Atrapado mientras quieras

Observo expectante desde un lateral de la fosa cómo los operarios sacan mi ataúd del fondo, lo abren y sacan los instrumentos para comenzar el análisis genético. Finalmente su resultado es concluyente, me informan. Teniendo en cuenta que, según los registros nunca tuve un hermano gemelo, afirman que el cadáver que hay dentro de ese ataúd soy yo mismo.

Entonces me siento eufórico. Ese cadáver de mí mismo demuestra que soy inmortal.

*********************************************************************

Si algo aprendimos pronto en el equipo es que la línea del tiempo es una, no hay alternativas. No sólo el futuro debe ser la consecuencia del pasado sino también al revés. Todo debe ser consistente. Lo descubrió Polt, el justiciero, mientras moría de un infarto al tiempo que apuntaba a Hitler con su rifle desde el fondo del teatro. Al derrumbarse Polt, el rifle cayó al patio de butacas sobre un asiento vacío, y nadie se percató debido a un oportuno golpe de platillos. Horas después llegó una ambulancia y se llevó a Polt sin más. No trascendió, el Reich ni siquiera llegó a sospechar. Después lo intentó Qum, el distorsionador. Tras corroborar que Alejandro Magno sufría malaria y no había sido envenenado como suponían algunos, comenzó a tratarle contra la dicha enfermedad. No se percató de que le estaba contagiando de la gripe que él mismo portaba, y Alejandro murió de igual modo. Sí, efectivamente, Alejandro murió de una cepa de gripe inexistente en la antigüedad, y siempre fue así, no fue ni envenenado ni murió de malaria. Pero murió, tal y como Qum en realidad ya sabía. De igual modo, cuando el mismo Qum regaló un televisor de plasma al rey Carlos II de España y éste trató de encenderlo ante la corte usando el generador eléctrico que también le había entregado Qum, el aparato se incendió por un defecto de fábrica para gran ridículo del rey, quien mandó que dicho artefacto del demonio acabase formando gravilla para pavimentar las calles de Madrid. Y el hecho de Cesarión no fuera hijo de César sino de Pim, el alegre, en realidad tampoco cambió nada. Por último, los intentos de Farfo, el desequilibrado, de matar a su abuela antes de concebir a su madre, sólo dieron lugar a la muerte de su tía abuela, esa que se parecía tanto a su abuela, y que según su familia había muerto joven en extrañas circunstancias.

A mí, por el contrario, me tocó ir doscientos años hacia el futuro. Para mi decepción, no vi coches voladores ni robots sirvientes ni fuentes de energía inagotables, todo lo que veía era más parecido a lo que conocía de lo que me había imaginado. Aparentemente la ciudad sólo había sufrido muchos cambios estéticos, pero ninguno importante.

Unos días después de mi llegada, me acerqué por curiosidad al cementerio de la ciudad. Pensé que, cuando volviera a mi época, tenía la intención de seguir viviendo en la misma ciudad, así que pudiera ser que siguiera en ella hasta el fin de mis días. Si fuera así, quizás pudiera encontrar mi propia tumba en este cementerio.

Cuando finalmente la encontré, sentí un escalofrío. En la tumba se leía “Viajero del tiempo” bajo mi nombre, y se databa la fecha de mi muerte en mi propia época, apenas unos días después del día en que me transporté al futuro. Coronaba la tumba una fotografía de mi mismo, supuestamente tomada un día antes de morir, en la que se me veía bastante viejo (sería difícil evaluar mi edad física en aquella foto), aunque me mantenía en pie sin apoyo alguno.

Entonces comprendí que el beneficio de nuestra máquina no consistía en cambiar las cosas, sino en aprovecharse de que no podían cambiar. Hice abrir la tumba para asegurarme de que el tipo allí enterrado era realmente yo (me pidieron certificar algún grado de supuesto parentesco para solicitar tal cosa, para lo que tuve que probar previamente mi relación genética con alguno de mis descendientes vivos). Cuando por fin comprobé que aquel muerto era yo, comprendí que no moriría hasta que volviera a mi tiempo para morir exactamente en la fecha que indicaba la lápida, pues eso es lo que había sucedido y no podía cambiar. Simplemente no podía morir en aquel futuro, no podía morir antes de volver.

Decidí embarcarme en todo tipo de aventuras arriesgadas. No solo no podía morir sino que además, según la foto de mi lápida, tampoco acabaría siendo paralítico por absurdo que fuera lo que hiciera, así que me tiré desde lo alto de rascacielos (para caer sobre una concatenación de toldos y llegar al suelo sin un rasguño), crucé autopistas de ocho carriles sin mirar hacia los lados, y traté de pegarme un tiro de la sien varias veces (la pistola siempre se encasquillaba).

Al principio guardé mi sorprendente inmunidad en secreto, pero con el tiempo decidí sacar provecho de ella. Monté un espectáculo en el que realizaba todo tipo de acciones arriesgadas y gané mucho dinero con ello. Invitaba al público a lanzarme cuchillos, intentaba reventarme la cabeza con un revólver con el que justo antes había fusilado a un pollo, y bebía un vaso al azar de entre diez posibles, donde sólo uno de ellos no contenía arsénico. El público, claro, pensaba que era algún tipo de número de magia.

Luego decidí que quería más dinero aún y que podía conseguirlo por vías más rápidas. Comencé a atracar bancos. Cuando la policía acorralaba la sucursal que estaba asaltando, simplemente salía por la puerta ignorando las amenazas de que me dispararían si no bajaba mi arma. Disparaban, pero las balas no me daban. ¡Simplemente no me daban! ¿Saben lo que se siente ante algo así?

No me esforcé en mantener mi identidad en secreto durante mis actividades delictivas, ¿para qué? El creciente rumor sobre mi inmunidad (ya pocos pensaban que mis espectáculos pasados fueron simple ilusionismo) me beneficiaba, pues los atracos comenzaron a ser más rápidos y sencillos el día en que ya nadie osó ofrecerme resistencia o hacerme frente.

Poco después comprendí que no necesitaba el dinero, pues me bastaba con amenazar a los demás con un arma para lograr lo que quisiera. Harto de todo lo que se puede comprar con dinero, decidí probar lo demás. Pegué, violé y asesiné de todas las formas posibles por simple curiosidad, por vivir nuevas experiencias. Hacía tiempo que las experiencias normales me aburrían.

Me convertí en una especie de dios maléfico y caprichoso para los habitantes de aquella ciudad, y algunos en su desesperación comenzaron a adorarme. Me ofrecían ofrendas humanas para calmarme, pero yo prefería seleccionar a las víctimas de mi capricho a mi antojo.

Mis adoradores quisieron analizar mi figura y escribir mi historia para las generaciones venideras. Un día encontraron mi tumba en el cementerio e indagaron. Localizaron a los operarios que me habían desenterrado años atrás y les preguntaron. Entonces comprendieron que la inscripción de “Viajero del tiempo” no era ningún farol y comenzaron a atar cabos.

Dejaron de adorarme el día que se dieron cuenta de que, efectivamente, nadie podía matarme, pero sí podían atraparme. En realidad, no había ningún motivo por el que no pudieran atraparme. Un día cualquiera, mis supuestos adoradores me traicionaron y me atraparon.

La ciudad me condenó a cadena perpetua revisable con una condición: que utilizase ese misterioso artilugio que me ha llevado a su tiempo para regresar a mi propio tiempo. Ellos y yo sabemos que eso me llevaría a la muerte.

Dicen que algún día me aburriré de mi celda de 3 metros por 3 metros.

Y tienen razón.

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11 respuestas a Atrapado mientras quieras

  1. Yohana dijo:

    Este también me gustó mucho. Después de releerlo, veo que realmente te gustan las paradojas. Esta vez has llevado la paradoja al futuro, lo que es bastante original.
    Sin embargo, ¿te has preguntado si a lo mejor estas equivocado en establecer una única alternativa en la línea temporal?. A lo mejor (que conste que yo no lo sé) si que existen alternativas en los sucesos temporales. Algo he oído sobre universos paralelos..
    Volvemos un poco al debate entre libre albedrío y destino.Pero a mí me gustaría pensar, aunque sean solo fantasías, que en otro universo paralelo existe un “yo” alternativo, que ha tomado otras decisiones, que está podrida de dinero y aburrida de viajar por el mundo y de tomar Daikiris en su yate, por ejemplo. Aunque esto de los universos paralelos tampoco cuadraría con el testamento soliplista.

    • Isma dijo:

      Ummm… Como dije en los comentarios de “Marichoni…”, tanto la opción “varias líneas temporales alternativas” (e.g. Regreso al futuro) como la opción “única línea temporal autoconsistente” (e.g. Por sus propios medios) son aceptables, pero me parece más lógica la segunda. ¿Podría yo ir al pasado y matar a mi tararabuela antes de que tuviera a mi bisabuela? En ese caso, yo no habría existido y no habría cometido el asesinato. Lo de las fotos, inscripciones de lápidas, y similares que van cambiando en “Regreso al futuro” según los acontecimientos no es consistente: si mañana evitaré que se conozcan mis padres, ¿por qué “el universo” debe esperar a mañana para cambiar la foto? ¿Dónde está la causa última de que no lleguen a conocerse? Si mañana evitaré que se conozcan, es debido a que lo he decidido hoy, lo que es debido a que ayer escogí ser malo, lo que es debido a que anteayer tuve un desengaño, etc. Si la foto (y todo lo demás que depende de que se conozcan mis padres) debe cambiar cuando aparece la “causa primigenia” de que no se conozcan, ¿cuándo debe ser eso? Yendo hacia atrás, yo mismo sería parte de esa causa… ¡así que yo mismo no habría nacido, y por tanto no podría haber evitado que se conocieran! Lo de la foto cambiante es gracioso, pero no tiene sentido.

      Por cierto, hay un error mucho menos metafísico en “Regreso al futuro II”. Cuando el malo roba el almanaque deportivo a Michael J. Fox y va al pasado para dárselo a sí mismo de joven, después vuelve otra vez al futuro. Pero el futuro al que regresa es el mismo del que partió, en el que él sigue sin ser rico. No obstante, si se dio a sí mismo de joven el almanaque deportivo, entonces ahí cambió su futuro, así que al volver al futuro debería ir a uno diferente, uno donde es rico, ¿no?

      Sobre los futuros posibles: si las leyes de la física dicen que un líquido en el estado A estará dentro de un minuto en el estado B, entonces (teóricamente) podría calcularse cómo una conjunto de personas en estado X se convertirá en un conjunto de personas en estado Y dentro de un minuto (también somos líquidos, por cierto). Para que el futuro de ese conjunto de personas fuera Y’ en vez de Y, tendría que haber partido de un presente X’ en vez del presente X. Mismo presente ==> mismo futuro. Presente ligeramente distinto ==> futuro igual, o parecido, o diferente, o muy diferente…

  2. Yohana dijo:

    ¿Quieres decir que es más lógica la segunda opción porque se producen menos paradojas?
    Tengo que confesar que aún no me he leído “Por sus propios medios”, a ver si lo busco. Creo que en alguna ocasión ya me hablaste de que iba esta historia, y era algo así como un ciclo sin principio ni final, que el tipo era al final su propio abuelo, padre e hijo a la vez (algo así como Fry en futurama, que es su propio abuelo), en donde todo estaba perfectamente atado. Destino. Cuidado a la hora encajar las piezas. Seguro que las cosas tienen que ser más simples.
    Un ejemplo es “Regreso al futuro”. Tienes razón en lo del malo, y aunque no te lo creas, en una de las muchas ocasiones que vi la peli, (cuando ya sabía todos los detalles) se me paso algo parecido por la cabeza. Pero si lo piensas bien, cuando Doc traza una línea paralela a la línea temporal existente, no borra la primera línea. Si eso es posible, hay dos futuros alternativos coexistiendo, con dos malos y dos Michael J Fox coexistiendo (al igual que en pasado había dos Michael J Fox coexistiendo), y por tanto es lógico que uno de los dos malos vuelva a su propio universo para equilibrar la ecuación.
    Y no entiendo porque un estado X no puede pasar a un estado Y, o Y’, o Y”, o Y”’ desde el principio. Quiero decir que para las posibilidades son infinitas, no entiendo porque X→Y solamente, y X’→ Y’.

    • Isma dijo:

      Robert Heinlein tiene dos historias clave sobre máquinas del tiempo. La historia de un señor que es su propio padre, su propia madre, su propio hijo y su propia hija es “Todos vosotros, zombies” (o zombis en vez de zombies, según les dé la gana traducir el título). Es muy buena, pero algo durilla de leer la primera vez. Con un objetivo (algo menos) ambicioso, pero a mi juicio mejor escrita y más asequible de leer, tienes “Por sus propios medios”. Recomiendo encarecidamente la lectura de ambos cuentos, pero primero éste y después aquél (no necesariamente inmediatamente después, pues la sobredosis de causalidad temporal cíclica puede ser extenuante para el que se meta en tales berenjenales por primera vez). Ambas historias son muy fáciles de encontrar en internet.

      Sobre varios estados futuros posibles a partir de un mismo estados de partida: si te refieres a que yo pueda tomar varias decisiones, creo que, quien se meta lo suficiente en mi cerebro, descubrirá cuál será la decisión que necesariamente tomaré en cada situación. Es como si miramos una piedra que va a ser soltada para que caiga al suelo. Si alguien con conocimiento total del estado actual dice que la piedra puede caer de varias maneras, es porque no sabe suficiente Física. Con la decisión de mi cerebro pasa igual: si alguien con el mapa completo de mi cerebro, mis neuronas y mis átomos dice que puedo escoger varias opciones, es que no sabe suficiente Física (estoy hecho de átomos que interactúan, como la piedra).

      Si te refieres a que, más allá de nuestra verdadera o ficticia capacidad de decisión, sí hay un azar intrínseco en la Física, ahí creo que me inclino del bando de Einstein contra Bohr: aunque el mejor modelo de lo subatómico que tenemos hoy en día es probabilista (física cuántica), eso no significa que la realidad modelizada por dicho modelo sea también probabilista. Puede ser que simplemente todavía no conozcamos las leyes deterministas que lo rigen, y que de momento nos tengamos que quedar con las probabilidades como primera aproximación. “Dios no juega a los dados” decía Einstein. No sé lo que piensan últimamente los físicos sobre este asunto…

  3. Yohana dijo:

    Bueno, de verdad que me leeré “Por sus propios medios”, cuando termine el libro que tengo ahora. Es solo que no sé hasta que punto le conviene a mi trastornada mente leerme un relato que la pueda trastornar más aún. (No sabes la presión que conlleva estar loco: unos te miran con condescendencia, otros tratan de rescatarte y devolverte al mundo real, etc.). Hay que llevarlo con calma. Pero ya te diré que me ha parecido el cuento.

    Con respecto a las decisiones del cerebro, tengo la impresión de que las decisiones que toma el cerebro tienen una física algo más complicada que ver caer una piedra. (Eso me recuerda a mi niñez, cuando tirábamos piedras desde las alturas para ver como caían: sabíamos divertirnos), Por lo menos desde el punto de vista que las situaciones tienen pequeños matices que pueden tener distinta relevancia para un cerebro o para otro (a la piedra le da igual). Desgraciadamente, (o no) se puede tener un amplio conocimiento del funcionamiento de un cerebro ajeno, pero nunca se tendrá un conocimiento total. Pero eso lo hace más interesante ¿no?

    Con respecto a las decisiones, estas suelen estar muy condicionadas por lo que percibimos. Por eso yo digo que si viajara al pasado sabiendo lo que sé ahora, quizás si que cambiaría mis decisiones, porque pueden cambiar mis percepciones. Pero entiendo que las decisiones son algo muy personal, y aunque no lo creas, respeto todas las decisiones, de todo el mundo, incluso las que no me gustan. También estoy de acuerdo con Einstein en que “Dios no juega a los dados”, desde el punto de vista de que me parece que todo tiene un porque. Pero reconoce también que la probabilidad de que un electrón se pueda situar en infinitas posiciones posibles a la vez, también es real aunque no sepamos el porque, “ni cuál es la real”.

    • Isma dijo:

      “Por sus propios medios” no es difícil de leer (como sí le pasa un poco a “Todos vosotros, zombies”), pero hace que te comas la cabeza cuando lo terminas. Una curiosidad: hace una semana vi un episodio de Doraemon que lo parodiaba. 🙂

      Viendo la actualidad, se me ocurre el siguiente argumento para una peli en la línea de “Regreso al futuro” o “Terminator”: Año 2050. Después de inventar la máquina del tiempo, científicos españoles estudian qué personaje clave del pasado deberían evitar que llegara a nacer para cambiar la línea temporal y evitar la crisis. ¿Aznar? ¿Zapatero? ¿Solbes? ¿Ordóñez? ¿Rajoy? ¡No basta! Con sus ecuaciones descubren que, aunque hubiera faltado uno cualquiera de ellos, otro personaje similar hubiera cumplido un papel equivalente y todo habría acabado siendo igual. Entonces dan con ello: Rato ideó la ley de suelo en 1998, origen de la burbuja inmobiliaria. Luego, como director del FMI, cerró los ojos ante la crisis mundial que se avecinaba. Y luego hundió Bankia. Tras escoger su objetivo, los científicos enviaron un T-3000 al siglo XX para evitar que Rato llegase a nacer. Próximamente en los mejores cines… “Termirrator, el día del juicio”. Es broma, todos sabemos que nadie llegará a sentarse en el banquillo de los acusados por nada de esto.

      Estar (un poquito) loco está muy bien. Probablemente, nadie que sea completamente normal tiene nada interesante que decir. 🙂 El extremo opuesto tampoco es bueno, claro.

      No recuerdo quién dijo esto: “Si con nuestro cerebro fuéramos capaces de averiguar cómo funciona nuestro cerebro, entonces nuestro cerebro sería tan simple que nunca podríamos haber averiguado cómo funciona”. Un humano es capaz de predecir cómo se moverá una piedra. Incluso puede que algún día logremos entender y predecir perfectamente cómo se mueve una mosca, o incluso cómo se mueve un perro. Pero quizás haya algo contradictorio en que pudiéramos entendernos a nosotros mismos.

      Sobre la mecánica cuántica, no tengo claro que el electrón realmente “esté en varios sitios a la vez con cierta probabilidad”, o bien si dicha explicación es simplemente el mejor modelo predictivo con que contamos hoy en día. ¿Podemos asegurar que jamás encontraremos unas ecuaciones que digan dónde debe estar el electrón exactamente? ¿Hasta qué punto podemos asumir que el mejor modelo hasta la fecha es la realidad?

  4. Yohana dijo:

    Doraemon:sigo pensando que los guionistas de TV son una raza aparte. Las series de dibujos animados (esas que no son violentas) son a veces las mejores, tienen unos guiños interesantes para los adultos. La gente me mira raro cuando lo digo, pero hay veces que subyace cierta critica en los dibujos animados infantiles (El señor cangrejo de Bob Esponja, el profesor Doofenshmirtz de Phineas y Ferb,Shin Chan, etc). Doraemon no es una serie en la que me haya fijado mucho. Luego estan las series de dibujos para adultos. Una de mis favoritas era Futurama, pero un compañero mio decía que era demasiado Friki para permanecer mucho tiempo. Por cierto que de Futurama me paso el Mikus una de las películas, donde Fry también viajaba en el tiempo, y había varias copias de él pululando en el continuo espacio-tiempo, pero que no podían co-existir…

    Ya me leí por sus propios medios, y si me gustó. Como bien dijiste, está muy bien escrito. Aunque el prota no me caía demasiado bien: era muy arrogante y manipulador. Al final me surgió una duda. ¿y si a Diktor (el último) cuando se da cuenta de todo, hubiera decidido no perpetuar el circulo, y simplemente devolverse a sí mismo al pasado, sin darse ninguna instrucción para que pueda alcanzar la situación en la que se encuentra ahora?. Ya sé tus posibles respuestas:
    1) El tipo es demasiado arrogante para hacer eso
    2) El tipo está satisfecho con su vida actual y pasada, y no quiere hacer experimentos
    3) El tipo no podía hacer otra cosa porque estaba “escrito” que los acontecimientos iban a ocurrir de esa forma.
    Pero si ha habido un comienzo en algún momento, algo que iniciara el ciclo (como en una reacción química cíclica, iniciada por algún reactivo), también puede haber algo que lo finalice (como otro reactivo que bloquea la reacción química).

    Con respecto al cerebro, yo creo que es cuestión de tiempo que averiguemos como funciona nuestro cerebro, como todo. Ese que dijo eso, sin duda tenía poca fe en la inteligencia humana. Y con respecto a la mecánica cuántica, yo siempre he entendido, y desde mis humildes capacidades pàra entender un concepto tan abstracto, que la teoría esta probabilistica de encontrar un electrón, se debe a que estos se moverían de una forma tan inconcebible para nuestro cerebro, que simplemente nosotros no podemos situarlo en una posición, y por tanto los situamos como una probabilidad. Pero no es mi especialidad precisamente.

    Y estoy de acuerdo con las ecuaciones predictivas de que si quitaramos un solo personaje politico, no cambiaría mucho. Pero esta gracioso predecir cuáles serían las consecuencias si evitaramos que Rato llegará a nacer.

    • Isma dijo:

      Futurama es muy buena. 🙂 De hecho, tiene algún premio Nebula… el mismo que ganaron, por ejemplo, Asimov, Scott Card o Clarke. Doraemon, bajo su estética muy infantil y de humor blanco, no debe ser subestimada, está muy bien. Algunos episodios tienen guiones francamente buenos. Y hay algunos episodios de Bob Esponja en los que no he parado de reírme de principio a fin. Sí, la crítica social subyacente en estos dibujos suele ser clara. Todavía recuerdo un episodio de Don Miki, la revista de los 80 con personajes de Disney, donde introducían de vez en cuando terminología marxista en los diálogos (por ejemplo, “lumpenproletariado”). Y la frase recurrente del tío Gilito a Donald, “Gandul, ven a contar mis monedas”, no tiene despedicio. Se notaba que la revista no era originariamente americana, sino italiana.

      Sobre “Por sus propios medios”, me quedo con la explicación de que, por el motivo que sea (probablemente una mezcla de los que dices), el tipo no puede/quiere (¿hay diferencia?) evitar hacer lo mismo otra vez. Recuerdo que leer esa historia de adolescente me influyó profundamente en muchos sentidos. Descubrir que una cosa puede ser el origen de sí misma me empujó un poquito más en mi viaje interno “fe ==> agnosticismo”, pues desmontaba las vías tomasianas de la existencia de Dios (e.d. “cualquier cosa es creada por otra anterior, y esta a su vez por otra, pero esta sucesión hacia atrás no puede ser infinita, luego Dios existe”). En otro ámbito, me mostró lo estético que podía resultar una historia donde todos los personajes fueran el mismo tipo. De hecho, acabé llevando ese concepto al extremo esperpéntico en “Pedrícese el mundo”, en este caso sin máquinas del tiempo ni causalidad temporal cíclica, e intentando que la lucha contra los demás fuera una metáfora de nuestra lucha contra nosotros mismos. De hecho, aunque no introduje ciclicidad temporal, sí metí cierta ciclicidad histórica. Como dije, “Por sus propios medios” es una de los cuentos que más me han influido nunca.

      En realidad, esa frase que mencioné de que nunca podremos autoanalizarnos, no presupone que seamos simples. Si fuéramos muy listos, la cosa a analizar (nuestro cerebro) sería demasiado sofisticada como para que la entendiéramos, incluso a pesar de ser muy listos. Y si fuéramos muy tontos, la cosa a analizar (nuestro cerebro) sería muy simple, pero no la entenderíamos porque somos muy tontos. Es decir, pasaría lo mismo tanto siendo listos como siendo tontos, aunque por motivos distintos. Por supuesto, puede que el argumento sea falso… Probablemente, hoy en día ya somos más capaces de autoanalizarnos que los perros cuando tratan de autoanalizarse… (¿o quizás no?)

  5. Yohana dijo:

    Santo Tomás de Aquino….me cayo este filosofo en el examen de filosofía de selectividad (quiero decir que fue el que elegí, lo que pudo influir en la nota, porque pocos fuimos los que lo elegimos), todavía me acuerdo. Lo bordé, y me dio mi mejor nota de todos los exámenes. Curiosamente, y siguiendo un poco la línea de “cosas que te marcan”, las asignaturas en las que peor nota saque, inglés y matemáticas, son las asignaturas que más necesidad tengo hoy en día de utilizar, y las utilizo con cierta soltura. (por supuesto salvando las distancias de las matemáticas que haces tú, que en comparación con las vuestras, las matemáticas de farmacia son un paseo) . Lo que me lleva a dos conclusiones:
    1) ¿es la mejor opción el examen como método evaluador de conocimiento?
    2) Las cosas que te marcan en un pasado, no tienen por qué ser definitivas. Pero lo son en el caso de un examen.
    Sin embargo entiendo lo que quieres decir: Santo Tomás se equivocaba en decir que lo infinito no existe, solo es así si entiendes trayectorias lineales. A mí me hacía gracia la lógica “aplastante” de Santo Tomás. Era como decir: “los hombres respiramos el aire que nos rodea, luego tiene que existir algo gaseoso, luego Dios existe”(es una coña)
    Tu último comentario, también creo entender lo que dices: que es difícil autoanalizarse, y que nunca será objetivo. A lo mejor tendríamos que hacer lo que los perros, y no autoanalizarnos. Al fin y al cabo, todavía no conozco un perro que no sea “feliz”.

    • Isma dijo:

      Recuerdo que mi examen de selectividad de Matemáticas tampoco fue muy bueno, aunque lo llevaba bien. Era el primero, así que probablemente pagué ahí la novatada. En Física, que venía a ser mates aplicadas, sí hice un buen examen. Supongo que me hice “teórico” con los años… Mi nota de inglés fue también buena, pero resulta raro, ya que en COU mi inglés era bastante malo. De hecho, al terminar la carrera y empezar a leer artículos de investigación, me atascaba en palabras elementales como “therefore”, “thus” o “hence”. 😦 Así que no me quedó otra que ponerme las pilas. Además de practicar cuando escribía artículos, me puse a comentar en blogs en inglés, y con eso mejoré mucho. 🙂

      De todos los métodos posibles para evaluar alumnos, un examen es el más… ¡barato! Es lógico que en la selectividad se quiera evaluar conjuntamente a todo el mundo, pues las notas de los institutos dependen de lo duros que sean en cada instituto. La única forma barata de evaluar conjuntamente a decenas de miles de chavales es hacer un examen, me temo. 😦 Hacer pruebas online abarataría costes, pero nada garantizaría que el alumno no recibiera ayuda externa.

      Entiendo que un error de las vías tomasianas es asumir que una dependencia causal circular es inconcebible. Muchas culturas antiguas no asumían que tuviera que haber necesariamente un comienzo o un fin (e.g. griegos) o, si lo asumían, entendían que la existencia del universo podía ser cíclica (e.g. hindúes). Por contra, la filosfía judeo-cristiana asumía la necesidad de un principio y un fin. Y esa suposición implícita impregnó la forma de razonar durante siglos.

  6. Yohana dijo:

    Vaya, no conocía esa parte de tu biografía. ¿que sacaste en mates?¿un 8,5 en lugar de un 9,5?.Debió ser horrible.Lo cierto es que al final elegiste la carrera que quisiste, y donde quisiste. Yo todavía recuerdo a mi implacable profesora de química del instituto suspendiéndome siempre, diciéndome a última hora, que no estaba preparada para el exámen de química de selectividad, que así lo había dicho en la reunión “departamental” y que al final me había aprobado a regañadientes por que los demás habían decidido que sí estaba preparada para el examen (en mi instituto, a pesar de ser concertado, hacian una reunión previa no inminente al examen de selectividad, para debatir si algún alumno debía ser “aconsejado” o no estaba preparado para presentarse…a lo mejor lo hacían con idea de subir la nota media del instituto). En cambio, mi profesora de mates solía aprobarme sin muchos miramientos, aunque la nota siempre estaba ajustada y nunca tuve la sensación de control. El resultado fue que durante todo el curso de COU, me lo pase estudiando mayoritariamente la asignatura de química. En el examen de selectividad saque en química un 7,5 y en matemáticas….mejor no lo digo, pero me quedé bloqueada. Y después llegó el de inglés.

    Entiendo lo que dices de sobre la forma de evaluar a un montón de chavales, sobre todo cuando no existe homogeneidad entre los distintos centros. Pero lo cierto es que al final tu futuro se decide en tres días. Pero este hecho, esté quizás más relacionado con la ley de la oferta y de la demanda, por lo menos en nuestros días, que con la mejora del sistema. Para ser justos, tampoco se me ocurre una alternativa mejor de evaluar el trabajo diario de una persona de una forma segura.

    Y el legado de la tradición judeo-cristiana todavía perdura… Pero seguro que también nos ha dejado cosas buenas. No todo es malo, ni todo es bueno. Pero tienes razón este legado es una barrera a la hora de pensar cosas nuevas o diferentes.

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