Entre sueños

17 de abril

Me despierto en mi habitación de la base. Un escalofrío recorre mi cuerpo cuando me doy cuenta de que hoy es la misión.

Desayuno rápidamente. Después me presento ante el capitán.

Monto en el avión y despegamos. Apenas una hora después, salto en paracaídas. Ahora estoy en territorio enemigo.

Escondido entre la arboleda, cambio mi vestimenta por la de un civil y me dirijo hacia la casa de verano del general Pok. A unos cincuenta metros de la puerta de su casa, abro una alcantarilla y me arrastro por las cloacas.

Mientras me desplazo entre aguas fecales, me topo con un imprevisto. Según los planos, aquí debería haber un pasillo, pero hay un muro. Maldita sea, esto no debería estar aquí.

Vuelvo a mirar el mapa y deduzco que las distancias indicadas deben ser incorrectas. En cualquier caso, saco el cortador láser y comienzo a perforar el techo sobre el lugar en que me encuentro.

Me adentro por el agujero recién creado. Ahora estoy dentro de la residencia de verano de Pok. Pero no estoy en la estancia en la que debería. No es lo previsto. Mi error ha hecho que se dispare la alarma de la casa.

Corro de una estancia a otra, y finalmente llego al despacho privado de Pok. Coloco la masa corrosiva en la puerta caja fuerte. La puerta se derrite en contacto con la masa corrosiva. Cojo los documentos que se encuentran dentro de la caja y regreso al agujero mientras sigue sonando la alarma. Salgo a la calle.

Me reúno con mi contacto en su casa y le informo de que han surgido complicaciones, aunque tengo los documentos. Cenamos.

Repaso en mi mente los fallos que he cometido.

Me voy a dormir.

17 de abril

Me despierto en mi habitación de la base. Un escalofrío recorre mi cuerpo cuando me doy cuenta de que hoy es la misión.

Desayuno rápidamente. Después me presento ante el capitán.

Monto en el avión y despegamos. Apenas una hora después, salto en paracaídas. Ahora estoy en territorio enemigo.

Poco después, mientras recorro las cloacas que pasan por debajo de la residencia de verano del general Pok, me percato. Mis planos son antiguos, el sistema de unidades era otro. Transformo de cabeza las unidades y sigo adelante. Doy las gracias mentalmente a mi implante del sueño por haber creado esta noche una situación de entrenamiento provechosa para mí. Llego al lugar correcto del subsuelo y perforo el techo con mi cortador láser.

Me adentro por el agujero recién creado. Ahora sí, estoy en el despacho privado de Pok. Todo está en silencio, no se ha activado la alarma. Derrito la caja fuerte, cojo los documentos y regreso al agujero del suelo.

Me reúno con mi contacto en su casa y le informo de que todo ha salido bien, no he sido detectado. Me felicita. Cenamos.

Me voy a dormir.

18 de abril

Despierto en casa de mi contacto. Veinte minutos después, me encuentro en la calle. Entro en el coche.

Conduzco durante una hora hasta llegar al pueblo en el que está el cuartel. Tras aparcar, me acerco andando al perímetro de la base militar. Contabilizo los hombres que se ubican en las torres de vigilancia. Entonces veo que algo va mal. Hay demasiada gente vigilando. El cuartel no está en nivel de vigilancia 2 como cabría esperar, sino que se encuentra en nivel 1. Deben haberse enterado de algo. Esto pone las cosas mucho más difíciles.

Pero la operación no puede esperar, maldita sea. Es muy probable que Pok vuelva a su casa de verano mañana viernes para pasar el fin de semana. Entonces descubrirá el robo y esos documentos no valdrán nada. Nos costó mucho averiguar que Pok guardaba esas copias en su casa de verano. Debe hacerse hoy.

Voy al puerto del pueblo y subo a la lancha rápida que me ha preparado mi contacto. Detengo la lancha a cien metros de la zona de seguridad, me pongo el traje de buzo y me sumerjo.

Las minas están ubicadas en las posiciones esperadas, las esquivo tal y como entrené. Alcanzo la playa del cuartel y corro hacia los árboles cercanos.

Suena la sirena. Me han visto. Maldita sea, era el punto más seguro para entrar, pero no contaba con que estarían hoy en nivel de seguridad 1. Hay demasiados hombres vigilando.

Corro de vuelta a la playa, me pisan los talones. Disparan varias veces. Me sumerjo. Buceo hacia la lancha. Entonces me doy cuenta de que sería mala idea regresar a la lancha y seguir en superficie, a la vista de mis perseguidores. Debo seguir buceando. Sólo llevo una bombona de oxígeno, no sé si lo lograré.

Finalmente, exhausto y casi sin oxígeno en la bombona, llego al puerto del pueblo. Está lleno de soldados. Salgo del agua para subirme a una barca de un pescador. Me oculto bajo unas redes de pesca y me quito el traje de buzo. Regreso a la casa del contacto.

Le explico que he fracasado. Me mira con consternación.

Me voy a dormir.

18 de abril

Despierto en casa de mi contacto. Veinte minutos después, me encuentro en la calle. Entro en el coche.

Conduzco durante una hora hasta llegar al pueblo en el que está el cuartel. Tras aparcar, me acerco andando al perímetro de la base militar. Contabilizo los hombres que se ubican en las torres de vigilancia. Veo que el número de soldados de vigilancia es el habitual, están en nivel de seguridad 2. Bueno, mi implante del sueño quiso ponerme esta noche en el caso peor, pero parece que finalmente no será tan complicado.

Voy al puerto y subo a la lancha rápida de mi contacto. Recuerdo la escasez de oxígeno que padecí en mi sueño y cargo una segunda bombona de oxígeno. Detengo la lancha a cien metros de la zona de seguridad, me pongo el traje de buzo y me sumerjo.

Esquivando las minas llego a la playa, y entonces me adentro en el bosque. Aparentemente nadie me ha visto esta vez, no suena la sirena.

Cambio mi ropa por la que guardo en mi mochila, un uniforme de soldado enemigo. Siguiendo la ruta que planeé con ayuda de los documentos que robé en la residencia de Pok, me adentro en el subsuelo de la base a través de la sala de calderas. Entonces me arrastro por varios conductos de ventilación hasta que llego al almacén de las lanzaderas.

En este almacén se guardan las lanzaderas de misiles del enemigo, aunque no están los misiles propiamente dichos. Los misiles no están en este cuartel, sino en silos de misiles. No conocemos exactamente dónde están dichos silos, pero sabemos que todos se encuentran dentro del propio territorio del enemigo. El enemigo distribuirá dentro de una semana estas lanzaderas entre dichos silos, incluyendo los nucleares, para que sustituyan a las antiguas lanzaderas.

Tardo veinte minutos en acoplar los chips que llevo en mi mochila en el hardware de cada una de las lanzaderas.

Entonces regreso por donde he venido.

Llego a la playa y, vestido de nuevo de buzo, me zambullo. Dado que llevo una bombona de más, decido volver buceando todo el camino. Será más seguro que volver a la lancha.

Llego al puerto y regreso a la casa de mi contacto.

Le explico que la misión ha sido un éxito. Me felicita.

Me voy a dormir.

19 de abril

Vuelvo a despertar en casa de mi contacto.

Ahora que los chips están acoplados en el hardware de todas las lanzaderas de la base, dichos chips modificarán el ángulo de tiro que ordenen los operadores balísticos del enemigo a sus lanzaderas. Dicho cambio de ángulo hará que cualquier misil lanzado desde cualquier punto del territorio enemigo hacia las ciudades de mi país caiga entre quinientos y mil kilómetros más cerca de lo previsto, en todos los casos en el  mar. Los chips no están activados todavía, pues sabemos que el enemigo tiene previsto hacer lanzamientos de prueba dentro de dos semanas para comprobar la precisión de las nuevas lanzaderas. Por eso, los chips tienen un temporizador que los activará automáticamente dentro de un mes exactamente.

Indico a mi contacto que debo informar al cuartel general y subo a la bohardilla, donde se esconde la radio. Uso la radio para comunicarme con los mandos. Siguiendo los mensajes en clave acordados, indico que la misión ha sido un éxito.

Dentro de un mes y un día, mi país iniciará un ataque sorpresa sobre el enemigo. El enemigo tratará de responder con un ataque nuclear sobre mi país, pero dicho ataque fallará. Entonces no tendrán más remedio que rendirse.

Me despido de mi contacto y cojo un tren hacia la frontera.

En la frontera, el soldado de la aduana se fija durante unos segundos en la foto de mi pasaporte falso. En la actualidad tengo barba, pero en la foto aparezco afeitado. Esta diferencia es suficiente para que el soldado se pare durante un par de segundos más de lo normal en mirar la foto. Trato de mantener la compostura.

Finalmente me devuelve el pasaporte y me permite cruzar la frontera. Respiro aliviado.

Ya al otro lado de la frontera, pienso que esto no puede volver a suceder. Me quedan muchas aduanas por cruzar hasta llegar a casa.

Entro en un bar del pueblo fronterizo y pido una bebida. Inmediatamente después me dirijo al servicio y me afeito.

19 de abril

Vuelvo a despertar en casa de mi contacto.

Indico a mi contacto que debo informar al cuartel general y subo a la bohardilla, donde se esconde la radio. Uso la radio para comunicarme con los mandos. Siguiendo los mensajes en clave acordados, indico que la misión ha sido un éxito.

Recordando el sueño que me indujo anoche mi implante del sueño, me afeito. Entonces salgo de la casa de mi contacto y cojo el tren que va hacia la frontera.

Llego a la frontera. El soldado de la aduana mira muy rápidamente mi pasaporte y me da vía libre.

Respiro aliviado.

Cojo un nuevo tren hacia la siguiente frontera.

Mientras mi tren recorre los países que me separan del puerto en que cogeré un barco hacia mi patria, repaso mi aventura mentalmente.

Es evidente que el implante del sueño que tengo dentro de mi cerebro me ha dado una ventaja en mi misión. A todos los soldados de operaciones especiales de mi país se nos implanta.

Les explicaré cómo funciona. Los sueños de cualquier persona normal manifiestan de una manera libre aquellas cosas que obsesionan al individuo, aquellas cosas que le preocupan o le parecen importantes. Esto permite que la mente de cualquier persona entrene durante el sueño lo que dicha persona tendría que hacer en situaciones importantes, y así esté preparado para reaccionar ante una situación similar en la vida real.

Pues bien, nuestro implante del sueño guía esos pensamientos que se originan naturalmente a partir de lo que parece relevante al individuo. En lugar que permitir que en el sueño se mezclen elementos relevantes de manera inconsistente, como ocurre en cualquier sueño normal, el implante provoca que el sueño sea realista conforme a los conocimientos del individuo, introduciendo una dosis mayor de consciencia en la fabricación del sueño. Mientras el implante del sueño está activo, el sueño es menos libre, es menos reparador, permite menos aprender en un sentido amplio. Pero, a cambio, somete al individuo a situaciones relevantes con mucha más precisión que un sueño normal. Se siguen introduciendo factores imaginarios, pero sólo de manera factible, sólo de maneras que el individuo piense que podrían realmente suceder. Esto mejora el entrenamiento del soldado y le prepara ante situaciones que la parte consciente de su mente no habría sido capaz de imaginar ella sola.

Estoy deseando llegar a casa y desactivar por fin mi implante del sueño. Creo que me he ganado el derecho a dormir por fin de manera normal.

*************************************************************************

Un mes y un día después a aquello, me di cuenta de que no había entendido bien lo que ocurrió durante aquellos tres días de mi misión.

Hasta entonces había dado por sentado que, durante esos tres días, mi mente soñó cada noche con las tareas que me esperaban al día siguiente, pues esas eran las cosas que deberían haberme obsesionado de manera natural.

No me di cuenta de que lo que verdaderamente obsesionaba mi mente y fundamentaba mis sueños era el intento de reparar en sueños mis errores del día anterior que acababa de terminar.

Este descubrimiento cambió radicalmente mi interpretación de esos tres días.

Maldita sea, sólo conseguí darme cuenta cuando oí por la radio que la capital de mi país había sido borrada del mapa por un misil nuclear.

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5 respuestas a Entre sueños

  1. Yohana dijo:

    Veo que ahora te da por los espías. El cuento está muy bien; tu imaginación debería ser declarada bien de interés cultural. Aunque el final era previsible: confíar el éxito de una guerra en una sola operación y a una sola persona, es demasiado arriesgado.

    El tema de los sueños, es también fascinante. Siempre me ha llamado la atención el tema de los sueños lúcidos, incluso la posibilidad de los viajes astrales (por llamarlo de alguna forma). esa capacidad para percibir un conjunto enorme de cosas, que parece verse acrecentada en los sueños…fascinante.

    • Isma dijo:

      Ooops… Anteayer WordPress marcó tu mensaje como “pendiente de aprobación” (en lugar de publicarlo inmediatamente, como hace siempre), así que no lo había visto cuando puse mi propio mensaje. De hecho, la página no lo mostraba de ninguna forma posible al público general. 😦 Lo descubrí y rescaté ayer por la tarde, navegando entre las carpetas de comentarios.

      Gracias por lo de la imaginación. 🙂 Ya sólo falta conseguir que el blog supere las visitas diarias habituales (casi siempre entre 5 y 15; los lunes y/o martes pueden llegar a 25). Son la mitad que en marzo y abril, que fueron los mejores meses. Habrá que mirarlo por el lado positivo: este blog es un secreto bien guardado. 😉 A este paso, lo de dar el cierre o tomarme un largo descanso cuando se cumpla el primer aniversario va cobrando fuerza.

      La misma idea de este cuento podría aprovecharse para hacer un cuento relacionado. En lugar de una historia de espías, se narraría la historia de un tipo que tiene dos vidas paralelas: su vida real por el día, donde tiene mujer, varios hijos que le agobian y un trabajo mal pagado que le aburre; y otra vida que “vive” por las noches mientras sueña, donde cada noche vive, en su sueño, la continuación del día que soñó la noche anterior. Esta segunda vida, la alternativa, es una proyección nostálgica, o bien de su crisis de los cuarenta: no está con su mujer sino con otra que amó de joven (versión nostálgica) o que simplemente es más joven (versión crisis de los cuarenta), tiene su supuesto trabajo soñado, es rico, no tiene hijos que le agobien, etc. Pero en esta vida alternativa también hay conflictos: se pelea con su mujer imaginaria, su trabajo soñado no le deja tiempo libre, etc. Usando la misma idea que en “Entre sueños”, al final el lector descubriría que el tipo había confundido los días reales con los soñados. Así que la vida donde está con su supuesto amor “joven” o “de juventud”, y tiene su trabajo soñado que le hace rico pero no le deja tiempo libre, era su vida verdadera. Y su vida sencilla, con una familia sencilla, un trabajo sencillo, y unos niños agobiantes, era la vida que soñaba cada noche, era la proyección de sus deseos. No la he escrito porque sería demasiado parecida a “Entre sueños” (si no es original, ¿para qué?).

      Lo cierto es que los sueños son una magnífica fuente de imaginación. Ya hemos comentado alguna vez la facilidad con las que fluyen las ideas cuando estamos a punto de dormirnos, asunto sobre el que recuerdo haber leído un ensayo de Asimov. Los sueños también son fuente de mitología: la descoordinación sensorial mientras nos despertamos ha motivado a más de una persona a decir que sintió cómo le “tocaba un espíritu” o cosas similares. Entre mis sueños más retorcidos, recuerdo haber soñado alguna vez que me despertaba y pensaba en el sueño que había tenido (todo eso, mientras seguía soñando sin saberlo, claro). Un sueño dentro de otro. Que conste que me ocurrió muchos años antes de ver Origen. 🙂 En relación con otros comentarios, los sueños son el origen del solipsismo: si nunca hubiéramos visto que podemos vivir en una realidad imaginaria (lo hacemos cada noche aunque no nos acordemos), entonces nunca se nos habría ocurrido decir que la realidad del día también podría ser imaginaria. Y respecto a la sensación de viaje astral, no sé qué proceso fisiológico lo producirá. ¿Una pérdida de equilibrio mientras dormimos podría quizás hacernos creer que “salimos de nosotros mismos”?

  2. Isma dijo:

    Por si a alguien le queda duda con el final, lo explico.

    Durante casi todo el cuento, el protagonista cree que el verdadero 17 de abril fue el segundo de los dos, y lo mismo con el 18 de abril y el 19 de abril: cree que los días verdaderos fueron los segundos. Por contra, cree que los primeros días (el primer 17 abril, el primer 18 de abril y el primer 19 de abril) fueron soñados por él mientras dormía, como forma que tenía su cerebro de entrenar para lo que le esperaba al día siguiente.

    Pero al final descubre que fue al revés: los días reales fueron los primeros 17, 18 y 19 de abril, mientras que en los segundos 17, 18 y 19 de abril estaba soñando, repasando en su cerebro los errores del día anterior, e imaginando cambios y estrategias para que esos errores no sucedieran.

    Por tanto, el 17 de abril su asalto a la casa del general fue detectado, del 18 de abril no pudo entrar en la base para cambiar los chips de los lanzadores de cohetes, y el 19 de abril, en su confusión, trasmitió a su mando el mensaje de que había tenido éxito en su misión.

    Un mes después, su país inicia la invasión creyendo que el contraataque nuclear del invadido fallará porque los chips se instalaron. Pero nunca se instalaron, así que el contraataque nuclear destruye el país del protagonista. Y todo porque el espía confundió los días reales con los soñados.

  3. Yohana dijo:

    Ya empezaba a pensar que tu intención era volverme loca. Si no hay prisa, hombre…todo se andará.
    Si es cierto que tu plazo está a punto de expirar. Una pena. Pero bueno, nunca se sabe: a lo mejor eres como uno de esos artistas que es reconocido muchos años después. Y quizás sí necesitas tomarte un tiempo de descanso (para coger impulso).Te vendrá bien.Tengo la cita perfecta de clausura, por cierto. Ya te la enviaré.

    Hay una pelicula que describe un poco el argumento que acabas de describir en tu último comentario. Se llama “Family man”, con Nicolas Cage. A mí me pareció bonita. Te la recomiendo. También hay un cuento de H.G.Wells que describe exactamente lo que acabas de decir. Se llama “El sueño de Armagedon”

    http://www.cuentosinfin.com/un-sueno-de-armagedon/

    Y lo de las fantasias, creo que la gente que dice no tenerlas, simplemente miente. Yo lo considero un mecanismo de defensa de la mente para no volverse loco, y la gran mayoría de la población sabe distinguir los sueños de la realidad.

    El término “viaje astral” es quizás algo peyorativo, pero ocurre de verdad, solo que no como un viaje astral propiamente entendido. Hay gente con capacidad para tener sueños lúcidos, esto es, es consciente de que está soñando. Con el paso del tiempo aprenden a dominarlos, y puedes hacer lo que quieras dentro del sueño(algo así como matrix). Incluso por lo visto, percibir la propia realidad en el sueño. Fascinante.
    A mí me ocurrió una vez que tuve una pesadilla, y lo estaba pasando tan mal, que decidí que era una pesadilla, y busque un camino para despertarme: irme a mi casa y meterme en la cama dentro del sueño. Cuando lo conseguí, me desperté.

    • Isma dijo:

      Me ha gustado mucho el cuento de Wells, buena recomendación. En este caso, tanto la vida diurna como la vida nocturna (sueño) podrían ser reales, aunque las referencias a que no recuerda ciertos detalles de su vida como abogado del siglo XIX te invitan a dudar si su vida del siglo XIX es cierta… y tampoco puedes saber con certeza si su vida en el siglo XXII es cierta, claro. Curiosamente, el conflicto entre dos tipos de vida posibles que puede escoger (placer vs deber) sucede sólo dentro de una de las dos vidas, la del s. XXII. Nunca se replantea ser abogado en el s. XIX, ahí no hay conflicto.

      Recuerdo también haber visto Family man, también me gustó. En ese caso la vida alternativa era una especie de sueño continuo, una revelación en la línea de la peli de los cuarenta “Qué bello es vivir” (origen, por cierto, de Ernie y Bert, es decir, de Epi y Blas).

      Decididamente, la idea que propuse en mi comentario anterior solaparía, en varios aspectos, con demasiadas historias (al menos, con la de Wells, con Family man y con mi cuento de esta misma entrada). Así que ahora me reafirmo en que no aportaría mucho. Sé que hay autores que repiten conscientemente historias conocidas sin problema y, de hecho, les salen cosas bellas debido a su maravilloso estilo. No es mi caso, así que no me queda otra que intentar ser original. Y así me lo paso mejor. 🙂

      Sí, creo que alguna vez he sabido que estaba soñando, una sensación curiosa. Creo que los sueños son una forma fascinante de conocernos a nosotros mismos: recuerda lo que sueñas, y entonces podrás saber qué cosas te obsesionan, te parecen importantes o te dan miedo, aunque conscientemente no seas capaz de reconocerlo. En cualquier caso, ahora al despertarme recuerdo muchos menos sueños que cuando era niño o adolescente. La mayor parte de los días me despierto sin recordar absolutamente nada de mis sueños, sin saber ni tan siquiera si he soñado (imagino que sí, aunque no pueda recordarlo). Lo hecho de menos, solía ser divertido. A lo mejor por eso necesito escribir cuentos.

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