El proyecto (por Ana Belén Sánchez)

Sareh se despertó con la sensación de haber tenido un bonito sueño y de haber descansado bien. Esa mañana se sentía optimista. Como siempre, era de las primeras en empezar el día. El laboratorio de investigación aún se veía prácticamente desierto, sólo un par de técnicos madrugadores. Se decidió a sumergirse en los tediosos y complejos cálculos que le habían pedido resolver. Él se lo había pedido, y a ella, aunque le llevara semanas, los resolvería. Cuanto antes los terminara, más se impresionaría Él, y de paso, se mantenía entretenida hasta que llegaran los demás.

Y siguiendo la costumbre, la directora de proyectos era la siguiente en llegar. Sareh no le tenía mucha simpatía. Era una mujer delgada, muy estirada y rubia de bote. Nadie sabía apenas nada de su biografía, lo que la otorgaba cierto aire de misterio, y no se sabía bien por qué, ello la daba bastante credibilidad ante a los ojos de sus colegas. No necesitaba aparentar competencia, era una persona tremendamente eficaz. Demasiado para Sareh; esa mujer no sabía relajarse.

El extraño zumbido del campo magnético que daba acceso al laboratorio vibró en el ambiente. La expectación de Sareh era máxima ante la previsible entrada de Él, pero hoy tardaba algo más. El complejo de edificios que componían los distintos módulos de investigación se situaba bastante lejos de la ciudad más cercana, a unos  30 Km, más o menos. El objetivo de tal situación era dificultar el asalto de espías o ladrones de tecnología, y hacer más detectable su presencia en el caso de que esta se produjera. Los distintos niveles de acceso a cualquiera de los laboratorios de investigación requerían un pesado trabajo de burocracia y comprobación de identidad. Los muros de los edificios habían sido construidos por varias capas de hormigón, acero e infinidad de sensores conectados en serie que hacían saltar una alarma en caso que se rompiera la continuidad del muro. La seguridad quedaba garantizada por un amplio dispositivo humano y tecnológico.

El siguiente en entrar era aquel tipo trajeado que Sareh veía de vez en cuando pasearse por el laboratorio. Sólo se dignaba a aceptar como válidas las opiniones y mandatos de la directora de proyecto, y sólo mostraba satisfacción cuando conseguía la promesa de esta de reducción de costes y de tiempo.

Por fin entraba Él. Una sensación de alegría y felicidad inundó a Sareh. Hoy se le veía especialmente alegre. La sonrisa que portaba en su boca se reflejaba también en sus ojos, y en ese momento Sareh le deseaba más que nunca. Sin embargo hoy no avanzó a saludar como era habitual, sino que se dedicó a mantener una alegre charla con otros compañeros, lejos de la atención de Sareh. Eso la llenó de incomodidad. Debería ser lo primero que Él hiciera. En su lugar, fue un psicólogo el que fue a saludarla.

-¿Qué tal estás hoy, Sareh? -le preguntó.

-Bien, bien -dijo Sareh distraídamente mientras centraba su atención en la charla que Él mantenía con el técnico. Su sonrisa era perenne, y destilaba felicidad. Sareh sentía curiosidad. ¿Se sentía feliz porque por fin la había dejado? Y una ola de esperanza la invadió.

-Pues yo te noto algo rara -dijo el psicólogo.

Sareh centró su atención en el psicólogo. Nunca había entendido la presencia de estos profesionales en un laboratorio de élite. Había sido cosa de la directora de proyecto, eso lo sabía, pero no conseguía entender la función exacta de estos. Era verdad que había cierto componente médico en el tema de su investigación, pero a Sareh le parecía más lógica la presencia de los neurólogos, los cuáles se dejaban ver sólo de cuando en cuando, que la de estos seres pseudomédicos, que parecían darle la vuelta a todo lo que pensabas. Ya le había comentado a Él la fastidiosa presencia de estos psicólogos, que además no tenían ningún escrúpulo a la hora de introducir su punto de vista, innecesario a juicio de Sareh, en el trabajo de todos.

Además, Sareh les tenía miedo. Tenía miedo que un día descubrieran la especial relación que mantenía con Él. Pasaban muchas horas hablando los dos, trabajando codo con codo, y a veces a Sareh le hacían preguntas incomodas. Sareh presentía que Él también sentía algo especial por ella, a pesar de la otra. ¿Y si les descubrieran? ¿Podrían separarles? Y un pavor visceral la estremeció.

Cuando por fin Él llegó hasta ella, su sonrisa no había desaparecido ni de su cara ni de sus ojos. Sareh estudiaba la forma de preguntarle delicadamente el motivo de su aparente felicidad. ¿Habría dejado por fin a esa mosquita muerta? Él le había dicho que su querida era más lista de lo que parecía en un principio, pero Sareh no se lo tragaba. Aún recordaba el día en que ambas se conocieron. La otra no paraba de hacer preguntas estúpidas.

“¿Y qué es esto?” ”Un monitor de Cristal LCD con sensores táctiles” (¿Pero es que no lo veía?)

“¿Y para qué sirve?” ”Es solo un monitor: sirve para recibir datos e introducir comandos” “Ahh” (había visto a lactantes que lo habrían identificado con mayor celeridad)

“¿Y por qué todos vais de blanco?”. Para eso Sareh tampoco tenía respuesta.

-Que contento te veo hoy. ¿Te has quitado un peso de encima? -le espetó Sareh directamente.

Él parecía algo confuso por la pregunta, pero no le dio importancia. La verdad es que después de dos años de réplicas inexplicables por parte de Sareh, sus planteamientos, faltos de lógica, habían dejado de sorprenderle.

-No, no sé… -dijo Él riéndose- en todo caso, creo que me he puesto alguno más.

-¿Por qué? -preguntó Sareh intrigada.

Él dudó, pero al fin respondió:

-Malda está embarazada.

Por un efímero momento, el mundo de Sareh se volvió negro.

-¡Enhorabuena! -respondió el psicólogo.

Vaya, encima ese todavía seguía aquí. Tuvo que hacer un enorme esfuerzo por recobrar la compostura, aunque no consiguió recuperar la serenidad. La directora de Proyecto también se acerco al grupo, para felicitar al futuro padre. Todos a su alrededor irradiaban energía positiva y felicidad. Sareh se sentía como si nunca en su vida hubiera estado tan sola. La rabia y el dolor la carcomían. ¿Cómo era posible que Él la hubiera engañado así? ¿Que había sido de aquellas incontables horas que habían pasado juntos, contándose sus intimidades, sus sentimientos? ¿No habían servido de nada? ¿Había sido todo una mentira? ¿Una mentira? ¿Y cómo podía Él malgastar así su tiempo y sus genes con… esa? Era evidente para cualquiera que ella sería mucho mejor compañera, su inteligencia era infinitamente superior, tenía gran capacidad para escuchar, pero sobre todo, ella lo adoraba.

Se sintió traicionada. Una rabia ciega la nublaba la mente. No era capaz de reaccionar.

-¿Te sientes bien, Sareh? -le preguntó Él.

-Perfectamente -dijo sibilante Sareh.

-Ja, ja… está mintiendo -dijo el psicólogo.

Y Sareh sintió tanto odio hacia el psicólogo, que si hubiera podido, habría hecho que el techo se desplomara sobre él, que apareciera un león y lo despedazará, o que un asesino con un hacha se la incrustara en el cerebro.

-¿Puede hacer eso? -preguntó la directora de proyecto.

-Yo diría que te has pasado a la hora de modular la intensidad en el “sentimiento de amor”, y se ha enamorado de ti, Xavel.

Y Sareh deseó, con todas sus fuerzas, que el asesino con el hacha apareciera al doblar el acceso al laboratorio.

-No puede ser -dijo Xavel. La sonrisa en sus ojos se había evaporado-. Aún no hemos llegado a esos niveles de emoción.

-Arréglalo -dijo secamente la directora de proyecto antes de dar media vuelta e irse.

Y Xavel pulsó unos suaves toques sobre el monitor táctil, que después se transformarían en ordenados impulsos eléctricos sobre los circuitos de Sareh en forma de placer, hasta que llegó al comando que buscaba:

“¿Desea reiniciar el sistema?”. Pulsó sí. Y fue lo último que sintió Sareh.

Reiniciando proyecto Sareh… (Sistema de análisis de las respuestas emocionales humanas)

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18 respuestas a El proyecto (por Ana Belén Sánchez)

  1. Isma dijo:

    Como te dije, lograste tomarme el pelo, me estaba creyendo que Sareh era otra investigadora más: la ponen a hacer cálculos, tiene tareas pendientes, critica a sus compañeros de trabajo… Realmente no lo vi venir. 🙂 Estaba alerta por los “Él” con mayúsculas, pero pensaba que eso significaría que el tipo era una especie de divinidad o ser superior (para todos, no sólo para ella).

    El amor y los celos son poderosos sentimientos para sacar en un cuento. Dan mucho juego y logran el contagio de emociones al lector por la intensidad que evocan. ¡Muy bien! Tengo que aprender a tratar esos temas, pues lo hago muy poco y sólo superficialmente. De hecho, me has convencido tanto que, en un impulso, al poco de leer tu cuento (hace unos días) escribí un par de cuentos cortos sobre esos dos temas. A corto plazo tengo planificado colgar otros antes, pero acabarán aquí también.

  2. javirl dijo:

    ¡¡Brillante!! Enhorabuena a la autora. La verdad es que, habituado a los cuentos de NP-completo, esperaba alguna sorpresa… pero no ésta. ¡Pensé que Sareh era un ratón de laboratorio! 🙂 Algún consejo formal: en la última frase, cambiar el orden: “Reiniciando el Sistema de Análisis de Respuestas Emocionales Humanas –SAREH”. Otra cuestión formal: el “Él” en mayúscula da demasiadas pistas sobre una situación anómala, además de las resonancias bíblicas… Yo lo eliminaría, a no ser que sea un efecto conscientemente buscado, claro está.

    • Isma dijo:

      Yo imaginé que el “Él” era una forma de denotar la devoción superlativa de Sareh por su amado: le idolatra a un nivel místico/religioso. Así que la resonancia bíblica sería a propósito. Otro asunto es si eso da demasiadas pistas o no… En mi caso, desde luego no deduje el final viéndolo…

      • javirl dijo:

        Tampoco yo pude prever el final, más bien el “Él” me inducía a pensar en otra dirección. Como ya he dicho, al principio pensaba que Sareh era un ratoncito de laboratorio, y que sentía algún tipo de devoción mística exótica por el investigador que la metía en el laberinto a buscar queso… La resolución fue una gran sorpresa. Se encuentren donde se encuentren, Asimov y Turing han disfrutado de la historia 😉 😉

      • Isma dijo:

        Pues no se me había ocurrido cambiar el patrón de publicación…

        Lo de hacer ráfagas de tres en tres a intervalos regulares (aprox. 2 semanas) me permite que la cosa se parezca a una especie de “mini-revista”. Colgar sólo uno cada vez podría saber a poco si esa vez toca un microrrelato de 256 palabras… Pero sobre todo, así puedo hacer paquetes compensados: si incluyo alguno duro, entonces también va otro blando en la misma tanda; si hay alguno simbólico/abstracto, entonces también meto uno muy lógico; y lo mismo con tristes y alegres, prota masculino y femenino, etc; y así intento que casi todo el mundo encuentre uno de su gusto en cada tanda… algo que le haga querer más para la próxima vez. De la otra forma, me la juego mucho cada vez.

        Pero no se me había ocurrido que hacerlo de uno en uno (por ejemplo, uno cada semana) pudiera ser mejor… ¿Qué ventajas el ves?

  3. Yohana dijo:

    Bueno, muchas gracias!
    Desde luego que no sé como expresar mi desconcierto (aunque empiezo a acostumbrarme) y gratitud cuando ví la presentación, ni la interesante sorpresa que me supuso la profunda revisión del texto. La tímidez y el recato me impiden expresar las primeras palabras que me vinieron a la mente cuando lo leí.

    Lo cierto es que yo soy tan prolifica como tú a la hora de escribir cuentos. Sólo de vez en cuando, me viene la inspiración. Pero no me cuesta tanto plasmarlos en papel como sacar una buena idea. Y ya en serio, agradezco mucho las molestias de leerlo a todo el mundo, y los comentarios de ánimo y sugerencia.
    Volviendo al cuento, y al respecto de los comentarios de que era un cuento de amor, la verdad es que cuando lo leí tiempo después, me dí cuenta de que realmente Sareh nunca había “amado” a Xavel , suponiendo que verdaderamente tuviera sentimientos. Sólo lo quería para sí misma, para complacer sus propios deseos, no tenía en cuenta los deseos de él, y había tergivesado sus deseos tanto, que los había convertido en algo dañino y potencialmente destructivo, si no hubiera sido una máquina. Supongo que el amor “verdadero” es otra cosa, y es más generoso.
    Con respecto a los “Él” en mayúscula, pues la verdad es que cuando lo escribí no lo hice pensando en ningún matiz, salió sin más. Pero creo que Isma tiene razón que es una forma de enfatizar el amor de ella por Xavel. Lo que sí estaba estudiado era darle un toque humano (imposible realmente) a la máquina para despistar: el sueño, el analisis (tan femenino) de los compañeros, la arrogancia..etc. Los personajes adiccionales también estaban para despistar, porque aunque se sabe cuál es el personaje central, lo que no se sabe cuál será el papel de los secundarios sobre el personaje central.

    En fin, gracias de nuevo.

  4. Yohana dijo:

    Fé de erratas: donde pone “yo soy tan prolifica como tú”, se quiso decir “yo no soy tan prolifica como tú”

  5. Isma dijo:

    Sí, probablemente no va sobre amor sino sobre posesividad… pero las relaciones humanas destructivas o degeneradas (en este caso, maquinales) dan mucho juego. Cuanto menos civilizado sea el sentimiento, cuanto más emotivamente dañino resulte, más humano resulta.

    Hacer que el sujeto del experimento sea aparentemente un experimentador es un buen recurso de confusión. 🙂 Se me ocurren variaciones sobre tu misma idea, creo que da bastante de sí. Por ejemplo, sería retorcido que algunos de los cálculos que le mandan hacer a Sareh (como supuesta investigadora) consistieran en analizar los parámetros de sus propias reacciones en un monitor, aunque ella no supiera que son de sí misma, y se empezase a mosquear cuando viera que determinado índice del monitor siempre, siempre, siempre está muy alto cuando ella misma está enfadada. Otras opción sería que Sareh creyera ser la directora del proyecto: el objetivo sería comprobar si una máquina puede ejercer liderazgo sobre personas, y habría sido curioso ver cómo se va molestando porque se va dando cuenta de que todo el mundo hace caso a otra (la verdadera jefa) y cómo va planeando vengarse de ella porque cree que merma su autoridad. O incluso que Sareh creyera ser la psicóloga: el objetivo sería comprobar su capacidad para entender las motivaciones humanas. Y una mezcla de esas variaciones podría dar lugar a otro cuento: los amigos de un psicólogo piensan que debe corregir su comportamiento, así que le dan imágenes de un supuesto paciente para que lo analice, aunque el paciente es en realidad él mismo (con el aspecto distorsionado con cierto software para que no sepa que es él). Sus amigos piensan que sólo aceptará que él mismo tiene un problema cuando crea estar analizando a otro, pues sólo así será objetivo. Lo descubre al final.

    Para que veas que he tenido la historia en la cabeza durante un buen rato… 🙂

  6. javirl dijo:

    @Yohana… en realidad, prefiero pensar que el amor de Sareh era verdadero. Eso hace el tema mucho más interesante. La alternativa da pie a considerar que, si su amor era meramente posesivo, se debía a que se trataba de una máquina. En Blade Runner se intentaba distinguir a los replicantes de los humanos mediante la reacción emocional… La peli sigue siendo una de mi top-ten (y el libro)… pero creo que la idea está fundamentalmente errónea. Creo que es imposible desarrollar una inteligencia suficientemente compleja sin un desarrollo emocional paralelo. Hale, a ver qué pensáis!!! 😛

  7. Yohana dijo:

    Sareh probablemente empezó queriendo a Xavel de una forma menos egoísta, pero ella misma lo degenera, bien por sus caracteristicas (se pasa por alto que realmente el proyecto Sareh se encuentra en desarrollo, y los investigadores para lograr un objetivo tienen que pasar primero por procesos prueba-error), bien porque no encuentra más salidas a sus sentimientos. En lo que sí estoy de acuerdo, es que es un comportamiento muy humano. En ese sentido, tienes razón, los investigadores habían logrado un éxito, y no se habían dado ni cuenta.
    Con respecto a las variaciones, je,je, son muy graciosas, aunque todas pasan por hacer que como creadora, torture a mis peronajes. Entiendo que lo sugieres como una forma de auto-critica.
    Me gusta la idea de hacer a la máquina responsable del liderazgo, porque resulta interesante la idea de que una máquina ejerza el papel de director sobre los seres humanos. Es curioso estudiar las posibles reacciones humanas ante una máquina que les dice lo que tiene que hacer. Ya se explica eso en “Marquez y la máquina de café”. Con respecto a los psicologos, la verdad es que apenas los conozco. Aunque lo de hacer que se auto-analicen tiene gracia. Yo creo que terminarian por darse cuenta en seguida de que se trata de ellos mismos.
    Sareh odia a los psicologos porque son ellos los que trabajan en la parte más incómoda (para ella) del proyecto: hablar de sentimientos. Sobretodo no quiere que la pillen, porque en el fondo sabe que no saldría nada positivo si la pillan (como así fue) , y en cierta manera también sabe que no es correcto, porque sabe que Xavel no la quiere.

    Sí es cierto que mezclar los conceptos amor-máquina resulta algo contradictorio.La máquina no puede sentir amor por sus propias características de máquina,(en teoría, no soy una experta) es decir, por su forma de pensar ejerciendo la lógica. Hoy por hoy, el amor solo puede ser un sentimiento biológico porque tiene más matices que no siempre son lógicos. En ese sentido, es correcta la afirmación de que una inteligencia compleja ha de acompañarse de emociones.

  8. Isma dijo:

    Yo también creo que, para tener una máquina que piense como humana, hay que dotarla de sentimientos. Es más, habría que dotarla de necesidades, las mismas que las nuestras, e incluso hacer que crezcan y pasen por las mismas etapas que nosotros (succión, llanto, etc). Es inútil copiar lo que somos sin copiar también lo que durante años nos convierte en nosotros, especialmente porque no sabemos muy bien lo que somos. ¡A falta de saber eso, copiemos nuestra circunstancia! Es posible que la IA del último medio siglo haya fallado precisamente por eso. No podemos simular la toma de decisiones humana si no metemos en el paquete todo lo demás que es humano.

    Una máquina aplica lógicamente lo que indique su programación… ¡igual que un ser vivo! 🙂 Las membranas de las neuronas están “programadas” para reaccionar químicamente de determinada manera ante la serotonina, el litio, o las endorfinas, y esto da lugar a unos comportamientos u otros. De igual forma, el comportamiento de una máquina puede venir gobernado por variables que representen internamente cuánta “serotonina” habría presente, etc. Gobernar comportamientos con potenciales eléctricos en un semiconductor, o hacerlo con una reacción de sodio y potasio en un axón, no es una diferencia esencial. A mi entender, lo importante es a qué dan lugar esos procesos, no si el soporte físico es orgánico o inorgánico. Si programas una máquina para que tienda a idolatrar lo que le produzca admiración y le atraiga sexualmente, y si además haces que eso le provoque palpitaciones, hormigueos, ensoñamientos, pensamientos recurrentes, etc, entonces tendrás una máquina enamorada. 🙂 Si provocas los mismos síntomas, ¿qué diferencia hay?

    Por cierto, como dices, admito que yo sí tiendo torturar a mis personajes. 😉 A veces los uso como un trapo, son víctimas colaterales de la historia que se cuenta. Como diría un gobernante cínicamente, prefiero pensar que mueren como “héroes patriotas”, dan su vida por la historia. Que conste que no fui el típico niño que torturaba a sus clicks quemándolos, aplastánsolos o haciéndolos estallar. Los trataba muy bien. 🙂

  9. Yohana dijo:

    Lo que dices es muy bonito, y muy tierno en cierta manera.
    Puedo estar de acuerdo hasta cierto punto. Si me preguntas a mí por la diferencia entre los sentimientos de una máquina y los humanos, por muy poderosos y dolorosos que pudieran ser, te diría, (con no mucha seguridad), que la diferencia está en la percepción del yo mismo y de los demás. Sareh es incapaz de empatizar con nadie que no sea consigo misma y con su objeto de deseo. Ni siquiera se plantea lo que nos planteamos todos: ¿quienes somos?¿de dónde venimos?¿hacia dónde vamos?
    No puedo competir contigo en el conocimiento de los detalles técnicos, que serían probablemente salvados. Pero me cuesta pensar, aunque podría admitirlo, que se pueda enseñar o programar una maquina para tener empatía, si ya de por sí, cuesta hacerlo en los propios humanos en general (oye que hay de todo).¿como fabricar una máquina con sentimientos, si todavía no hemos podido definir del todo los nuestros?

    Y en mi opinión,no torturas a todos tus personajes, creo que solo con los que te sientes más identificado.Quizás sea una forma de autocritica, (muchas veces los propios personajes se buscan su propia tortura) o quizás sea solo una critica a secas. Pero no siempre les das un final fatal, y ellos parecen llevarla con naturalidad.Como he dicho en otras ocasiones, veo tus historias como lo que son: historias. Que hayas hecho una novela de un psicopata tarado (snipp, este no era tan encantador como el otro) no significa que seas uno, al igual que la gente que juega a juegos de guerra, no significa que sean necesariamente violentos.

    • Isma dijo:

      Hoy en día la tecnología está lejos de lograr un comportamiento humano, así que mi apoyo a esa posibilidad es teórico, en particular reduccionista. Los humanos somos átomos, moléculas, física, química. La interacción de nuestra materia, y (a mi entender) sólo eso, es la que determina nuestros pensamientos, razonamientos y sentimientos. Por ejemplo, el efecto de la endorfina en el cerebro se produce por la interacción de una molécula con una estructura de carbono, oxígeno, hidrógeno, etc. Si creásemos una estructura material que se comportase igual (basada en carbono o no), entonces obtendríamos los mismos resultados, los mismos pensamientos, razonamientos y sentimientos. La empatía (una ventaja adaptativa, pues cohesiona el grupo) no parece más difícil de simular que otras ventajas adaptativas como el miedo, el asco, la ira o el amor: tomas consciencia del “yo” => tomas conciencia del “nosotros” al observar seres parecidos a ti => el dolor de seres parecidos a ti te hace recordar el dolor propio => sientes empatía. Por eso creo en la posibilidad teórica de que Sareh (o una versión más avanzada de ella, pues ella es un prototipo) pudiera sentir empatía, igual que siente celos (muy creíbles).

      Respecto al otro asunto, reconozco que uso a mis personajes como muñecos al servicio de la historia, incluso cuando pretendo que el lector sienta empatía hacia ellos (e.g. “El cumpleaños de Nacho” intenta ser triste fomentando la empatía del lector). En la novela, pretendo que el lector sienta cierta incomodidad moral sintiéndose cerca del protagonista: por un lado, es un psicópata y genocida, pero por otro tiene parte de razón (su objetivo es intentar “deshomogeneizar” un mundo patéticamente homogéneo, lo que es lógico independientemente de sus métodos) y es listo (yo envidio su inteligencia: en apenas minutos es capaz de planear estrategias que a mí me llevaron horas o días diseñar). A veces el lector puede sentirse incómodo deseando que el protagonista sobreviva, pero esa incomodidad es buscada. Los personajes de los cuentos suelen tener menos matices, pero me sentiría incómodo escribiendo una novela sobre un personaje de moralidad cristalina. No me suelen gustar las historias de buenos y malos sin matices (esos supermalos que ríen maléficamente diciendo “¡ha-ha-ha!”), no me las creo…

  10. Yohana dijo:

    Vale, tal y como lo has descrito, esta claro que hay sentimientos que se pueden definir.
    Jope, que analitico eres. Sin duda serias un buen director de proyecto. Bueno, admito la posibilidad de se puedan simular comportamientos, incluso los ilogicos basados en ciertas premisas. Pero solo en teoría.

    Con respecto al tema de la maldad, quisiera hacer algunas aclaraciones:
    1)Creo que tu novela es magnifica, y sigo pensando que deberías publicarla en algún momento.
    2)Respecto a los buenos y los malos, yo seguiré utilizando la Teoría de mi madre: “No hay buenos ni malos,solo tontos y listos”, que ha sido mejorada con la Aproximación de Yohana de “No hay tontos ni listos, solo egoistas y menos egoistas. Lo demás son grados”
    3) Y parafraseando alguna frase tuya: Pedro Martinez estaba acertado en sus objetivos, pero equivocado en sus metódos. Tiene cualidades muy admirables y poco comunes: es valiente y consistente en sus opiniones.Pero todo lo intenta lograr a la fuerza y hay cierto resentimiento en sus acciones. Mantiene sus ideas sin buscar apoyos.¿porqué?. ¿de verdad es el único que se da cuenta de que el Pedrismo es una lacra?.
    4)Tú mismo reconoces que Pedro Martinez es un psicopata (lo has definido como tal al darle unas caracteristicas determinadas). Es dificil que a la gente le guste un psicopata: son los humanos más peligrosos que hay, porque hoy por hoy, nadie puede corregir su comportamiento.

    Lo que quiero decir es que, efectivamente hay matices en los malos malisimos (pobre Darth Vader), pero nosotros como sociedad, estamos obligados a censurar esos comportamientos. Es como cuando un niño hace algo mal (y me refiero a cosas tipo romper el juguete de otro niño, tirar la coca cola al suelo, etc..y no a meter las tijeras en el enchufe, que con eso se aprende otro tipo de lección). Si no se le regaña, lo seguirá haciendo.

    • Isma dijo:

      La teoría de los egoistas y los menos egoistas es buena, me la apunto. 🙂 Hay gente que, para lograr sus objetivos, considera esencial no impedir que otros logren los suyos, y otra gente que no lo considera tan importante. Hay experimentos que muestran cómo dos sujetos, por turnos, intentaron ejercer en el otro una presión en el dedo que fuera la misma que la recibida por el otro en el turno anterior (se les dijo que ése era el objetivo), pero finalmente la presión aumentó un 40% de media por turno. El dolor propio siempre se percibe como mayor que el ajeno. Otro experimento ponía a sujetos a simular ser los líderes de países, y se proponía que partieran de una cierta tensión inicial entre ellos. Entre X e Y acababa ocurriendo algo así: “Y sube los aranceles a las importaciones de X”, “X hace un embargo económico Y”, “Y pone su ejército junto a su frontera de X”, “X expulsa al embajador de Y”, “Y invade a X”, “X tira una bomba atómica a Y”. Lo interesante es que, tras acabar el experimento, ambos recordaban, para cada acción que hicieron, a qué agravio previo del otro estaban respondiendo con su acción, pero no recordaban qué respuesta de desagravio del otro provocó después su propia acción. Recordamos el dolor recibido, pero olvidamos el dolor causado (¿falta de empatía?). Esto es aplicable a la escalada de tensión entre países (e.g. Israel y Palestina) o entre compañeros de trabajo, por ejemplo.

      Entiendo lo que dices de la moralidad implicíta de las historias: se asume que las historias para adultos deben adoctrinar y plantear moralejas, al igual que lo hacen las historias para niños (en cierto sentido, todas las historias adoctrinan de alguna manera). Por tanto, las historias con una aparente moraleja antisocial pueden recibir el rechazo de una parte del público. Una vez oí a alguien decir que “Los puentes de Madison” es una buena película porque al final Meryl Streep vuelve con su marido, en vez de irse con Clint Eastwood. No mencionó la interpretación o la fotografía para decir que era una buena película: dijo que era buena porque la mujer vuelve con su marido, porque el final es moral. Creo que el (inevitable) adoctrinamiento moral de cualquier historia es más simple cuanto más simple sea su público objetivo. En la escala más baja tenemos las películas para niños, y las de de Van Damme, Chuck Norris, Steven Seagal, etc: moralidad trivial para niños y amantes de las películas de acción, que no quieren plantearse qué es bueno o malo porque así se sienten más seguros (la versión femenina es Sálvame Deluxe y similares). Y en el extremo opuesto tenemos historias complejas, personajes con matices, y finales que permiten varias interpretaciones morales. Ahí no hace falta que el malo muera y el bueno viva, la cosa puede ser más sutil (el malo puede hacerse bueno, el bueno hacerse malo, etc).

      Por cierto, me estoy planteando colgar la novela aquí por capítulos dentro de algún tiempo, a ver qué acogida tendría. Hay gente que ha colgado novelas en sus blogs y las han publicado después, no me parece mala idea. Al fin y al cabo, ¿quién iría a una librería a comprar una novela de alguien que absolutamente nadie conoce?

  11. Yohana dijo:

    Fe de erratas: la aproximación de Yohana consiste en “No hay ni buenos ni malos, solo egoístas y menos egoístas.Lo demás son grados”
    Nota mental: revisar el texto antes de publicarlo

  12. Yohana dijo:

    Jope, que aplicado eres en tus estudios. Debes de divertirte un montón a la hora de documentarte. Jo, yo no me divierto tanto.
    Desde luego, así sin informarme, probablemente estos estudios que sugieren que el dolor propio se percibe mayor que el ajeno, sean muy correctos. Es algo que se percibe ya instintivamente. Aunque hay experimentos que no serían necesarios, como los de la comparativa entre países. Solo hay que mirar a la realidad para sacar conclusiones. Por ejemplo cuando a Estados Unidos le da por acusar a un país más pobre, como por ejemplo Irak, de ser poseedor de cabezas nucleares o de llevar a cabo actividades secretas que pueden afectar a la seguridad del EE.UU, aunque no tenga pruebas concluyentes. Como es un país poderoso, todos los demás países apoyan su palabra, y se dedican a bombardear Irak. Menos mal para el maltrecho Irak, que por lo menos tenían el humilde apoyo de otros países árabes. Pero lo mejor de todo es que si en algún momento se descubriera que lo de las cabezas nucleares era una exageración o que Irak solo se dedicaba a intentar remontar su economía, bueno tampoco pasa nada. Al fin y al cabo, es un país tercermundista con menor grado de civilización y una organización político-económica más simple. Y eso sin entrar en el conflicto de Afganistán.
    Con respecto a las moralejas de las historias, coincido en que prácticamente todas las historias tienen una moraleja, incluso las que producen rechazo. Entiendo que para la gente moralista el único final aceptable como bueno y perdonable en “Los puentes de Madison”, es que Meryl Streep vuelva con su marido. En ese sentido, a mí me parece bastante loable que su personaje opte por el esfuerzo que conlleva la vida en pareja, y darle otra oportunidad a su marido. ¿o no? Aunque yo no creo que la peli de “Los puentes de Madison” sea una película vaya sobre adulterios o si dejar o no al marido (aunque puedo equivocarme, lo que sería muy triste y preocupante). Yo creo que la peli va de la disyuntiva que se le presenta a Meryl Streep entre elegir un amor que no ha sentido jamás, o la seguridad que le ofrece su presente vida. Cuando Clint Eastwood le pregunta que porque no se va con él, ella le dice que no, porque él no puede ofrecerle la realidad que ella necesita (Todo eso queda resumido en la escena de la cena). Para mi decepción, el autor deja bastante cerrada esta historia, al presentar luego en el futuro el final definitivo, en el que no se vuelven a ver. Bueno, no hay que olvidarse que sólo es una película
    Y la versión femenina de las pelis de Chuck Norris, Van Damme…etc. son las comedias románticas, en las que tampoco tienes que pensar, y que sabes que el chico y la chica van a acabar juntos, de la misma forma que sabes que en las pelis de mamporros ganan los que se consideran buenos. Creo que la versión masculina de “Sálvame” (aunque eso de masculino y femenino se va mezclando cada vez más, no creas) es cualquier rueda de prensa futbolística: que si el equipo no me aprecia, que si es culpa de un tercero (el árbitro), que si el míster es demasiado exigente, que si tal jugador ha tenido un mal partido porque su novia salía hablando mal de él en “Sálvame”…etc.
    Con respecto a la publicación de tu novela en el blog, bueno, hay que reconocer tienes razón. Sería sin duda la mejor idea para popularizarla. ¿Qué otras opciones hay? No sé…bueno, ya lo debatiremos.

  13. Isma dijo:

    Sobre Irak: Eisenhower dijo una vez que, durante la II Guerra Mundial, EEUU formó la mayor industria bélica del mundo, y que el reto de EEUU durante las décadas siguientes sería librarse de dicha industria para que no fuera ella la que acabase gobernando EEUU. Parece que el temor de Eisenhower era fundado.

    Aun a costa de que cierto público masculino me crucifique, “Los puentes de Madison” me gustó. Es una buena peli. Tiene un buen final (era menos esperable que la fuga), y supongo que habría seguido siendo buena también con otros finales alternativos.

    Tienes razón en que el equivalente femenino de las pelis de Van Damme son las comedias románticas: se presenta la peculiar vida de cada uno –> se gustan –> se pelean por un malentendido –> se reconcilian. Habría que dejar a Almodóvar revisar el género: se pelean por un malentendido –> él se va con un travesti metido a monja con sida y ella con un cura comatoso pedófilo. O a Bigas Luna: lo mismo pero además todos montan una orgía. O a Vicente Aranda: todo lo anterior, pero al final de la orgía unos asesinan a otros. O a Woody Allen: en lugar de asesinarse, todos se lo cuentan a su psicólogo y a su rabino. O a James Cameron: todas las escenas oscuras están en azul marino, los que mueren lo hacen como sacrificio, no hay sexo, y todo es en 3D. O a Santiago Segura: todo el sexo es pagando, o con animales, o se limita a “unas pajillas”.

    Pensaré lo de la novela…

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