Continuidad

El 21 de marzo 2107 se celebró en la Catedral de la Almudena de Madrid la primera boda real europea del siglo XXII. El príncipe heredero don Alfonso esperaba junto a la escalinata de entrada vestido con el uniforme militar de gala. Permanecía cogido del brazo de su madre, la reina doña Juana.

Secretamente, Alfonso repasaba mentalmente una lista.

“Maite. Vanesa. Teresa. Gema. Claudia. ¡oh, Claudia!”.

Alfonso no pudo evitar que una conversación que había tenido hacía unos seis meses con su madre regresara como un aguijón a su mente.

-Alfonso, no hay más que hablar -dijo ese día la Reina Juana-. Debes abandonar a esa chica y actuar con la responsabilidad esperable de tu posición. Recuerda que en el siglo XXI los matrimonios con plebeyos casi nos costaron la llegada de la Tercera República. Una institución tradicional como la Monarquía sólo se sostiene si es fiel a la tradición en la que se sustenta. Si se abandonan algunas de esas tradiciones en pro de la modernidad, ¿cuánto más tardaría la propia Monarquía en desaparecer, siendo de hecho ella misma una tradición? No, de ningún modo. Hemos aprendido que no debes casarte con una actriz, ni con una periodista, ni con una escritora de éxito. Tu destino inevitable es enlazarte con la realeza.

El príncipe Alfonso permanecía cabizbajo frente a su madre. Todo el día había sido gris. Por la ventana del despacho de la reina se veía caer la lluvia con insistencia.

-Por otro lado -continuó la reina-, no necesitas que te explique lo mucho que España necesita mejorar sus relaciones con Gran Bretaña. España requiere el acceso a las bases de abastecimiento británicas para iniciar la carrera de colonización espacial sin más demora, es algo a lo que no podemos renunciar. Sé que comprendes que se trata del enlace más apropiado de todos los posibles. De hecho, el enlace ya ha sido acordado formalmente entre la reina Beatriz de Inglaterra y yo misma. No hay marcha atrás. Sé responsable y admite tu destino.

De vuelta al presente, Alfonso, de pie ante los miles de ojos congregados en los alrededores de la Almudena y ante los otros muchísimos más que esos momentos veían la escena por televisión, trató de evitar torcer el gesto al recordar aquella conversación. Volvió a concentrarse en la lista.

“Lucía. Ángela. Erika. Chloe. Carla. Tatiana. Madre mía, ¡Tatiana!”.

Un Rolls-Royce deslizador con dos banderas de Gran Bretaña aparcó en la calle Bailén para gran regocijo del público. De él salió el príncipe de Gales, Enrique, vestido también de riguroso uniforme de gala.

Enrique y Alfonso se cogieron de la mano y saludaron a la multitud. Los periodistas destacaron las miradas de complicidad entre los novios.

Ambas familias ya habían escogido a la madre de alquiler que traería al mundo a la descendencia de Alfonso y Enrique. En su vientre se albergaría un óvulo de una donante desconocida descargado de su propia carga genética y cargado con la carga genética de uno de los novios, que posteriormente sería fecundado con la carga genética del otro.

Los mecanismos para lograr la continuidad de la institución monárquica ya se habían puesto en marcha.

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26 respuestas a Continuidad

  1. javirl dijo:

    Buenísimo!! ¿Queremos monarquía? ¡Pues monarquía, joer! Pero entonces, monarquía “comme il faut”, los genes por encima de todo… ¡¡Mariconadas, las justas!! XD XD XD

    • Isma dijo:

      Esto me recuerda a cuando algunas mujeres se quejan porque en determinada cofradía no las dejan ser costaleras. Vamos a ver… Si admites que pasear un muñeco de madera por la calle te otorgará el favor divino… si sigues a rajatabla los mandatos de una Iglesia que dice que las mujeres no pueden ser curas… si sigues fervientemente las enseñanzas de un Mesías cuya moralidad no se considera conyuntural (es decir, que se considera válida eternamente, para todos los tiempos) pero sin embargo no consideró oportuno tener discípulos que fueran mujeres… entonces, ¿de qué te quejas? Si aplicamos la razón y la modernidad a este caso, entonces ¿durante cuánto más tiempo seguiremos creyendo que pasear un muñeco de madera otorga el favor divino? ¡Si empezamos a rascar, rascamos del todo! Pero si decidimos (legitimamente) no dudar de nada y aceptar las cosas “por tradición”, es decir, “porque siempre ha sido así”, entonces se aceptan como están y punto: las mujeres no pueden ser costaleras por “mandato tradicional”, como todo lo demás que supone ser costalero.

      Imaginemos que un día me invento el club de las personas cuyo nombre empieza por I, y decido que también admitiré en mi club a otras personas cuyo nombre empiece por otra letra, pero que siempre serán consideradas inferiores dentro del club. No tiene sentido que alguien cuyo nombre empiece por Q acepte entrar y luego quiera cambiar las normas para que se le trate igual que a los que tienen un nombre que empieza por I. ¿Tenía ese tipo alguna necesidad de entrar en mi club? Si le parecía absurdo, ¿por qué entró?

      Otra cosa es que mi club reciba algún tipo de beneficio por parte del Estado, claro… por ejemplo, no pagar el IBI… o, pongamos por caso, convertir a sus miembros en Jefe del Estado porque sí… ¡Pero entonces hay que criticar que el Estado otorgue beneficios a dicho club, es decir, que los miembros de ese club reciban del Estado cosas que no reciben los demás! ¡Pero no la forma más o menos arcaica que use ese club para organizarse internamente, que es asunto suyo! Por supuesto, también habría que criticar que a la gente se le obligue a entrar en el club sin decidirlo, o que no se le permita salir de él cuando quiera. Pero todo el que pertenezca voluntariamente al club tendrá que aceptar sus normas, o salirse libremente e inventarse su propio club, ¿no?

      • Isma dijo:

        Por cierto, supongo que nadie considerará que el comentario anterior es machista… y si alguien lo cree, entonces no ha entendido lo que quiero decir. En particular, yo nunca sería costalero en una cofradía, entre otros (muchísimos) motivos, porque no admiten a mujeres. Simplemente no pediría entrar en ese club. Y en las confradías que sí admiten a mujeres (que las hay), simplemente tendría un motivo menos para no ingresar.

  2. javirl dijo:

    Tranquilo, creo que la intención del comentario es transparente… 🙂 La idea de “modernizar la monarquía” es un oxímoron. Y la de “modernizar la Iglesia”. O la de “modernizar los toros”. O la de “modernizar el ABC”. Son instituciones que llevan el arcaísmo tan metido en sus tripas, que si intentas modernizarlas solo conseguirás crear un engendro.

    La duda es, claro, cuáles son esas instituciones. Puedo entender una defensa de la Iglesia como institución “modernizable”. En el caso de la monarquía, nasty de plasty 🙂

    • Isma dijo:

      Sobre la posibilidad de modernizar la Iglesia, no lo veo… La Iglesia católica asume por definición que el Papa es el representante de Dios en la Tierra y es infalible. Quien acepte este “axioma estatutario” de la Iglesia no tiene nada más que decir: Lo que diga el Papa va a misa por definición, así que no hay nada que discutirle. Y quien no crea en dicho axioma, ¿por qué va a tener que seguir obedeciendo al Papa en “algunas cosas” pero no en todas? ¿Se puede ser “infalible, pero a veces”? ¿”Infalible pero poquito”? Si simplemente no te crees que el Papa es infalible, entonces no eres católico. Puedes ser cristiano, y puedes crear una comunidad cristiana junto a más gente que opine igual, es decir, puedes crear tu propio “club”. O puedes unirte a alguno de los muchos clubes cristianos alternativos que hay. Y desde fuera de la Iglesia católica puedes quejarte de que lo que consideras errores de tu “club rival” (la Iglesia católica). ¡Pero desde fuera! El Papa es infalible o no lo es. Si lo crees, estás dentro. Y si no, simplemente estás fuera. Disentir de las órdenes del Papa desde dentro de la Iglesia católica es un oxímoron. 🙂

      Sería como si un comunista, internacionalista y antirracista tratarse de afiliarse a España 2000. ¿Para qué? ¿Para “cambiarla desde dentro”? ¡No tiene sentido! Esa persona no pintaría nada en ese “club”.

      Por similares motivos, una monarquía que no respete a rajatabla la tradición es un oxímoron. ¡Qué leches, incluso deberían llevar la corona puesta en la cabeza a todas horas! O ya puestos, soldada al cráneo, como en “La cajita”. 😉

      • javirl dijo:

        Exacto: hay postulados fundacionales en determinadas instituciones que vulneran los postulados fundacionales de la Ilustración. La gracia está en determinar cuáles son. Toda institución, como todo ser vivo, tiene instinto de supervivencia, y es capaz de camuflar sus discrepancias con la ideología dominante durante un tiempo… pero no para siempre. La monarquía utiliza para justificarse argumentos estéticos o personales, y minimiza su propia importancia política. Pero es en vano: el postulado fundacional es la heredabilidad de la soberanía. En el caso de la Iglesia, ¿es fundamental el postulado de la infalibilidad papal? No lo es, puesto que Lutero lo eliminó y siguen funcionando… Es cierto que, al hacerlo, creó un nuevo “club”. Pero por eso digo que es más concebible una adaptación de la Iglesia católica a la modernidad que una adaptación de la monarquía.

      • Isma dijo:

        Lo de que la monarquía se basa en argumentos estéticos o personales y minimiza su propia importancia política es cierto, y siempre me ha hecho mucha gracia. Recuerdo cuando en el cole nos contaban que “el Rey reina, pero no gobierna”. Pero nadie conseguía explicarnos en qué consistía exactamente “reinar”, si no era “gobernar”. A mi me parecía como el misterio de la Trinidad… Aunque la constitución atribuye unos poderes a unos y a otros, ¿no son las atribuciones reales una forma de hacerle partícipe de la actividad de “gobernar”, o sea de “mandar”? (y si no lo fuera, si “reinar” significase “nada”, ¿para qué pagarle?).

        La vida personal del Rey, por mucho que durante estos días nos entretenga, es asunto suyo, y sería muy triste que la gente empezase a preguntarse si quiere una monarquía o no precisamente por eso. Ojo, cualquier posible relación del Rey con el caso Hurgando-ahí me parecería también un mal argumento: ¿Deberíamos eliminar la Generalitat Valenciana por lo que hiciera Camps? El debate debería ser conceptual e independiente de nombres y apellidos. No me vale el “nos gustan los triunviratos, pero sólo porque nos gustan César, Pompeyo y Craso”.

    • Yohana dijo:

      Creo que estas subestimando la capacidad de la sociedad para organizarse y jerarquizarse. Es algo innato del ser humano como ser social. En este caso, no se ataca a una organización en concreto (Monarquía o Iglesia), sino a una estructura jerarquica que, por deteminadas circustacias,no encajan en la organización jerarquica actual de la sociedad.
      Es como “Rebelión en la granja”. Los animales no aceptan su situación actual y se rebelan. Pero con el tiempo surge otro tipo de estructura que es igual o peor que la primigenia.

      • Isma dijo:

        Es probable que nuestra tendencia a organizarnos en castas sea innata, tantos años de evolución simiesca pesan mucho sobre nuestro comportamiento. Aun así, hay sociedades que se parecen más a una pirámide, y otras que se parecen más a un trapecio. Podemos intentar que sostener la pirámide nos cueste algo menos de esfuerzo a los de abajo.

        En la cúspide de nuestra pirámide tenemos a un “representante de España” que va por ahí buscando algún país que venda petróleo a España. Hasta aquí, muy bien. Pero cierto vendedor de petróleo sabe que, si invita al representante de España a un safari, entonces el representante de España estará muuuuy contento con ese vendedor, y decidirá que España le compre el petróleo a él (en lugar de a otro que, pongamos por caso, podría venderlo más barato, pero no le invita a safaris). Nadie hace la pelota innecesariamente, ¿verdad? ¿Para qué regalar una cacería de (al menos) 30.000 euros, si con un paquete de bombones también quedas bien? ¿No tuvimos un juicio (perdón, amago de juicio) por un caso similar, pero por unos trajes?

        Los presidentes de la República están, por lo general, mucho más acechados por la prensa. La prensa se atreve a hablar de ellos. Aunque sólo sea por eso, probablemente salen más baratos.

  3. Yohana dijo:

    Con respecto a la iglesia: lo único que no puede cambiar es el dogma. Es decir, lo que esta escrito que Dios dijo..,Lo demás es cambiable e interpretable (incluso añadible), como ha venido ocurriendo durante los últimos 20 siglos.
    Con respecto a la monarquia: A mi personalmente me da igual la diferenciación entre los Altos con tratamiento de nobleza y los Altos que no la tienen. Y también me da igual si decide cambiarse ese tratamiento. Siempre va a haber Altos.
    Pero es un debate muy productivo.

    • Isma dijo:

      La infalibilidad del Papa procede del propio Nuevo Testamento, donde Jesús le dice a Pedro que sobre él edificará su Iglesia. Jesús, en su infalibilidad, escogió a Pedro. Asi que Pedro no puede equivocarse: si lo hiciera, Jesús se habría equivocado escogiéndole, pero Jesús es infalible. Por tanto, Pedro escogió infaliblemente cómo debía escogerse su propio sucesor. Así que dicho sucesor recibió su infalibilidad de la infalibilidad de Pedro, y así sucesivamente. Fíjate en que, si uno solo de la cadena no fuera infalible, entonces su antecesor tampoco lo habría sido (pues habría decidido incorrectamente cómo debía escogerse su sucesor), y entonces tampoco sería infalible el antecesor del antecesor, y así sucesivamente hasta llegar a Jesús. Pero como Jesús es infalible, todos los papas lo son. Este argumento es muuuuy retorcido, pero admito que es una demostración por inducción en toda regla… ¡siempre y cuando asumas la infalibilidad de Jesús y creas literalmente lo que dice la Biblia, claro!

      Me hace gracia lo de los Altos. 😉 Entiendo lo que quieres decir: da igual que nos nieguen el ascenso social por no tener un título nobiliario (es decir, por nacimiento) o por no haber heredado varios millones de euros de nuestros padres (es decir, por nacimiento). En ambos casos, los hobbits, enanos, orcos y demás chusma tenemos vetado el ascenso social simplemente porque escogimos incorrectamente la vagina de la que salimos al nacer.

  4. Yohana dijo:

    ¡jopee!

  5. Yohana dijo:

    ¿Ves ?. Lo de la infalibilidad de Pedro es una interpretación del Nuevo Testamento. (vale que en realidad no sé lo que dice exactamente, pero mi opinión es válida), que interpretó alguien alguna vez (¿Pedro?) y los demás Papas y creyentes aceptan como dogma. A su vez, el Nuevo Testamento, es una interpretación de las personas que lo escribieron con respecto a la vida y enseñanzas de Jesús. Pero que se sepa, Jesús no dejo escrito nada.

    Con respecto a lo de los Altos, me referia más bien a la novela de Orwell, “1984”.
    En él, describe tres tipos de clases sociales: los Altos, los Medianos y los Bajos. Los Bajos, siempre serían bajos. Y los Altos y los Medianos estarían en lucha perpetua por defender su posición y alcanzarla respectivamente. Pero según Orwell, esta estructura de tres clases nunca cambiaría, solo las caras que las representan.
    Pero desde luego “El Señor de los anillos” también tiene sus interpretaciones. A mí personalmente los Orcos me dan simpatía. Son unos incomprendidos. Ya solo por el hecho de nacer Orcos, tienen que tener una existencia malvada. Pero ¿que pasaría si un Orco se acercará a Frodo y le dijera:”quiero ser tu amigo”?. Probablemente Frodo, y después de tanto primor por el encuentro y alianza de demás las especies, le mandaría a la mierda.

    • Isma dijo:

      Toda teoría parte de algún axioma indemostrable, por supuesto. Lo que quería decir es que la Iglesia católica tiene derecho a decir que, si entras en su club, entonces aceptas la infalibilidad papal. Un cristiano que no lo acepte no tiene que intentar cambiar al catolicismo para imponer su criterio: simplemente debe unirse a otro club (e.g. protestantismo). Es como si un nacionalista español se metiera a ERC e intentara que ERC se hiciera españolista. ¿Para qué, si existen clubes (partidos) mucho más apropiados para él?

      Lo de los Altos no lo había pillado. Confieso que, aunque la peli me gustó mucho (la versión del año 1984; pocas pelis me han hecho sentir un ambiente tan depresivo), todavía no he leído la novela. La tengo que mi lista de obligatorios pendientes.

      Me he reído un montón con lo del orco y Frodo. 🙂 🙂 Por mucho que me guste El Señor de los Anillos, por mucho que me parezca el prototipo de historia épica bien hecha, hay que reconocer que es una historia muy racista. Hacer que un hobbit (un mindundi) sea el héroe no es, en realidad, una forma de igualitarismo racial: para mí los hobbits representan al “blanco obrero” (en contraposición al “blanco rico o aristócrata”, los elfos), y al otro lado están los malvados negros-orcos incivilizados.

  6. Yohana dijo:

    Es un tema controvertido eso de la de evolución de las instituciones, que también evolucionan, como tú dijiste alguna vez, evolucionismo social. A veces simplemente no se puede pedir un cambio radical de dirección en un sistema largo tiempo establecido. Es como uno de esos portaaviones enormes americanos que navega a toda velocidad. No se puede pedir que simplemente gire, y dé la vuelta. Puedes ir en una pequeña lancha motora, como los de Greenpeace, y pedirles que paren y den la vuelta. O puedes subir a bordo del portaaviones, y tratar de convencerles para que lo hagan .Esta última opción es sin duda más segura, pero probablemente igual de ineficaz, y más si lo hace uno solo. En cualquier caso, girar para dar la vuelta requiere que el barco disminuya primero la velocidad, y gire el timón poco a poco hasta conseguir trazar un amplio círculo que le lleve en otra dirección. Sea como sea, es una maniobra que requiere mucho tiempo y espacio. He de reconocer que se pueden hacer otras cosas. En fin…
    Con respecto al señor de los anillos, es verdad que tiene diferentes lecturas. Aunque no creo que Tolkien pensará en ninguna de ellas cuando lo escribió. Es una buena novela, desde luego. A mí me sorprendió mucho la primera vez que lo leí. Recuerdo que mi hermano me insistía mucho en que lo leyera. Pero aún así, no deja de sorprenderme que la novela haya creado tantos submundos y movimientos sociales.

    • Isma dijo:

      Lo de la inercia social en lo político es muy cierto, y la metáfora del portaaviones muy ilustrativa. 🙂 De hecho, sospecho que la tendencia o aversión al cambio es la clave de toda nuestra opinión política. Tendemos a pensar que nuestra esencia política es nuestra preferencia por la izquierda o la derecha, por un Estado que intervenga sobre la economía o no, por el reparto de la riqueza o el fomento de los méritos individuales, por el trato igualitario o no, etc. Pero hay algo de nuestra psicología, anterior a todo eso, que nos configura en lo político: el deseo de cambio o la aversión al cambio. Así se explican muchas cosas sobre política que, en otro caso, serían inexplicables: ¿Por qué en España los partidos nacionalistas de izquierdas son más independentistas que los nacionalistas de derechas, si la izquierda es internacionalista (“las naciones son un invento del patrón para que no veas que el patrón es tu enemigo“)? Por el “utopismo”: la creencia en que, cuanto más cambiemos, mejor. ¿Por qué en la guerra civil la Falange (a favor de la intervención del Estado en la economía) y los liberales (al contrario) estaban en el mismo bando? Porque ambos preservaban algún tipo de tradición (social y económica, respectivamente). ¿Por qué en la guerra civil los comunistas (economía completamente controlada por el Estado) y los anarquistas (no hay Estado) estaban juntos? Ambos representaban enormes cambios, aunque fueran incompatibles entre sí. ¿Por qué la mayoría de los artistas son de izquierdas, incluídos los muy ricos? Quizás porque buscan por definición lo original, lo nuevo, el cambio. ¿Por qué la gente muy religiosa (cuya religión dice que todos somos iguales) y las personas racistas votan con frecuencia al mismo partido? Porque ambos aman la tradición y tienen aversión al cambio. Cuando una persona decide si ama los cambios o no, todo lo demás viene solo… Eso sí, admito que no tengo pruebas científicas de esta teoría, es sólo mi teoría… 😉

      Efectivamente, aunque el Señor de los Anillos es una novela fantástica (en los dos sentidos), es muy curioso que haya despertado una oleada de frikismo tan enorme. Supongo que el grado de frikismo es proporcional a la capacidad de evasión que proporciona y a las ganas que tengamos de imaginarnos viviendo en otro mundo donde no padezcamos las frustraciones que tenemos en el mundo real. Una historia de un hobbit (un mindundi) que triunfa en un mundo de seres superiores proporciona esperanza ante la frustración, igual que hace la religión (“seré pobre, pero seré yo quien vaya al cielo”).

  7. Yohana dijo:

    Lo cierto es que no soy una experta precisamente en ideologías políticas. Pero si, alguna vez que he leído algo sobre las ideologías preguerra civil (lo reconozco, nunca ensayos, ni nada muy soporífero) me ha sorprendido que tenían muchos puntos en común ambas posturas. Spain is different, eso sí que es cierto.
    Pero tu teoría parece por lógica, bastante acertada.
    Los cambios suelen salir caros. Siempre hay que pagar un precio, que a veces es muy alto, sobre todo para algunos. Es lógico que una persona que no tiene nada que perder (y en ocasiones mucho que ganar) acepte los cambios mejor que los que tienen bastante que perder. Por eso, las personas acomodadas o los que no quieren perder la oportunidad de ir al cielo, o los que simplemente están conformes con su vida, (o todo junto) suelen ser conservadores. Aunque hay excepciones, como los artistas. Pero tengo la sospecha que este tipo de gente tiene una inteligencia excepcional, y saben que probablemente a ellos los cambios no les afectaran demasiado, y más si despiertan simpatías de los pro-cambiantes.
    Supongo que es cuando se necesita un cambio cuando realmente las cosas cambian. Pero como se ha dicho antes: Spain is different

    • Isma dijo:

      Todo cambio (y todo “no cambio”) tiene un coste, como bien dices. El abuso de la estabilidad y abuso del cambio dan lugar, respectivamente, al fin de la evolución y a la extinción.

      Hay más indicios que apoyan que la verdadera ideología sea estabilidad vs cambio, no derecha vs izquierda. Por ejemplo, las palabras que las ideologías eligen para sí mismas son “conservador” o “progresista”, y los colores tradicionales de sus logos son, respectivamente, el azul (el color que representa el cielo despejado y del mar en calma, para los publicistas el color de la estabilidad y la tranquilidad) y el rojo (el color de la sangre, la carne, el sexo y la muerte, el eros y el tánatos, para los publicistas el color de lo nuevo y el cambio). También explica por qué los jóvenes suelen ser más de izquierdas que los ancianos, o por qué los más patriotas de las naciones que existen son de derechas (la nación es la tradición, lo antiguo) pero los más patriotas de las naciones que no existen son de izquierdas (la nación es la utopía, lo nuevo).

      Cuando decidimos (inconscientemente) si somos procambio o anticambio, nos alineamos en todo lo demás: nos parece bien o mal que los impuestos sean bastante progresivos, que se eliminen los privilegios económicos de la Iglesia, que haya inmigrantes en nuestro barrio, que los gays puedan adoptar, o que se supriman las subvenciones a las corridas de toros, por ejemplo. ¿Por qué sospecho que muchísima gente respondería igual a las cinco preguntas (con cinco síes o cinco noes), si los cinco asuntos no tienen nada que ver? Sólo tienen algo en común: ¡cambio vs estabilidad!

      Como bien dices, la gente acomodada tiende a evitar más los cambios que quien no tiene nada que perder, lógico. Tambien tendemos a votar lo que votan nuestros padres. Pero, atreviéndome a ir ir un paso más allá, creo que hay algo más primitivo en nuestra mente que nos guía: Quizás nuestro deseo o aversión al cambio proceda en gran medida de nuestra infancia. ¿La tenemos idealizada? ¿Echamos de menos el pasado? ¿Creemos que cualquier tiempo pasado fue mejor? Quizás eso sea lo que más determina nuestra esencia ideológica. Cuánto más mayores, más echamos de menos los tiempos antiguos, y eso explicaría muchas cosas.

      Pero como decían Les Luthiers, lo único que está claro es que “cualquier tiempo pasado fue… anterior”. 🙂

      • javirl dijo:

        ¡Vaya! ¡Os dejo un rato solos y la que liáis! 🙂 Lo que comentas tiene relación con la idea de los psicólogos de “la personalidad autoritaria”, pero va más allá. A bote pronto, uno podría pensar que los “inmovilistas” sería la gente feliz… Si te gusta tu vida no quieres que nada cambie. Pero no es el caso: muchos “revolucionarios” son felices y muchos “inmovilistas” están amargados. Una clave es, como dices, si tu “utopía” está en el pasado o en el futuro. (Bueno, sería más bien “ucronía”, pero me entendéis.) Cuando hablas con gente de derechas y de izquierdas suelen coincidir en que todo está muy mal. Pero cuando preguntas a qué se debe, la gente de derechas dice “a la pérdida de valores”. Ojo con el término “pérdida”. Denota la idea de que, en algún tiempo pasado, en una Arcadia feliz, la gente tenía los valores apropiados. En cambio, los rebeldillos perrofláuticos (o gatosaxos, que de todo hay) hablan de construir, de cambiar, acciones que apuntan al futuro. Así que sí, básicamente veo que tienes un punto muy interesante ahí…

        ¿Te has planteado que podría ser, más bien, una cuestión de confianza en uno mismo? El miedo podría ser la variable importante. El amor al pasado podría no ser más que un “virgencita, virgencita, que me quede como estoy”…

      • Yohana dijo:

        La verdad es que nunca había pensado que se pudieran relacionar los colores con las intenciones de un partido politico. Pero supongo que entonces lo ideal sería un logo que combinara ambos colores, y que dependiendo de las necesidades del momento, las cambiara dando más importancia a uno u otro color. Por ejemplo, en tiempos de crisis debería predominar el rojo (ej. la rosa se hace más grande bajo un mar azul) y en tiempos de estabilidad es el mar el que predomina.
        Sí, lo siento, pienso que lo idilico sería las ideologias se mezclaran cada vez más, dando lugar a nuevas ideologías que resuelven los problemas en la manera que estos surgen según los requerimientos.

        Con respecto a si son más félices los inmovilistas o los revolucionarios (ya me entendeis), eso es algo dificil de valorar. Hay de todo, como en bótica, por supuesto. Pero yo tiendo a llevarme por el instinto de pensar que a bote pronto, un revolucionario será a grandes rasgos más infeliz que un inmovilista:
        Motivo 1: los revolucionarios suelen preocuparse más por captar información, y eso no cuadra con mi teoría de que “uno es más féliz en la ignorancia”.
        Motivo 2: Toda revolución lleva por definición un sacrificio, y los sacrificios suelen significar sufrimiento.
        Motivo 3: Toda revolución conlleva una lucha contra algo, y en las “guerras”, no siempre se ganan todas las batallas, lo que lleva al sentimiento de la frustración, que se cataloga dentro de los sentimientos de infelicidad.

        Con respecto a la gente que utiliza los términos “perdida de valores” (que no todo el mundo utiliza), yo lo veo más bien como un conflicto generacional, más que otra cosa. Pero pensando si un “perroflaútico” actual (un término que a mí me parece demasiado especifico para denominar un pensamiento ideologico, que puede ser más amplio) en su senectud viera que en futuro los jóvenes de entonces retoman ideologias fáscistas (por ejemplo) también él lo vería como una pérdida de valores, porque en su juventud esas cosas no ocurrían.

  8. Yohana dijo:

    Bueno, Isma, no creo que sea a mí a quien tengas que convencer de que los cambios son necesarios. Si por mí hubiera sido, más cambios hubieran tenido lugar.
    Todos sabemos que en determinadas ocasiones los cambios son necesarios. Este hecho se aprecia en el momento actual de crisis en los que los cambios se hacen indispensables, y aun así, pocos son los que están conformes con dichos cambios. Para mí, el fallo fundamental son las formas. Y las formas son importantes porque muestran respeto hacia los demás. A lo mejor no tenía que haber sido un gobierno de derechas el que realizara estos cambios, porque se supone que estas organizaciones son menos sensibles a las necesidades del ciudadano, y sus objetivos están más enfocados al crecimiento económico, por encima del bienestar social. Estos cambios debieran haber sido una tarea para un partido social-progresista.
    Con respecto a que la gente sea progresista o conservadora según haya tenido una infancia feliz o no, lo siento, pero creo que no se sostiene.

  9. Isma dijo:

    Yohana: Bueno, mi argumento no era para apoyar el cambio, sino para plantear que nuestro primer posicionamiento político no es izquierda-derecha sino cambio-estabilidad y lo demás viene después. Personalmente creo que ahora hacen falta cambios, pero es sólo mi posicionamiento personal, independientemente de la teoría que proponía. En particular, estoy con Keynes y Krugman (y contra los acólitos de Friedman): la espiral infinita “más despidos => baja la demanda => no se vende => más despidos” sólo se puede revertir si invierten dinero los Estados (únicos que pueden ahora) a pesar del endeudamiento. No nos queda otra que aumentar el gasto público. En realidad, en lugar de endeudarnos más, yo encendería la fábrica de euros aunque eso supusiera inflacción. Pedir dinero a los bancos privados al 5% y prestárselo a esos mismos bancos privados el mismo día al 1% me parece una vergonzosa estafa pública, como ya he dicho alguna vez en el blog de javirl. ¡Pero inventar dinero es anatema para el BCE! Al menos, esta semana el BCE ha descubierto que no hay que ser más papista que Merkel (beneficiada de la falta de gobierno económico común de la UE: cuanto menos se fia la gente de España, Italia y cía, más se abraza a Alemania como recurso inversor; Alemania ha llegado a prestar dinero a interés negativo). Crucemos los dedos.

    javirl: Sí, mi teoría tiene que ver con la teoría del pensamiento autoritario y el nivel de RWA. Llevaba un tiempo dándole vueltas a las contradicciones políticas que mencioné antes: ¿nacionalistas radicales de izquierdas? ¿falangistas aliados con liberales? ¿comunistas aliados con anarquistas? ¿religiosos y racistas votando al mismo partido? ¿artistas ricos de izquierdas? Estar acostumbrado a estas contradicciones no significa que no lo sean. Las contradicciones dentro de cada bando (izquierda y derecha) sólo se explican porque lo que aglutina a ambos grupos no es la economía, la religión, o la sociedad, sino la postura hacia el cambio. La gente se junta políticamente con más facilidad con los que tienen la misma tendencia pro/anti cambio que con los que tienen cualquier otra característica. Tantas decisiones políticas independientes y ortogonales sobre las que decidir… y al final sólo hay dos bandos mayoritarios, dos partidos mayoritarios, dos ideologías mayoritarias, ¿por qué? ¡Porque es lo que busca nuestra mente!

    (Otro ejemplo que se explica con esta teoría: ¿por qué casi todos los ecologistas son de izquierdas? ¡¡no tendrían por qué!! Motivo: usar los recursos sin límite es “lo tradicional”, y lo tradicional es óptimo y no debe cambiarse.)

    No creo que nuestra tendencia al cambio dependa de si nuestra infancia fue feliz, sino de si la tenemos idealizada, que no es lo mismo. La clave quizás es lo que dice javirl: la cuestión no es si somos felices en el estado actual, sino dónde ubicamos en nuestra mente nuestro mundo ideal imaginado. ¿En el pasado, donde “se respetaban los valores antiguos” y recordamos que éramos jóvenes? ¿O en futuro, donde “descubriremos nuevos valores” y nos imaginamos más felices? Como dice javirl, puede que el miedo tenga una enorme influencia en ello.

    Que leches: me gustaría diseñar un experimento para comprobar si mi teoría es cierta.

  10. Yohana dijo:

    No entiendo mucho de políticas económicas. Vosotros realizáis un análisis demasiado profundo para mí. Si me preguntan qué haría yo si fuera omnipoderosa, mi posicionamiento sería la expropiación a los bancos como única salida de la crisis. (Básicamente que se dejen de tonterías inflar el dinero ficticio, que es lo que ha llevado a la crisis). Si hubiéramos hecho en su momento lo que se hizo en Islandia, creo que mejor nos hubiera ido.
    Las contradicciones, a veces no son buenas. Pero la mayor parte de las veces resultan enriquecedoras. Sin embargo, si es verdad que al final resumimos nuestra organización política en un bipartidismo, que a la larga no resulta para nada enriquecedor.
    Lo de la felicidad y la infancia me sigue chirriando. Lo la idealización de la infancia suena muy Freudiano. Yo intento pensar que vivir en el pasado es una pérdida de tiempo, (aunque tampoco hay que desdeñarlo del todo porque nos puede indicar pautas de comportamiento en situaciones similares), y el futuro puede resultar engañoso e ilusorio. Así que intento quedarme en el presente y tomar decisiones según se presentan las cosas, aunque a veces no sea tan fácil. El problema de las idealizaciones es que sólo son eso: idealizaciones (si, ya sé, es muy profundo).
    Con lo de los experimentos, pues hay que tener mucho cuidado a la hora de diseñarlos, porque si el diseño no es bueno, se pueden llegar a conclusiones erróneas y fracaso total. Y no te digo nada si en esos experimentos intervienen personas. Por ejemplo en los ensayos clínicos si no se tiene en cuenta la variable psicológica, el ensayo se va a la porra: por ejemplo que no se pueda determinar si el posible efecto beneficioso es debido al fármaco o al placebo, y entonces hay que empezar desde cero. Pero ya hay que cambiar todos los parámetros.

  11. javirl dijo:

    Me parece interesante el comentario de Yohana sobre si los perroflautas (gatosaxos) actuales seremos conservadores cuando seamos viejecillos. Ya he visto algún deplorable artículo de opinión en El País explicando que “lo del 68 sí que fue una revolución de verdad, y no lo que hacéis ahora”… XD Si es que, parafraseando a Isma, con Franco éramos más jóvenes. La tendencia, en tu senectud, a idealizar al pasado, es la natural tendencia a idealizar la época de tu vida en que aún se te… podía dar comida con sal.

    Un amigo donostiarra que vivía en Madrid me hizo hace la polka de años una apreciación muy significativa: “los que en Madrid se meten a Ultrasur son los mismos que en San Sebastián se meterían a Jarrai”.

    • Yohana dijo:

      Pues a mi me hace gracia la frase “los perroflautas seremos…”(no sabia que tenias un perro). El término gatosaxo lo tengo menos controlado.(¿gato por lo de ser de Madrid?)
      Pero una analogía de cómo en el fondo las cuestiones ideológicas vienen a ser siempre repetitivas. A lo mejor estas cuestiones generacionales de “la revolución de mi época de juventud fue mejor que lo que tú haces ahora”, son en el fondo necesarias.
      Y sí, la verdad es que si lo piensas tanto Jarrai como Ultrasur tienen muchos puntos en común: juventud, radicalidad y alguna otra…

  12. Isma dijo:

    Una pequeña broma: Si el logo de un partido político mezclase el rojo y el azul, iría… disfrazado del FC Barcelona. 😉 Y si la mezcla fuera a nivel microscópico, el logo sería… morado. 😉

    Los experimentos en las ciencias sociales se dan a todo tipo de manipulaciones con facilidad, por supuesto. En la serie británica de los 80 “Sí, señor ministro”, el primer ministro quiere hacer una encuesta para saber si la gente apoyaría la vuelta del servicio militar obligatorio. Su asesor le pregunta cuál quiere que sea el resultado de la encuesta, pues la encuesta puede diseñarse para que el resultado sea el que ellos quieran. Si quieren que salga que la gente quiere que vuelva la mili, las preguntas serán: “1.-¿Le preocupa la delicuencia de los adolescentes? 2.-¿Cree que hay falta disciplina en las escuelas? 3.-¿Los adolescentes recibirían positivamente cierta disciplina y liderazgo? 4.-¿Cree que los adolescentes responden a los retos? 5.-¿Debería volver el servicio militar obligatorio?”. Y si quieren que salga que la gente no quiere que vuelva la mili, las preguntas serán: “1.-¿Le preocupan los peligros de la guerra? 2.-¿Le preocupa el actual rearme de las naciones? 3.-¿Considera peligroso que se den armas a los jóvenes y se les enseñe a matar? 4.-¿Cree que está mal forzar a la gente a llevar armas contra su voluntad? 5.-¿Debería volver el servicio militar obligatorio?”.

    Por cierto, pueden encontrarse más ejemplos de la teoría “Cambio vs estabilidad” si miramos los antagonismos ideológicos en lugar de las alianzas ideológicas. Por ejemplo, los católicos y los socialistas suelen estar en bandos políticos diferentes (al menos, sus miembros más ortodoxos) a pesar de que ambas tendencias son “igualitaristas”. ¿Por qué? Pro-estabilidad vs pro-cambio.

    La teoría sobre Jarrai y Ultra Sur parece un contraejemplo de la teoría… En realidad, creo que los chavales se unen a los grupos violentos para poder ser parte de un grupo donde todos sus miembros se defenderán y todos atacarán unidos a los grupos rivales, pero no por ideología. La ideología permite definir con facilidad tu propio grupo (y tus grupos enemigos, por contraposición), pero no es necesaria (e.g. bandas latinas). Sospecho que hay más exceso de testosterona (y quizás falta de autoestima) que ideología. Los grupos ultras de equipos de fútbol diferentes también se pegan entre sí aunque no haya un alineamiento político en sus equipos. Es sólo una excusa para organizarse en bandos y pegarse (como decía Bakunin cuando hablaba de las manadas de perros y del perro nuevo que llega al pueblo).

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