejó de ver el pelo. Encoñado, supongo. O no quería que se le viera con nosotros, los perdedores, los vírgenes. Dios mío, no tengo nadie a quien preguntar.

Respecto a ella… Me extrañaría que tuviera experiencia siendo tan beata. Por Dios, todos conocemos sus largas sesiones de oración. Yo también rezo, pero no tanto… No, me extrañaría mucho. Todavía me sorprende que haya aceptado.

Ha llegado el día. Será en su casa del árbol. Raro, supongo que bonito. Dice que allí no nos verán.

Subo al árbol y me acerco a ella. Seguimos los rituales y preparativos típicos, estoy nerviosísimo. ¡Qué poco falta!

Ha llegado el momento, la penetro. Se acerca a mi cara para besarme. Empieza a darme mordisquitos.

Un momento… ¡Me está mordiendo la cara de verdad! Duele, me está arrancando la cara a bocados. ¡Duele muchísimo!

Ahora comprendo que esta vez será mi primera y única vez. Ahora comprendo por qué desaparecemos los mantis religiosa machos.

Qué demonios, trataré de disfrutarlo mientras dure.

Creo que acabo de perder la cabeza literalmente, y ella la está masticando.

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6 respuestas a Única

  1. Yohana dijo:

    Bueno, una vez ví un documental en el que no todos los mantis religiosa machos morían.
    Lo que entendí yo, era que dependía de lo rápido que fuera el macho en hacer su trabajo y largarse. Otras veces, simplemente la hembra le dejaba marchar. Quién sabe, a lo mejor pensaban que tenían suficiente comida, o eran hembras que habían evolucionado en su comportamiento: al fin y al cabo, desde un punto evolutivo, si todos los machos mueren, no se puede discriminar entre los que tienen mejores genes y los que no.
    Afortunadamente para todos, este concepto solo se aplica a algunos insectos. Creo que los humanos, primates, mamíferos en general, tenemos otro “modus operandi”.

  2. Isma dijo:

    Por lo visto, lo de comerse al macho se da más en cautividad… Pero tampoco sería tan grave evolutivamente si lo hicieran casi siempre: si unos machos se reproducen una vez y otros nunca, entonces sigue habiendo competencia.

    En general, la reproducción suele dejar mal parados a los machos de la mayoría de las especies. El sexo masculino es simplemente un invento para obligar a las especies a mezclar genes entre individuos. Yo iría más allá: podríamos decir que cada especie sexual se divide en realidad en dos especies: la que se reproduce (las hembras), que a veces da lugar a machos, y la que no se reproduce (los machos), que simplemente están ahí para permitir que una hembras mezclen sus genes unas con otras, haciendo simplemente de “portadores” de genes entre hembras de distintas generaciones. Las hembras usan las generaciones de machos como laboratorio para testear sus propios genes en condiciones “extremas”, es decir, con individuos más agresivos, competitivos y atrevidos que corren más peligros que ellas. Si dichos genes sirven a los machos para sobrevivir ante las condiciones extremas de los machos, entonces también valdrán para la vida más normal y segura de las hembras. Es como las compañías de juguetes, que someten a sus juguetes a todo tipo de barbaridades y pruebas extremas antes de lanzarlos al mercado. Al final, las hembras eligen a los machos aptos (es decir, a los juguetes que no se han roto después de estirarlos y aplastarlos miles de veces), provocando que algunos machos se reproduzcan mucho y otros tantos nada (al contrario de las hembras, entre las que se reproducen, esencialmente, todas a las que les da la gana).

  3. Yohana dijo:

    Bueno, tampoco creo que sea tan dramático el tema. Creo que has asumido como cierto lo que se dice en “La guerra de las salamandras”(cuyo autor, por cierto, era un poco misógino).
    Los genes se distribuyen en un 50% en todas las especies. Y durante muchos años se ha visto al revés de tu punto de vista, es decir, como que las hembras no eran sino, más que incubadoras, y los caracteres que se transmiten con mayor importancia son los del macho.

    Lo que ocurre es que hay distintas estrategias, no necesariamente diseñadas por las hembras, para la reproducción, en el que en unas salen mal parados los machos, y en otras las hembras.
    En especies donde la prole se abandona a su suerte, y se valora más la cantidad que la calidad,como peces o insectos (vale, haciendo excepciones) hembras y machos son indiferentes. Cada uno hace su aportación, y punto.
    En especies tipo “harem” donde la estrategia de los machos es la cantidad y la de las hembras calidad, es lógico que las hembras elijan a los machos que más garantias de les ofrezcan de supervivencia a su escasa (en comparación con los machos) prole.
    En especies donde hay una dominación predominate masculina (monos, primates), salen tan mal parados tanto las hembras como los machos no dominates, ni allegados a los dominantes.
    Pero curiosamente en las especies en que ambos sexos tienen una estrategia de calidad, y no tanto de cantidad (aves), ambos sexos muestran el mismo tipo de discriminación a la hora de escoger pareja.

    ¿no da que pensar?

    • Isma dijo:

      La verdad es que este tema da bastante de sí… 🙂

      Siempre me ha llamado la atención que los encuentros sexuales humanos estén, en cierto sentido, centrados en los genes masculinos: Para un encuentro sexual puntual, a un hombre le valen casi cualesquiera genes femeninos. Para sexo puntual, lo único que el hombre busca en la mujer es cierta belleza (que hace milenios solía ser equivalente de salud, es decir, de capacidad de reproducirse, aunque ya menos por nuestro cambio de vida), y busca dicha cierta belleza para garantizar que sus genes (los del propio hombre) puedan reproducirse y prosperar. Pero la mujer centra su atracción reproductora, incluso para el sexo puntual, en una visión mucho más global del hombre, es decir, realmente trata de analizar toda su aptitud genética. Teniendo en cuenta que los hijos heredan un 50% de los genes de cada progenitor, es sorprendente que ambos sexos le den (inconscientemente) más importancia a los genes de uno de los dos, ¿verdad?

      Quizás la clave sea lo que he dicho antes: el género masculino sirve para “testear” los genes femeninos en condiciones extremas, con más competitividad, más agresividad, más atrevimiento, más locura, etc. Eso da lugar a comportamientos masculinos muy necios en general pero, si un hombre brilla a pesar de su “locura masculina”, entonces habrá probado su valía (las mujeres les ponen el “QC passed”, como al objetos electrónicos). Así que parece que la Humanidad “juega a los dados” con los hombres y tiende a no jugársela con las mujeres, que son demasiado necesarias y valiosas para hacer experimentos raros con ellas.

      Lo curioso es que todo lo anterior es cierto sólo para encuentros sexuales puntuales, donde las mujeres son mucho más exigentes que los hombres. Sin embargo, para estar en una relación a largo plazo, ambos sexos son igual de exigentes. Las relaciones no tratan, en realidad, sobre la reproducción, sino sobre estar bien y a gusto… donde influyen muchas más cosas, claro.

      Este ejemplo quizás lo ilustre: Pregunté a un compañero muy ligón si intentaría ligarse a una chica con un físico espectacular, pero cuyo único tema de conversación posible fueran los zapatos y los bolsos (y no precisamente porque los fabricase ella). Me dijo que por supuesto. Entonces le pregunté si haría lo mismo si tuviera una cierta remota posibilidad de que él mismo se quedase embarazado de ella, en cuyo caso él acabaría dando a luz a niños guapísimos que sólo sabrían hablar de zapatos y bolsos, a los que él tendría que criar. Me dijo que, entonces, se lo pensaría mucho antes de intentar ligarse a dicha chica… 🙂

  4. Yohana dijo:

    Las hembras no somos tan malas. Quizás solo un poco arrogantes, aunque hay individuos e individuas. ¿que te puedo decir?.Sólo que a veces nos toca ser víctimas, y otras verdugos.

    • Isma dijo:

      Sin duda: como bien dices, mi argumento de que los hombres sólo servimos como testeadores de los genes femeninos puede darse la vuelta, para decir que son las mujeres las que sólo sirven para perpetuar los genes masculinos, como dices… Pero está claro que somos muy diferentes. Y esa diferencia es fascinante…

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