Bienvenida al club

Me presentaré. Soy el teniente científico Jingder, capitán de la nave laboratorio KAN-01 de la unidad de estudios alienígenas. La misión de mi operativo consiste en estudiar las civilizaciones no espaciales, es decir, aquellas que todavía no han desarrollado la tecnología suficiente como para salir por primera vez de su mundo. Las observamos sin su conocimiento y permanecemos silenciosos a la espera de que realicen su primer vuelo espacial por sí mismos. Entonces vamos a su encuentro, nos presentamos, y les damos la bienvenida al club espacial. Tras establecer unas directrices mínimas de comunicación, finalizamos nuestra misión. Entonces se lo dejamos todo a los chicos del gobierno.

Hace cuatro días, nuestro satélite en la órbita del planeta TR-28 de clase 3 detectó que los polluelos habían salido del cascarón. Una nave tripulada creada por ellos mismos había llegado con éxito al espacio exterior. Cogí a mis muchachos y nos dirigimos al sistema S-56.

Comprobamos que la nave en cuestión era rudimentaria, carente de la aerodinámica necesaria para el vuelo intra-atmosférico. Su tamaño era medio, aproximadamente una cuarta parte que la KAN. No obstante, nuestros escáneres detectaron que, en lugar de toda una tripulación, ahí dentro había un solo individuo. Se trataba de un espécimen enorme, cuatro veces más alto que el sargento Kolk. Por necesidades logísticas, decidimos que el encuentro sólo podría tener lugar en nuestra bodega. Analizamos los gases presentes en su nave, preparamos y dispersamos en toda la bodega un compuesto que los simulaba, e iniciamos el acoplamiento.

Al abrir la esclusa vimos a aquella cosa. La sargento zoóloga Lops comenzó a mostrar el juego de señales intercultural básico. Entonces, aquel ser alargó su extraño apéndice acabado en algo parecido a una boca y, literalmente, se comió a Lops ante la mirada atónita de todos. Mientras me apresuraba a los controles de emergencia, el apéndice se extendió una vez más y absorbió a Kolk. Entonces alcancé el botón y cayó la red. Aquel terrible monstruo quedó por fin inmovilizado.

Aterrorizados por la hostilidad y ferocidad de aquel alienígena, enviamos robots de inspección a la superficie del planeta TR-28 en busca de información. Dos días más tarde enviaron su informe: Dos especies destacaban por encima de las demás en TR-28. Una de ellas, a la que pertenecía nuestro huésped, era la clase dominante. Ésta parecía ejercer algún tipo de poder mental sobre la otra, que le agasajaba y alimentaba sin parecer recibir nada a cambio. Básicamente, la especie dominante era ociosa, y la especie dominada le adoraba realizando todo tipo de trabajos y tareas.

Mientras el técnico Buk, el planetólogo Virong y yo mismo analizábamos la situación en mi camarote, oímos un ruido procedente de la bodega. Los cables de la red se estaban soltando. Al llegar a la bodega, comprobamos que el monstruo estaba libre. Tras emitir un horrible bramido, éste corrió hacia nosotros, alargó su apéndice y engulló a Buk. Virong y yo huimos aterrorizados hacia el pasillo. Pensamos que el alienígena no cabría por él, pero comprobamos con pavor que contaba con gran habilidad para agazaparse por conductos menores que su tamaño. Sin duda, estábamos tratando con un terrible e implacable depredador. El monstruo salió del conducto y, tras un brinco, se tragó a Virong. Yo aproveché su interrupción para alcanzar la puerta de la sala de comunicaciones. Rápidamente, me deslicé dentro y sellé la puerta pulsando un botón.

Mientras trataba de mantener la calma, dirigí el siguiente mensaje a Planeta Base: “La especie inteligente de TR-28 es inusualmente incomunicativa y hostil. El individuo de contacto ha matado a toda la tripulación salvo a mí. Por Dios, mandad una flota de corrección y aniquilad ese maldito planeta. Me da igual que los destructores tengan que cruzar toda la maldita galaxia para llegar hasta aquí. Joded a todos esos hijos de puta. Que no quede ni uno“. Espero que el mensaje fuera suficientemente explícito.

Decidí que debía dirigirme a la lanzadera de emergencia. Si lograba abandonar la nave, el equipo de rescate podría encontrarme. No podía atravesar los pasillos, así que me introduje en el conducto de ventilación. Mientras me arrastraba, podía ver al alienígena a través de la rejilla bajo mis pies, en el pasillo.

Entonces aquella cosa dirigió su apéndice hacia mí. Todavía no comprendo cómo me descubrió. De un movimiento brusco, seccionó el conducto de ventilación y caí al pasillo.

Ahora me encuentro ante él. Vuelve a bramar con ese ruido atronador. Mientras dirige su apéndice bucal hacia mí, deseo que él y toda su familia desaparezcan.

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La perrita Laika sentía algo de frío. Hacía tiempo que se comió el último bicho.

 

 

(En 1957, una perra a bordo de una nave soviética se convirtió el primer ser vivo de la Tierra que alcanzó el espacio exterior.)

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11 respuestas a Bienvenida al club

  1. Yohana dijo:

    je,je, pobre bicho. Y pobre Laika. Recuerdo que desde la canción de mecano, siempre me dió mucha pena el animalillo.
    Me hace gracia tu insinuación de cuál es en realidad la especie dominante.
    Hawking dice que un posible encuentro con alienigenas sería fatal para nosotros. Quién sabe..

    • Isma dijo:

      🙂 Me hace gracia lo de la canción de Mecano, pues el cuento se me ocurrió un día mientras recordaba la canción.

      Curiosamente, este es mi cuento más antiguo si descontamos los muchos que escribí en la adolescencia (uffffff…). De los de mi edad “adulta”, sólo cuatro o cinco son anteriores a 2010 (creo que Mundo Ciénaga es de 2008), y éste en particular es de alrededor de 2003. Algún día colgaré algún cuento de mi adolescencia para que os echéis unas risas a mi costa. Alguno de mi época surrealista, por ejemplo. Lo colgaré sin arreglar, tal cual, para que sea más auténtico.

      Conozco la teoría de Howking… sigo sospechando que la probabilidad de que dos especies inteligentes coincidan en el tiempo es despreciable, pues cualquier especie inteligente se autodestruirá muy poco después de lograr la inteligencia. Pero suponiendo que no fuera así, siempre cabría la posibilidad de que la civilización más tecnológica viera alguna utilidad en la menos tecnológica y la relación no fuera necesariamente parasitaria. Piensa por ejemplo en los perros y los humanos, como dice el cuento. ¿Parecen las vacas infelices en la granja? Bueno, depende de qué granja, claro. Tomemos una granja anterior a la época en que las vacas empezaron a vivir toda su vida en dos metros cuadrados. En una granja “tradicional”, quizás la vida no era mala. Si tus aspiraciones vitales son las de una vaca o una oveja (comer y dormir), posiblemente era un buen trato. Incluso a pesar del día del viaje al matadero.

      Como decía Ralph, el niño bobo de los Simpson, después de que “licenciaran” a las vacas en el matadero: “¡Ya sé a qué universidad quiero ir de mayor! ¡A la universidad bovina!”. 😉

  2. Yohana dijo:

    Era una de mis canciones favoritas de mecano.
    No lo entiendo. ¿empezaste a escribir en serio a partir de 2008 ?

    Con respecto a la teoria de Hawking, admito que no la conozco en profundidad. Pero si lo que se avecina es un desastre en caso que dos especies inteligentes coincidan, creo que de momento estamos a salvo. Todavía tenemos que llegar a inteligentes.
    Y vivir como una vaca en una granja ecologica, no tiene que ser tan malo. En el fondo sería como cambiar de religión: alguien te dice lo que tienes que hacer, lo que tienes que pensar y te pasa la mano por el lomo mientras se aprovecha de tu trabajo o de tu producción.
    bah, realmente no cambiaría nada.

    • Isma dijo:

      Respecto a los cuentos: Salvo la versión inicial de “Pedrícese el mundo”, que escribí en las navidades de 2004, y cinco o seis cuentos cortos, no escribí prácticamente nada entre 1996 y 2010. Eso sí, desde el otoño de 2010 lo retomé con ganas. Iba a ráfagas, pero llegué a escribir más de diez en algunos meses, y en 2011 terminé Pedrícese el mundo.

      Lo de la vaca tiene su gracia. Dándole un final ocurrente, daría para una historia. 😉

      Por cierto, si alguna vez te animas a escribir algo (veo que en nuestras conversaciones se te ocurren buenas ideas), si quieres podría colgarlo aquí, obviamente dejando claro que es tuyo. Ya sabes que animo encarecidamente a todo el mundo a que mandéis a Sci-Fdi, donde ya tienes un cuento, pero si alguna vez quieres que cuelgue algo tuyo aquí, dímelo. 🙂

      Y si anda por ahí javirl, le digo lo mismo, que me consta que tiene buenas historias del género acumulando polvo en algún cajón olvidado. Entiendo lo de guardarlas para mandarlas algún día a algún sitio lustroso o a un concurso, pero dejar que acumulen polvo en un cajón sin más no tiene sentido. 😉

  3. javirl dijo:

    Recibido el aviso, NP-completo, y en cuanto tenga tiempo contribuiré a tu blog… 🙂 🙂 En cuanto al cuento, me encanta. Corresponde a tu esquema “al final te das cuenta de que lo has entendido todo mal” (por falta de un nombre mejor). Los que te conocemos, que estamos avisados, vamos buscando desde la primera frase la pista que nos muestre la lectura correcta… pero no la pillamos, y eso es lo divertido!!

    • Isma dijo:

      Eso, a ver si tú también me envías algo. Yohana ya me ha mandado algo, y en algunos días lo colgaré aquí. 🙂

      Hace unos meses decidí que tenía que rebajar un poco el AFTDDQLHETM (“Al Final Te Das Cuenta De Que Lo Has Entendido Todo Mal”), o más abreviado aún, Z (¿y por qué no Z?), pues ya me veíais venir. Ya leíais en modo viligante, retorciendo las palabras y las frases, en alerta perpetua, como si al perro de Pavlov le hubieran colgado la campanilla de su propio collar para torturarle… Así que pasé de un 50% de cuentos de tipo Z a un 25%. Con Z en minoría de nuevo, Z puede volver a sorprender. 🙂

  4. javirl dijo:

    Jaja!! Muy bueno, el concepto de Z (Y, sí, ¿por qué no Z?). Pero si esperas sorpresa y no la hay… bueno, es como si hubiera sorpresa, pero en un nivel superior, ¿no? Y, una vez desatada la caja de los truenos recursiva, ¿por qué parar aquí? Me recuerda el dilema de Vizzini en La Princesa Prometida, para averiguar cuál era la copa de veneno… 🙂

  5. Yohana dijo:

    También se puede comenzar sorprendiendo desde el principio.Volvemos aquí a las técnicas “Almovodovarianas”.
    En el fondo, como se comentó alguna vez, la ciencia ficción por sí misma es sorprendente.
    Aunque he de reconocer que yo he copiado también el recurso Z, lo de no encontrar sorpresa, también me parece aceptable (dejando a un lado que eso puede ser también sorprendente las lecturas de np-completo). Hay cuentos donde no hay sorpresa final, o no es tan evidente, y sin embargo tienen otro mensaje o son muy irónico-divertidos.
    La princesa prometida…recuerdo que en mi visión infantil, sí me gustó la película. Pero analizándola ahora, entiendo que se daba una imagen demasiado superficial, típica de príncipes y princesas: Él era el más audaz, el más fuerte y el más inteligente (porque gana a los tres personajes que dominaban estas disciplinas). Y ella, era muy guapa.
    Lo que no me gustó, incluso siendo una niña, era que mataran a Vizzini. ¿porqué a los otros dos se les perdona la vida, y no a Vizzini?

  6. Isma dijo:

    La Princesa Prometida tenía muy buenos momentos con puntito friki, como el que dice javirl: “saben que saben que saben que…”. Un buen dilema de teoría de juegos. 🙂 Recuerdo que secuestraban a la princesa para hacer creer que había sido el enemigo y provocar una guerra. Yo solía recordar eso en 2004, cuando la guerra de Irak. Como dice Yohana, es verdad que sigue el cliché machista “chico audaz – chica guapa” que tanto permanece en los cuentos infantiles desde Perrault. Supongo que eso cumple las preferencias sexuales “generales” que cada sexo tiene en el contrario. El caso contrario (“chica lista y fuerte pero físicamente normalita – chico guaperas torpe e inútil que debe ser salvado”) es menos popular en las preferencias sexuales de ambos sexos, aunque también se da a veces… lo que suma algunos puntos de sensatez en los gustos masculinos y los resta en los gustos femeninos.

    Según la Wiki, el autor de la novela en que se basa la peli dijo que se basó en una novela anterior que trataba sobre los excesos de realeza europea, aunque él finalmente la relató como se la había contado su padre, sin las connotaciones políticas. Era mentira: no había ningún libro anterior, todo lo inventó él. Fue una forma de rodear su historia de otra historia 🙂 Buen truco. Algún día tendré que decir que “La extraña semana del borracho” le ocurrió de verdad a un amigo, o que al menos fue así como me la contó tres años después de que (según su versión) todo ocurriera. Dos meses después de contármelo murió de coma etílico. Se da la circunstancia de que hubo una desaparición en el pueblo donde, supuestamente, todo ocurrió, y en las mismas fechas, pero cambié los nombres de los pueblos para evitar que la coincidencia le incriminara de manera tan circunstancial. Y anovelé lo relacionado a su historia de amor. En la realidad, la chica siempre le rechazó, pero pensé que quedaría mejor con una historia de amor (parcialmente) exitosa.

  7. Yohana dijo:

    No me he leído la novela de “la princesa prometida”, pero supongo que si el autor es tan friki como para inventarse una historia aldredor de su historia, también lo será para darle un puntillo friki (que lo tiene)en su novela.
    Le he dado otra vuelta a la historia del borracho, y si te decides a decir que la historia se basa en un hecho real, ten cuidado, no te lo vayan a tomar por una confesión, y hasta aparezca un cadáver en un lago.
    Eso me recuerda a la peli de “El número 23”. Es un poco friki, sobretodo al principio. Y tiene un componente Z muy interesante.

    • Isma dijo:

      Si digo que la historia del borracho se basa en una historia real, entonces tendré que seguir manteniendo los nombres falsos de los pueblos y no especificar ninguna fecha para que no me caiga un paquete por encubrimiento por ningún crimen real conocido. Eso sí, puedo ser ambiguo: “en la década de los 00, en alguna región rural de la meseta española sucedió que”… Cuatro siglos después, mis “estudiosos” tratarán de averiguar dónde sucedió todo a base de analizar las descripciones del pueblo, el bosque y el lago, igual que la gente se dedica a estudiar cuál es el lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme. Algunos buscarán alguna subvención autonómica por demostrar que todo ocurrió en su pueblo, y de hecho la conseguirán por tener grandes amigos en el gobierno autonómico.

      No he visto “El número 23” pero, por lo que dices, es altamente probable que me guste. La anoto en la lista para ver. 🙂

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