Érase un hombre a un móvil pegado

-¡Hola, Leo! Te llamo desde mi nuevo móvil. Me he comprado un implantado.

-¿Eres… Fran? Vaya… ¡Hola…! ¡Hola, Fran! Así que… ¿un implantado? ¿En serio? ¿Has dejado que te operen los oídos internos? ¿Y qué tal? ¿Merece la pena?

-¡Desde luego! Ahora estoy hablando contigo sin llevar nada encima, simplemente te oigo dentro de mis oídos. Si quiero llamar a alguien, sólo tengo que decirlo. Cómodo, ¿verdad? Al estar en los dos oídos, tiene sonido estéreo. Incluso puedo tener dos conversaciones a la vez, oyendo el sonido de cada conversación por un oído. Genial para un tipo ajetreado como yo, ¿verdad?

-Ya… ¿y qué tal llevas eso de tener que oír anuncios cada hora, quieras o no? La mayoría llevan contratos de ese tipo, ¿no?

-Pero no el mío, yo tengo un móvil premium. Mis inversiones de los últimos años han ido bien, así que puedo permitírmelo de sobra. Sólo oigo lo que quiero oír.

-Genial. Oye, hablamos en otro momento, que tengo lío.

-Vale, pero me llamas, ¿eh? No hagas como la semana pasada, que esperé tu llamada durante todo el fin de semana… ¡Bueno… hasta luego! ¡Colgar!

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-¿Berta? Hola, soy Fran.

-Hola, Fran. ¿Qué quieres?

-Verás, he pensado que podría invitarte a cenar, si quieres.

-¿Me estás invitando a salir? Vaya, esto es muy incómodo. Eres mi jefe, esto… incluso podría considerarse acoso.

-¿Entonces no…?

-Si mi puesto de trabajo no depende de ello, preferiría no tener una cita contigo.

-Entiendo… Perdona por…

-Hasta mañana, Fran.

-Hasta mañana. ¡Colgar!

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-¿Hola?

-Hola, soy tu conciencia. Pero puedes llamarme Con.

-¿Qué? ¿Oiga, por quién pregunta?

-Fran, quiero hablar contigo.

-¿Quién eres tú?

-Te lo acabo de decir, soy tu conciencia.

-No tengo tiempo para tonterías, buenas tardes. ¡Colgar!

-Es inútil, seguiré en tu mente como tu conciencia.

-¡Colgar!

-Creo que no lo entiendes.

-¡Colgar!

-No puedes echarme de tu cabeza. Verás, soy un hacker que ha tomado el control remoto sobre el teléfono implantado en tus oídos. A partir de ahora, me oirás siempre que yo quiera. Eso es lo bueno de que no puedas quitarte el móvil de los oídos, al ser parte de ellos, ¿verdad?

-¡Apagar!

-Lo siento, eso ahora no funciona. También tengo el control sobre el apagado y encendido remoto de tu móvil.

-¿Qué…? ¿Qué quieres?

-Bueno, Fran, creo que eres un hábil corredor de bolsa. Ganas millones al año, ¿no es verdad, Fran? Yo sólo quiero una parte. Sólo quiero que me pagues un impuesto por dejar de oírme a mí, a Con, tu conciencia. Sé que llevabas años sin escuchar a tu conciencia, sin dejar de ganar un solo céntimo por su culpa, ¿verdad? Pues ha llegado el momento de que escuches a tu conciencia y pagues.

Silencio.

-¿Qué pasa, Fran? ¿No dices nada? Oigo cómo andas por la calle. ¿A dónde vas?

Silencio.

Suena el coro de la novena sinfonía de Beethoven a un volumen atronador durante tres minutos.

Silencio.

-Ah… aahhh… aaaah…

-Vaya, Fran, perdóname… Había olvidado decirte que es mala idea que te alejes de una zona con cobertura. Entiendo que se te haya ocurrido meterte en el metro para dejar de oírme, nunca te ha gustado escuchar a tu conciencia. Pero he programado tu móvil para que, cada vez que esté fuera de cobertura, cada vez que quieras dejar de oírme, oigas aquella bonita melodía en un bucle sin fin hasta que vuelvas a tener cobertura. Sí, puede que esté un poquito alta. Claro, puede que ahora te sangren un poco los oídos. Sólo espero que esto te sirva para admitirme, para admitir a Con, tu conciencia. Fran, ¡no me rechaces! ¡Acéptame como parte de tu vida y serás más feliz, Fran! No hagas más tonterías. No te metas en el metro. No te pierdas en el monte. No te pongas un casco disipador de señal sobre la cabeza. Simplemente, admíteme en tu seno.

-Malnacido pa… patético anor… mal…

Vuelve a sonar la novena durante un minuto.

-Aaaaah…

-Un poco de respeto, Fran. Yo no te he llamado pedazo de hijo de la gran puta ni nada parecido, yo soy un caballero. Seamos caballeros, Fran. A partir de hora, simplemente llámame Con. ¡No olvidemos que soy tu conciencia!

-Mal… dito… Con.

-Afronta tu situación, Fran. Podrías ir a pedir que te extirpasen el teléfono… junto con los oídos internos con los que los fusionaron en la operación. Mantener tu sentido del oído bien merece el pago de una pequeña suma, ¿no, Fran? Recuerda que la energía de tu propio cuerpo mantiene funcionando tu móvil, así que simplemente no se apagará mientras vivas. Puedes ir a la compañía telefónica para que traten de echarme pero, sinceramente, ¿crees que les será fácil, teniendo en cuenta lo fácil que me ha resultado a mí echarles a ellos?

-¿Cu… cuánto dinero quieres exactamente?

-Ahora es cuando empezamos a entendernos.

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-Ya te he hecho el ingreso. Te he pagado muchísimo dinero. ¿Me dejarás en paz ahora?

-Bueno… A partir de ahora, me gustaría que compartieras conmigo un porcentaje de tus ganancias.

-¿Qué?

-¡Buenos días, Francisco! Ah, perdona, no había visto que estás hablando por el móvil.

-Fran, dile a ese tipo que estás hablando, no dejes que nos interrumpa.

-No puedo… Con. Es el presidente de mi firma de inversión, espera… Sí, dime, Adolfo.

-Francisco, iré al grano… Infosupercom ha registrado una patente muy importante, les va a dar millones. Me lo ha dicho un tipo que me debía un favor. Es una empresa pequeña, así que la revalorización porcentual será brutal. Mete dinero de todos los fondos allí, ¡ahora mismo!

-Vale, Adolfo.

-Ummmm… ¡Interesante noticia, Fran!

-Te veo luego, Francisco.

-¿Volvemos a estar solos, Fran?

-Sí.

-Como íbamos diciendo…

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Suena la novena sinfonía durante una hora.

-Aaaah…aahhhh…

-Eres un maldito hijo de puta, Fran. ¡Me la has jugado!

-Aaaaah…

-Infosupercom es una empresa pequeña… Así que, si se me ocurría comprar acciones de Infosupercom con todo el dineral que te había acabado de sacar a ti, entonces desencadenaría yo solito, con mi enorme volumen de compra, un aumento puntual en el precio de las acciones de Inforsupercom. Claro, antes de hacer ese paripé con tu supuesto jefe, antes de tener esa conversación de mentira para que yo la oyera, tú habías comprado acciones de esa empresa a un precio irrisorio, ¿verdad? Tu compra previa vino seguida de mi compra masiva posterior así que, ante el mercado, yo di credibilidad al aumento de precio que acababas de iniciar tímidamente tú. Yo disparé definitivamente el precio de la acción. Y entonces, de repente, tú vendiste todas tus acciones a un precio mucho mayor, provocando una reacción en cadena que hizo retroceder el precio de la acción hasta el valor anterior a tu compra, haciéndome perder millones mientras tú recuperabas, con tu jugada, el dinero que me habías ingresado anteriormente para que te dejara en paz.

-Aaaah…

-¡Eh, ese hombre está sangrando por el oído! ¡Oiga! ¿Necesita ayuda?

-¡Que alguien llame a un médico!

-¿Pensaste que soy gilipollas, Fran? Si vuelves a jugármela, te dejaré un día entero con la sinfonía. Para empezar, ¡quiero mi dinero! Con lo que has ganado con aquella espiral alcista del precio de las acciones de Inforsupercom, que yo mismo desencadené al comprar tantas acciones, seguro que has recuperado todo lo que me diste. Así que puedes volver a pagármelo íntegramente ahora mismo. ¡Lo quiero en una hora!

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-Fran, no me estás ganando dinero últimamente, ¿qué te pasa? Así no me vas a hacer más rico.

-Eso tendría cierta gracia si no fuera real… Verás, Con, me has roto el tímpano varias veces, sufro jaquecas constantes, no logro dormir por las noches y no me concentro durante el día. ¿Esperas que rinda en el trabajo? Además, ¿para qué ganar más dinero, si te lo vas a llevar todo tú? No me das nada a cambio de tu… comisión.

-Entiendo. Es verdad, mereces algo a cambio.

Silencio.

-Qué demonios, por supuesto que mereces algo, Fran. En adelante, me ocuparé de que seas más feliz. Sólo así podré conseguir que seas eficiente en el trabajo y así me hagas ganar más dinero a mí.

-¿Hacerme feliz? ¿El hacker que ha convertido mi vida en un infierno me va a hacer feliz? ¿Y cómo vas a hacerlo, si puede saberse?

-Fran, llevo un tiempo escuchando todo lo que escuchas, y sé que eres un tipo solitario con nulas habilidades sociales que echa de menos tener amigos y una mujer. ¿No es así, Fran?

Silencio.

-Sólo piensas en tu trabajo y tu dinero, Fran, pero no se te da bien la gente. Te voy a ayudar a que deje de ser así.

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-Y estas son las llaves de mi Porsche.

-Fran, vas mal. Si quieres tener amigos, ¡deja de parecer un chulo constantemente! Oye, por una vez, habla de algo que le guste a este tipo, ¿ok? ¿Por qué no empiezas preguntándole por su familia, a ver a dónde nos lleva?

-Y… ¿qué tal tus niños?

-Bueno… vamos tirando. Intenté llevármelos a hacer senderismo el fin de semana pasado, pero no hubo manera.

-¿Has visto, Fran? Ya conocemos una afición suya. Dile que tú sueles ir al monte una vez al mes.

Silencio.

-¡Da igual que sea mentira, Fran! Vamos, yo te guío.

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-Y así es como los grandes inversores con información privilegiada ganamos dinero a base de los inversores particulares palurdos que no hacen más que mirar gráficas de precios de acciones, precios que por cierto se mueven a nuestro antojo para incitarles a ellos a meter más y más dinero, que finalmente acaba en nuestros bolsillos…

-Vale ya, Fran, ya le habías dejado claro que tienes dinero hacía un cuarto de hora.

-…pero no te creas que es tan fácil tener tal control del mercado…

-Ahora la estás aburriendo, éste no es el tipo de conversación que se tiene con una desconocida en un bar.

-…pues hay que estudiar las variables bursátiles que…

-Fran, esto sólo se arregla si la dejamos hablar de sí misma durante un rato, sólo así dejará de verte como un egocéntrico.

-…influyen en las tendencias del pequeño inversor particular.

-Ella te dijo que trabaja en la zona. ¿Por qué no le preguntas en qué?

-Por cierto, ¿a qué te dedicas tú?

-Si ahora responde algo que le guste, entonces déjala hablar un poco sobre ello. Y si se nota que no le gusta, entonces refuerza su confianza diciendo algo positivo sobre ese trabajo.

-Pues trabajo en una funeraria.

-Fran, ¡esto da mucho juego para la conversación! No te asustes. Veamos…

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-Fran, has de reconocer que he ordenado tu vida.

-Mi dinero me está costando, Con.

-Según se mire, Fran. Desde que estás más contento, te concentras más en el trabajo y tus inversiones están funcionando. Y me estás haciendo ganar mucho dinero con mi porcentaje.

-Mis negocios nunca habrían dejado de funcionar si tú no hubieras entrado en mi vida. Te recuerdo que fueron tus… castigos los que me hundieron profesionalmente durante semanas.

-Pero Fran, antes no tenías ni amigos ni mujeres.

-Eso es cierto.

-Espera, Fran, parece que tienes una llamada entrante. Te la paso.

-¿Francisco Téllez?

-¿Sí?

-¿Es usted Francisco Téllez? Verá usted… iré al grano. Acabo de hackear su móvil. En adelante, no podrá dejar de oír mi voz hasta que no pague la cantidad de dinero que le indicaré.

-Pe… pero… ¿quién es usted?

-Puedes llamarme Demiurgo.

-Fran, esto es intolerable. ¡Oye, Demiurgo!

-¿Quién está hablando ahora?

-¡Soy Con, la Conciencia de Fran! ¡Sal inmediatamente de esta conversación!

-¿Conciencia? ¿Qué coño…? ¡Espera, ya entiendo! ¡Eres otro hacker como yo! ¡Conciencia! ¡Vaya nombre, qué bueno!

-¡Fuera de mi territorio!

-¿Tu territorio? ¡Vamos a ver quién manda aquí!

Suena AC-DC a un volumen atronador.

Suena la novena sinfonía de Beethoven a un volumen atronador.

-Aaaahh… aaaaahhh…

-Demiurgo, luchar así no tiene sentido. Nosotros podemos bajar en nuestros propios auriculares el volumen del sonido provocado por el otro. Pero Fran no puede.

-Aaaaaaahh…

-Es cierto, Conciencia. Tendremos que convivir los dos. Tendremos que repartir beneficios.

-Y una mierda. Yo me he currado mi posición. Yo ayudo a Fran.

-¿Le ayudas? ¿Cómo? ¿Qué tipo de parásito eres tú?

-Aaahh… ahhhh…

-Uno responsable de lo que hace.

-Me da igual lo que digas, Conciencia. Quiero mi dinero ya.

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-Francisco, quiero que cojas tu pistola y que atraques ese banco.

-¿Cómo…?

-De eso nada, Fran, no hagas caso a Demiurgo.

Suena AC-DC.

-Aaaahh…

-Ya veo por dónde vas, Demiurgo. No piensas que vayas a estar mucho tiempo con Fran, así que quieres exprimirle lo más rápidamente posible. No piensas esperar a que gane dinero honrada pero lentamente con sus inversiones bursátiles. Quieres que gane mucho dinero para ti ya, y después salir huyendo.

-¿Honradamente, has dicho?

-Fran, no cojas tu pistola. No pienso permitir que vayas a la cárcel y que entonces se acaben tus negocios. Tú eres mi inversión a largo plazo, y no pienso permitir que todo se vaya al traste por Demiurgo.

-Francisco, no escuches a Con. Vas a robar ese banco, es una orden.

-Fran, no vas a robar ese banco. ¡Suelta esa pistola ahora mismo!

Suena la novena sinfonía de Beethoven.

Suena AC-DC.

Se oye una cabeza golpeándose contra el suelo.

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-Hola, Fran, ¿qué tal estás?

Silencio.

-¿Fran?

-Estoy en el hospital.

-He logrado echar a Demiurgo de tu móvil.

Silencio.

-Fran, volvemos a estar tú y yo solos.

-Vaya… Así que ya no tendré a un demonio susurrándome por un oído y a un ángel susurrándome por el otro. O, mejor dicho, a dos demonios. Volveré a tener un solo demonio susurrante. Genial… supongo.

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-¿Vas a volver a ayudarme con esta nueva cita, Con?

-Sí, Fran. Repasemos los datos: divorciada, sin hijos, jefa de obra, día tras día se dedica a mandar sobre una cuadrilla que cava zanjas en calles y avenidas para instalar cables, tuberías del gas y del agua. Probablemente estará harta de ese ambiente lleno de testosterona. Y más en este mismo momento, que no vamos a su casa sino a recogerla a una de sus obras, o sea a su trabajo. Hazme caso y, antes de llegar allí, cómprale unas flores.

-Sí, buena idea, déjame mirar… Según el mapa de tiendas del navegador del coche, no hay ninguna floristería en esta zona.

-Sí que la hay. Aunque todavía no aparezca en internet, sé que hay una nueva a unos tres o cuatro minutos en coche, abrió hace una semana. Te indico el camino.

-Vale, voy para allá.

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-Fran, tienes que aprender de fútbol. Se pueden hacer muchas conversaciones con amigos si se habla de fútbol.

-Vale, lo tendré en cuenta. Ahora, si no te importa, me gustaría dormirme.

-Vale, Fran. Que tengas buenas noches.

-Hasta mañana, Con.

Silencio.

Suena la novena sinfonía de Beethoven durante tres minutos.

-Aaaaah… ahhh…

-Perdona, Fran. ¡No ha sido mi culpa! Se ha ido la luz en la zona. Yo tengo una batería de emergencia para mi ordenador, pero internet se ha caído. Entonces tu móvil ha hecho lo que hace automáticamente cada vez que pierde la conexión con mi programa: hacer sonar la sinfonía.

-Aaaahh… aaah… ¿Y… por… por qué no anulas esa función?

-Fran, sé que hemos hecho muchos progresos. Pero no puedo arriesgarme a que, tras liberarte de la amenaza de esa melodía cuando estés sin cobertura, te vayas de mi lado para siempre, sin más. Has aprendido mucho conmigo, ahora tienes una buena vida social. No me merecería que ahora me apartaras.

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Suena la sinfonía durante varios minutos.

-Aaahh… aaahhh…

-Te vuelvo a pedir disculpas, Fran. ¡Ha vuelto a haber un apagón, me he vuelto a quedar sin luz! Sabes que no te miento, lo habrás visto en las noticias… calles y barrios enteros llevan días con apagones intermitentes. Los políticos están pidiendo que los ciudadanos no pongan tanto los aires acondicionados con la llegada del calor. Pero sólo es una forma de encubrir su incompetencia y su falta de previsión, una forma de que no nos fijemos en la red eléctrica obsoleta que montaron hace décadas a base de sobornos. ¿No crees, Fran?

-Aaaah… Por favor… Con… haz que esa cosa deje de sonar cuando me quedo sin cobertura… Aaaah… No soporto volver a oír esa maldita Canción de la Alegría…

-Sabes que no puedo, Fran. Sabes que no puedo.

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-Ya estoy llegando, Con.

-No se te olvide todo lo que hemos repasado, ¿eh? No se te olvide elogiarle el vestido y, sobre todo, el peinado si es nuevo. ¡No te atolondres!

-Vale.

Suena la sinfonía durante siete minutos.

-Aaaaaaahh… aaaahhh…

-¡Joder! ¡Ha sido otro apagón! ¡Perdóname, Fran!

-Aaaaah…

-Esta vez sólo yo me he quedado sin luz… Con tanto apagón en la ciudad, la instalación eléctrica de mi bloque está hecha trizas, lleva días cortándose la luz en algunas plantas…

-Aaaaah…

-Espera un momento, Fran, llaman a mi puerta.

Se abre una puerta.

-Hola, Con.

Silencio.

-Jo… joder… ¡Joder, joder! ¿Cómo…? Ho… hola, Fran. No te… esperaba aquí. Baja esa pistola, por favor.

-Aaaaah… No… no pienso hacerlo.

-¿Cómo…? ¿Cómo me has encontrado, cómo has sabido mi dirección?

Silencio.

-Los… apagones.

-¿Los apagones? ¡Claro, los apagones!

-Aaaahh… No… eran fortuitos…

-¡Joder, los provocabas tú! Ya lo entiendo… Cortabas la luz de calles enteras para ver si perdía la conexión contigo, para ver si justo entonces empezaba la sinfonía o no. Así, a base de crear apagones en áreas seleccionadas, pudiste cerrar el cerco poco a poco.

-Cuando… me mencionaste aquella floristería, abierta recientemente aunque no figuraba en internet, supe por dónde empezar a buscar… era un barrio residencial cualquiera, no había ningún motivo particular para que lo conocieras tan bien… a no ser que vivieras o trabajaras allí, claro.

-¿Y cómo has podido sabotear tantos cables de electricidad y repararlos después?

-Mi novia… la jefa de obra… Le conté todo… escribiéndolo en un papel, claro, no hablando en voz alta. Ella coordinaba varias obras, algunas en tu distrito. De hecho, me pasé a recogerla a una de esas obras el mismo día que le regalé aquellas flores, ¿recuerdas? Un día le conté mi problema, y entonces lo planeé todo. Durante las semanas posteriores, ella hizo todos aquellos cortes temporales de electricidad. Yo no podía hacer movimientos sospechosos por tu barrio, siempre podrías saber la antena de telefonía a la que mi móvil está conectado en cada momento. De hecho, acabo de soportar siete minutos de apagón, de aquella atronadora melodía, para que perdieras tu conexión a internet y pudiera acercarme sin que lo supieras. Le pedí a ella que volviera a darte la electricidad cuando ya estaba en tu planta, cuando ya no podías escapar. Ahora podré matarte sin oír esa maldita canción.

-¡No me mates, Fran, te lo suplico!

Silencio.

-¡Baja esa pistola, Fran! ¡Tírala al suelo, por favor!

Silencio.

-¿Qué harías sin mí, Fran? ¿Qué harías, dadas tus nulas habilidades sociales? ¿Quieres volver a estar solo, Fran? ¿Es eso lo que quieres? ¿Quién te libraría de los demás hackers, Fran? ¿Y quién haría que siguieras teniendo amigos y pareja?

Silencio.

La pistola suena al caer al suelo.

Se oyen llantos.

Pasos.

La puerta de la casa se cierra.

Se oye un resoplido de alivio.

-Joder… joder…

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Suena una suave melodía.

-Voy a apagar la radio, Con. Ya tengo sueño.

La melodía se apaga.

-Que descanses, Fran. Mañana tenemos un día duro.

-Buenas noches, Con.

-Buenas noches, Fran.

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8 respuestas a Érase un hombre a un móvil pegado

  1. Yohana dijo:

    Ey, está muy bien!
    Manda este a la revista!
    Parece un guión holiwodiense (o como se escriba). Tiene de todo: acción, intriga, humor, toques de moralidad, etc. Pero me gusta mucho.
    Y el final…”Mañana tendremos un día duro”. ¿Quieres decir que seguiran como estaban?. Que bonito. Me gusta.

    • Isma dijo:

      Claro, el final quiere decir que seguirán como estaban. Fran es incapaz de matar a Con, pues se da cuenta de que le necesita. Necesita ese demonio hablándole en el oído, ese ser que parece parasitario pero que, de alguna forma, acaba siendo simbiótico. La vida de Fran ha mejorado a pesar del “impuesto” paga regularmente a Con. Digamos que, sin pretenderlo, ha acabado contratando a un asesor personal durante 24 horas al día.

      Estoy pensando que este cuento valdría para una idea que tengo en mente desde hace tiempo: rodar un corto con alguna de mis historias. La idea sería rodarlo sin coste alguno. Por ejemplo, rodarlo con cualquier cámara de fotos cutre que grabe vídeo. Simplemente, rodaría las escenas y después las concatenaría con cualquier programa de edición de vídeo. Debería hacerse a coste cero, así que los “actores” deberían ofrecerse por amor al arte (tampoco se sacaría un duro con ello, como mucho se colgaría en YouTube). Obviamente, la historia no debería requerir ningún efecto especial.

      Un vídeo así podría servir de promoción al blog, en caso de que algún día decidiera intentar reabrirlo. Me doy cuenta de que, o intento algo radicalmente distinto, o no tendrá sentido volver a intentarlo: volvería a fracasar.

      ¿Te interesa colaborar? Sin duda acabaría quedando algo muy cutre, pero podríamos reírnos por el camino. Ya tengo medio convencida a Laura.

      El primer paso sería elegir con qué historia hacer el corto. Este cuento es una opción válida, pues no requiere efectos especiales, necesita poquitos actores, y no hacen falta decorados sofisticados: todo podría rodarse en la calle, en casas o en despachos. Pero hay otros muchos cuentos que también podrían valer, no sé… Repasemos simplemente los últimos, a ver si cada uno es viable o no: “Fusión y explosión” (imposible, no pienso comprar una cámara intrauterina; además, ya no habría sorpresa), “Con todos los honores” (muy improbable, haría falta grabar en el congreso o en un sitio que lo pareciera), “Celdín en CeldaPasilloPatio” (muy difícil, no imagino dónde grabar para que parezca una prisión; los alienígenas tendrían que “intuirse”), “El mundo del eterno amanecer y del eterno ocaso” (absurdo, este requeriría una superproducción), “Angosto” (esta quizás… si “Buried” triunfó, por qué no ésta… pero simular túneles con cartones quedaría muy cutre), “Despedida completa” (esta sí sería barata, pero habría que construirse una “máquina de olvidar” creíble), “El imperio del valle” (imposible, superproducción), “El factor F” (posible, sólo hace falta una sala fea y un cachibache raro que sea “la máquina”), “Entre sueños” (imposible, superproducción).

      Ya iré comentando más adelante la viabibilidad de las demás…

      En algunos casos, deshacerse de la necesidad de efectos especiales es cuestión de echarle imaginación. Unos planos bien elegidos pueden sugirir mucho y mostrar nada, y por tanto costar cero. Una cosa que estaría bien es pedir ayuda a alguien que sepa del tema.

  2. Yohana dijo:

    Desde luego hacer un corto de tus historias es una buena idea. Se podría hacer una versión visual de algunas, como bien dices no de todas.
    No se me ocurre en que podría ayudarte yo, salvo quizás proporcionarte algunos “exteriores” interesantes. Pero si necesitas algo, o tienes algo en mente en lo que te pueda ayudar, solo tienes que decirmelo. Pero te aclaro que no soy buena actriz.
    Esta historia podría ser de las mejores candidatas. Solo le veo un problema (por lo menos para que sea costo cero): el actor.
    Porque el peso del corto debería recaer sobre el actor que interprete a Fran, que es un papel dificil.Su prepotencia inicial, su transición, su dolor, su inteligente aceptación final…es algo díficil de interpretar. De todas formas se puede intentar de forma “amateur”.
    Otras posibilidades: “El test de la ignorancia y la desmemoria”, “Marquez y la máquina de café”, “Continuidad”, “El contador” o “La opción B” (aunque de este último, habría que hacer una adaptación).

    Yo no sé mucho de temas cinematográficos. Pero tengo un par de amigas que van a clases de teatro, y creo que una de ellas se apuntaría si se lo digo. Si me das tu visto bueno, la puedo preguntar. Y creo que Toño sabe algo de estas cosas…deberías preguntarle a él.

    • Isma dijo:

      En general, en todas las historias que no requieren efectos especiales, ni maquillajes elaborados, ni decorados futuristas, ni cachibaches raros, el peso de la narración recae mucho en la interpretación del protagonista/s, algo suicida para actores amateur. Eso, como bien dices, le ocurre a “Érase…”. “El test…” parece bastante asequible… ya tengo el niño (¡con su permiso, claro!), pero haría falta un adolescente. “Continuidad” requiere simular una boda real. Intercalando imágenes de bodas de verdad con imágenes de los novios (un par de esmóquines) podría colar. “El contador” requiere que al final aparezca, sobre la cabeza del protagonista, una fecha. Ese efecto quizás pueda lograrse fácilmente de manera digital, tengo que mirar software de edición de video. En realidad, “La opción B” no requiere una gran infraestructura. Contar lo del rayo de Brum puede hacerse sin efectos: por ejemplo, lo cuenta un profesor de física a sus alumnos en un aula. Llenar una oscura sala con extraños monitores no parece difícil, podrían incluso ser portátiles y tampoco quedaría cutre. Hace falta simular que la casa de la prota está llena de cámaras ocultas. “Márquez y la máquina de café” requiere… una pesada máquina de café, nada más. 🙂

      “La cajita” también parece factible. Con una corona de atrezzo y unos cables podría colar. Simular la escena que explica cómo el nuevo rey es coronado obligaría a mezclar planos de multitudes con planos cercanos de un tipo vestido pomposamente poniéndose una corona. A lo mejor no es tan difícil.

      Puede que la mejor forma de contar “La extraña semana del borracho” fuera, de hecho, un corto, no un cuento. Los textos en cursiva serían realmente la voz del narrador. Al finalizar la historia, se verían las mismas imágenes desde el último día al primero pero sin voz en off (quizás resumidas, y algunas desde otros planos para no aburrir). Sería un interesante ejemplo de cómo una voz en off puede hacer que reinterpretes todo lo que ves. Rodar el asesinato podría ser más fácil de lo que parece: en un plano, un tipo se abalanza sobre otro con una botella rota. Justo cuando cae, se cambia el plano: sólo se ve el brazo que debería sujetar la botella (que ya no está). La pelea en la feria se resuelve con un cambio de plano tras lanzar el puño (como sonido se monta el de un cuchillo cortando una lechuga, da muy bien el pego). Los encuentros sexuales: besitos, cambio de plano, y cambio de escena.

      “La república de los inmortales” sólo requeriría montar la sala donde están los recipientes con las “almas”… pero hacen falta actores con distintas edades que parezcan ser la misma persona, o bien un sólo actor y un gran maquillador, casi nada. 😦 Pasa lo mismo con “El cumpleaños de Nacho” y con “Siempre contigo”: si no fuera porque hace falta que se vea a un personaje en diferentes edades, serían baratas de hacer. Pero ese problema las descarta.

      “La librería” es factible si uno dibuja portadas de los libros imposibles y las pega sobre libros de verdad. Los duendes no tienen por qué verse.

      “El espía a hombros” puede hacerse usando un balcón de pueblo. Rodar una procesión es trivial. Al leer las cartas entre departamentos, se podrían poner de fondo imágenes de estrellas, y alguna musiquita que suene a futurista.

      En otro comentario repasaré más. Recapitulando, los que por ahora nos parecen más factibles y con menos pegas son:

      – Érase una vez un hombre a un móvil pegado. (Pega: el actor debe muestre la transición engreído=>enfadado=>resignado=>dependiente)
      – El test de la ignoracia y la desmemoria. (Pega: hace falta un adolescente; y un cachibache para ver el futuro)
      – Continuidad. (Pega: simular una boda; para la reina hace falta una actriz mayor)
      – El contador. (simular el contador en la última escena)
      – El plan B. (el prota debe ser ambiguo mostrando su enamoramiento; sala escura de “espionaje”).
      – La cajita. (¿escena de coronación?)
      – La extraña semana del borracho. (un par de escenas de acción; muchos exteriores en pueblos)
      – La librería. (dibujar portadas de libros imposibles)
      – El espía a hombros. (balcón que parezca “de alcaldía”, como de Bienvenido Mr. Marshall; ¿qué ponemos de imagen de fondo cuando se lean las cartas?)
      – Márquez y la máquina de café. (una pesada máquina de café; o cualquier otro material de oficina que pese, qué más da)
      – Despedida completa. (máquina de olvidar; en el monólogo final, la prota debe mostrar desgarro por la pérdida)

      Podrías preguntar a tus amigas que saben interpretar. Cuando tengamos un conjunto más reducido de historias, podrían ayudarnos a escoger la definitiva.

      Sigamos viendo cuáles más pueden valer, y descartando algunas de las actuales… Cuando escojamos la definitiva, escribiré una nueva versión en plan guión, donde también propondré posibles planos y tal…

  3. Yohana dijo:

    Ummhh..quizás sea algo más difícil de lo que parecía en un principio. Entiendo que las que has mencionado, es porque has hecho ya una criba de las que son factibles. El resto habría que dejarlas a las superproducciones. Te diré las que me gustan como historias y creo que podrían gustar al público general, dejando a un lado otras consideraciones más negativas, como “nuestras” dificultades técnicas. Aunque algunas que me gustan no las incluyo porque serían difíciles de entender por el público en general (debo dejar en el tintero “La opción B”, que me gustó mucho), y a lo mejor se me escapa alguna otra que sería perfectamente válida.(me he olvidado del pobre Campillo ¡como ha podido ocurrir!)

    -“Erase una vez un hombre a un móvil pegado”. Este es la caña. Una historia muy humana, y en cierto sentido sencilla. Me encanta, no me canso de leerlo. Sigo pensando que es el mejor candidato.

    -“Continuidad”. Tiene cierta crítica social muy buena, al margen de sus connotaciones homofilicas. Escenas de recuerdos con las chicas pueden facilitar la tarea. Y en el futuro, la cirugía estética puede avanzar mucho.

    -“El contador”. Más crítica social, aunque entendible. Obligas al espectador a reflexionar sobre hechos que daba por sentado, y sobre el carpe diem

    -“La extraña semana del borracho”. No pararas hasta que sea conocido, ¿no? Aunque este ni lo había considerado, y es quizás uno de los que más dificultades técnicas presenta (de los seleccionados), si tienes razón en que la mejor forma de entenderlo sería de una forma visual. Y la historia está bastante bien, la verdad. Te recomiendo que veas la película “Memento” para documentarte. Al final del corto, simplemente se pueden poner estudiados fragmentos rodados y redundantes del corto, a cámara rápida y ordenados en dirección contraria a como se cuenta la historia. Si aún así alguien no lo pilla, el narrador tendrá que aclararlo. Pero por favor, no le des un final. Que sea el espectador el que decida como acaba.

    -“Márquez y la máquina de café”. ¿No puedes simplemente pegar una cafetera a un ordenador para conseguir la máquina? También tiene crítica social, y es muy gracioso, y surrealista, pero el humor lo compensa. Tampoco debería ser difícil ir a una chatarrería y hacerse con algún cachivache.

    Ya me he puesto manos a la obra para venderles el proyecto a mis amigas. Y no quiero ser negativa, pero si quieres que esto salga adelante, necesitaras muchos apoyos, y bueno, ya sabes lo que decía Kant para hacer predicciones de futuro acertadas. No fallaba.Yo haré lo que pueda.

  4. Yohana dijo:

    De todas formas mi amiga me dio su dictamen positivo cuando le pasé tu último cuento (este). Le gustó, y le convenció. No necesite esforzarme.Y tiene medios y amigos para hacer un corto. No sé hasta qué punto estas realmente interesado en llevar a cabo este proyecto, ni como lo quieres de profesional. Quiero decir que seguro que tu idea era más por diversión. Solo te expongo las posibilidades.
    Ojala pudiera ayudarte más. No puedo evitar tener la sensación de que no lo he hecho suficientemente bien. Sensaciones, eso es lo único que tengo. No certezas. Pero no, solo sensaciones y posibilidades que se suman y se restan, que al final acaban multiplicándose geométricamente hasta alcanzar un número, en el que mi mente simplemente no sabe cuál es la variable correcta, ni que debería hacer.

    Pero un corto me parece una idea estupenda. Y sería divertido participar. Pero también implicaría trabajo y esfuerzo. ¿Estas seguro que es lo que quieres?

    • Isma dijo:

      1.- Primero, sobre el cuento a escoger:

      Tratando de combinar (a) lo que nos gusta cada cuento y (b) lo fácil que sería rodar cada cuento, yo me quedaría fundamentalmente con “Érase…”, “Márquez…” y “La opción B”. Efectivamente, “La extraña semana” en formato visual tendría reminiscencias con Memento (aunque en Memento sólo una de las dos direcciones tenía sentido -la inversa-; la dirección directa no tenía ningún sentido ni lo pretendía). Si sumamos que requiere una pelea y un asesinato, eso ya me parece motivo suficiente para descartarlo, la competición con las otras opciones es dura. Yo descartaría también “Continuidad” y “El contador” por no ser historias con una división clara “planteamiento => nudo => desenlace”; narrativamente son muy cortas, casi inmediatas, algo así como un gag. Y para grabar una historia sin el canon estructural típico, y que además quede bien, hay que saber mucho.

      Por cierto, en un rápido vistazo, veo que hay otros que no requieren efectos especiales, por ejemplo “Soy todos y nadie”. Pero éste requiere un actor mayor para protagonista. No sería fácil encontrar uno: todos serán profesionales que no estarán para una cosa amateur gratuita como ésta. Y no tenemos dinero para contratar a Alfredo Landa (por cierto, creo que bordaría el papel).

      “Mingón y Tiantó” no requiere grandes efectos especiales… sólo un asesinato creíble (ojo, “Márquez…” también lo requiere), aunque a éste le criticaría además algo parecido a “Continuidad” y “El contador”: esencialmente sólo hay una escena, no hay ningún desarrollo.

      “En busca del desinterés total” sería fácil de hacer, sólo hay que sugerir, en lugar de mostrar, a los seres que “están entre nosotros”. Una cosa a su favor es que una filmación cutre quedaría bien: El doctorando pone su cámara cutre en planos cutres para grabar su experimento, pues no es un profesional del vídeo. Pasaría como en “Blair Witch project” o “Holocausto caníbal”: cuanto más cutre fuera la grabación, más creíble quedaría todo. Si luego dijéramos que la historia es auténtica, y que no es un corto sino que simplemente estamos mostrando las grabaciones del experimento verdadero (como se hizo en “Blair” y en “Holocausto”), entonces la publicidad por “leyenda urbana en boca a boca” entre adolescentes podría ser gratuita.

      Y creo que “No infectes a mis hijos” no sería muy difícil de grabar, sólo hace falta actores desinhibidos para las escenas de sexo (sólo sugeridas sutilmente, por supuesto). Obviamente, no se puede mostrar cómo el virus hace lo suyo, pero podría contarse así: En las escenas de sexo, una voz en off va explicando qué va ocurriendo en las “gónadas de los sujetos”, como si fuera un reportaje de medicina o un documental de La 2 sobre animales. Las escenas del “documental” se intercalarían con imágenes de la chica en su “reunión” con su antiguo grupo de amigos. No me asustaría conseguir filmar una escena con 10 ó 12 niños: sólo con los de mis compis de curro, quizás podría contar con unos 11 niños. Y podría conseguir más.

      Resumen de esta nueva criba: de los que habíamos mencionado hasta ahora, propongo quedarnos con “Érase”, “Márquez” y “La opción B”. Y te propongo también, para que opines, “En busca del desinterés total” y “No infectes a mis hijos”. La criba está a punto de terminar. 🙂

      2.- Sobre qué dedicación que puedo darle al proyecto:

      Mi idea original era hacer algo muy sencillo. No obstante, si se fuera sumando gente con más conocimiento, por mi parte no habría ningún inconveniente en convertirlo en algo un poco más profesional, no sólo en lo relativo a los actores, sino también en el equipo que deba estar tras la cámara. Por ejemplo, si convenciéramos a un director que sepa, entonces no me importaría ser sólo el guionista. En ese caso me bastaría con ocuparme del guión adaptado a partir del cuento.

      Por cierto, Flexo me ha dicho que se sumaría. Y también otras personas con las que hablé ayer.

      Por supuesto, algunos papeles masculinos o femeninos pueden invertirse en función de los actores disponibles. Por ejemplo, si escogiéramos “En busca del desinterés total” y el único candidato a actor que hubiera actuado alguna vez fuera una chica, entonces el protagonista pasaría a sería una doctoranda en vez de un doctorando. Lo mismo en “Márquez”, ahí una prota femenina le daría un toque de anti-heroína gracioso, aunque en ese caso reescribiría un poco el guión. En “Érase” no veo un cambio de sexos en ninguno de los dos protas: no me pega una mujer “broker y socialmente inadaptada”, y el hacker debe ser tío para que no haya tensión sexual entre ambos. En “La Opción B” imagino mucho más a un voyeour masculino espiando a una mujer que al revés. Además, el rol clásico de “chico protege chica” está bien como está, gusta a unos y a otras. En “No infectes” la prota debe ser chica, no hay alternativa.

      Voy a ver si convenzo a cierto director…

  5. Yohana dijo:

    Respecto a “En busca del desinteres total”, yo también lo había considerado en su momento. Tienes razón en que tecnicamente sería de los más fáciles de hacer. Pero lo descarté por que la temática me parecía muy enrevesada y porque con un argumento así, puede que el espectador terminara aburriéndose también. Y también sería tedioso hacerlo.
    El de “No infectes a mi hijos” , lo siento pero le veo algunos agujeros, como por ejemplo ¿como explicar lo que hace Carla? ¿como se hizó consciente de su situación? ¿cómo explicárselo al espectador?

    Entre los otros tres que propones, no sabría decirte. Ya te dije mi opinión sobre “La opción B”, pero quizás me equivoque. Lo que me lleva a sugerirte pidas más opiniones. Yo seguiría apostando por “Érase…”

    Bueno, veo que ya tienes alguna idea de como enfocar tu idea. Ya me dirás si necesitas algo.

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